lunes, 13 de agosto de 2012

Fidel Castro arriba hoy a sus 86 años superando todas las predicciones

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El Mundo
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Ningún adivino, ni político, ni opositor se ha atrevido a predecir la muerte de Fidel Castro. Es que Fidel Castro ha adquirido la costumbre de evadir la muerte.

Desde el asalto al Cuartel Moncada, pasando por los numerosos ataques internos y externos y los propios intentos -hoy aceptados- de la CIA por deshacerse del barbudo de la Isla, han sido inútiles, siempre se ha salido con la suya, indemne.

Cuando una enfermedad parecía destinada a acabar con él hace algunos años, el líder cubano volvió como él lo dijo del otro mundo y solo logró sacarlo del poder a medias, porque desde la sombra manda.

Últimamente, Fidel Castro está desaparecido de los ojos de los cubanos, pero nadie duda que está vivo, aún cuando la sospecha de lo contrario siempre flota en el ambiente.

Hoy arriba a sus 86 años.

La información de Reuters

El icono de la revolución, Fidel Castro, cumple 86 años este lunes, apartado del ojo público, aunque no de la mente de los cubano, que se preguntan por el futuro de Fidel -y el suyo- en un momento de cambios en uno de los últimos países comunistas del mundo.

El líder, que fue una presencia constante para los cubanos durante décadas con su feroz retórica, todavía ostenta un lugar especial en las mentes de los 11 millones de residentes de la isla, incluso a medida que la edad y la salud le han obligado a apartarse.

Durante casi tres meses, ha permanecido fuera de la vida pública. Desde el pasado 19 de junio, no ha aparecido en público ni ha publicado ninguna de sus ocasionales columnas de opinión en la prensa del régimen.

Esta no es la primera larga ausencia de Castro desde que cayó enfermo, pero los cubanos se preguntan si volverá. «Debe de estar muy enfermo porque no ha habido nada suyo desde hace una temporada», decía Donato Torres, mientras daba una calada a su cigarrillo ante un restaurante de La Habana.

«En cualquier momento, va a salir en las noticias que ha muerto. Su carácter no le permite estar callado: siempre tiene algo que decir»

Sólo su cuenta de Twitter ha estado activa, si bien todos sus ‘tuits’ han sido simples enlaces a artículos. Además , las cuentas de Twitter de políticos y otras personas públicas suelen estar gestionadas por sus ayudantes.

Se desconoce si este prolongado silencio está relacionado con su salud, pero en ausencias anteriores, Castro ha reaparecido con la explicación de que ha estado ocupado escribiendo un libro o investigando.

Al gobierno cubano no le gusta mucho la especulación sobre la salud de Fidel, pero la información que da acerca del tema es escasa o nula, lo que deja un vacío que se rellena con la imparable fábrica cubana de rumores.

Nunca se ha confirmado su enfermedad -supuestamente, diverticulitis- porque la salud de Fidel es un secreto de Estado.

Sin sucesores obvios

Además, los temores de los cubanos se amplifican estos días porque se enfrentan a un reguero de incógnitas inédito desde la revolución que puso a Fidel en el poder, en 1959, entre ellas una gran reforma gubernamental para reducir el tamaño del ejecutivo.

Al tiempo que Fidel desaparece de escena, se avecina un cambio generacional, pues su hermano, el presidente Raúl Castro, tiene 81 años y sus dos vicepresidentes también son octogenarios.

No hay jóvenes sucesores obvios, lo que preocupa a muchos cubanos. «Creo que a la mayoría de la gente le preocupa lo que sucederá si mueren Fidel y Raúl. No hay natie más de su talla para tomar las riendas del país», opinaba la profesora retirada Carmelita Leon mientras le compraba fruta a un vendedor callejero de La Habana.

El gobierno también está inmerso en una serie de reformas de la economía de estilo soviético, lanzadas con la esperanza de asegurar la pervivencia del comunismo una vez que los revolucionarios de la vieja guardia -conocidos como los ‘históricos’- se hayan ido.

Incertidumbre

El objetivo es aumentar la productividad y prosperidad, pero los cambios incluyen planes para recortar un millón de nóminas pagadas por el estado y reducir subsidios como la ración universal de comida, lo que inquieta a los cubanos.

Fidel, Chávez y Raúl, en 2011.

Todo ello se produce además en medio de la incertidumbre sobre el futuro del principar aliado y benefactor de la isla, el presidente venezolano Hugo Chávez. El líder bolivariano está luchando contra el cáncer y el próximo octubre se enfrentará a elecciones presidenciales, en las que aspira a la reelección.

Chávez proporciona a la isla apoyo político y económico, incluyendo la mayoría del petróleo que consume Cuba en un acuerdo que los cubanos temen que no sobreviva si no lo hace Chávez.

En el ocaso de su vida, no está claro el papel que desempeñará -si es que encarna alguno- Fidel en este agitado momento.

En momentos críticos, ha aparecido ocasionalmente para como una presencia ‘tranquilizadora’ para los cubanos a los que les gustaría que Fidel todavía estuviese al mando. «La gente de Cuba es Fidelista», aseguraba la profesora Leon.

El gobierno cubano ha utilizado los medios estatales en ocasiones para intentar mostrar que, pese a sus achaques, Fidel todavía goza de buena salud.

En febrero, a lo largo de una semana, mantuvo dos discusiones semipúblicas, una de ellas de seis horas, la otra de nueva, que la prensa del régimen publicitó como ecos del Fidel Castro de antes. Los vídeos de las sesiones se emitieron en la televisión cubana.

Vitalidad renovada

En junio, Castro publicó siete columnas muy cortas, llamadas ‘Refrexiones’, que parecían dar muestras de una renovada vitalidad.

Sin embargo, la combinación de brevedad, temas extraños y mensajes opacos llevó a los cubanos a preguntarse si Fidel era todavía el mismo. Las publicaciones acabaron tan rápido como comenzaron y desde entonces no ha sido visto u oído en público.

Cuando Fidel Castro hizo una inesperada visita al papa Benedicto XVI en la embajada vaticana de La Habana, durante el viaje del Sumo Pontífice a la isla el pasado marzo, los observadores dijeron que el antiguo líder necesitaba ayuda para caminar y estaba muy encorvado.

Durante años, los enemigos de Fidel han insistido en que, cuando muera, el régimen comunista caerá rápidamente. Pese a la entrega del poder a su hermano Raúl, muchos creen que la muerte de Fidel Castro acelerará el cambio en Cuba.

Creen que las reformas económicas, que se han ido desplegando con lentitud, se acelerarán y puede que incluso las relaciones con EEUU, agrias desde la revolución, mejoren sin su presencia.

«Hay que subrayar que la antipatía que genera Fidel entre algunos segmentos de la población estadounidense y la comunidad cubanoamericana no es traspasable a ningún otro líder, ni siquiera a su hermano Raúl», dijo el experto Arturo Lopez Levy, de la Universidad de Denver.

Foto: Corbis /cameroonvoice.com