martes, 14 de agosto de 2012

El PQ aboga por la eliminación de todo símbolo religioso en la administración pública

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Canadá
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Este martes la líder del Parti Québécois (PQ), Pauline Marois, presentó en Trois-Rivières a su candidata a la Asamblea Nacional, Djemila Benhabib, quien tomando la palabra hizo referencia a la neutralidad del Estado en cuanto a la religión.

El partido que lidera las encuestas para las próximas elecciones propone la total laicidad del Estado en todas sus funciones públicas. Para ello van a presentar a la Asamblea Nacional un proyecto de ley que norme esta materia, que es la Carta de la laicidad, según reporta La Presse.

«Intelectualmente estoy vigilante de la neutralidad del Estado. El Estado representa la voluntad del pueblo y éste no está sometido a ninguna religión», dijo la candidata Benhabib, haciendo alusión a presentación de dicha norma legal.

Sin embargo, sostuvo que el Parti Québécois desearía conservar el crucifijo que está instalado en el Salon bleu, de la Asamblea Nacional desde los tiempos de Maurice Duplessis, en 1936. Se trata de una excepción debido al hecho que ese crucifico forma parte de «nuestro patrimonio histórico».

La escogencia del lugar para hablar sobre este tema no fue casual, como lo señalaron los dirigentes pequistas, fue a propósito.

En efecto, Trois-Rivières, es el lugar donde nació Maurice Le Noblet Duplessis un 20 de abril de 1890. Falleció el 7 de septiembre de 1959 en Schefferville.

Duplessis fue Primer Ministro de Quebec, entre 1936 al 1939 y del 1944 al 1959, año en que murió poniendo fin a su segundo mandato, que para la fecha ya alcanzaba los 15 años.

Se alude que la Revolución Tranquila de los años 60 en Quebec, que fue en primer lugar una rebelión contra la iglesia católica, tuvo sus orígenes en el descontento general que provocó el gobierno de Duplessis.

Pauline Marois explicó que no reniegan del pasado. «Uno viene de algún lado. Han existido entre nosotros instituciones que han jugado un rol muy importante», haciendo alusión a los aspectos positivos de la religión en la educación y en los servicios hospitalarios.

Es de hacer notar que Benhabib desde hace muchos años está en contra del argumento del «patrimonio histórico», para justificar la presencia del crucifijo. Pero aclara que un candidato no debe necesariamente compartir cada una de las líneas del programa.  Pero ella «se ha adherido completamente» a las posición del PQ en este asunto, según explicó Marois. Si ella pretendiera continuar con el debate, lo hará al interior del partido, dijo.

En otra reflexión de Benhabib, dijo inquietarse de las amenazas que existen para Quebec. «Quebec está situado en el mundo, y el mundo de hoy atraviesa por corrientes retrógradas. Ninguna sociedad está al amparo de un regresión. La historia de la humanidad la confirma».

Pauline Marois interviene para señalar que existe una crisis de «acomodamientos razonables», pero que «los valores québécois no son negociables», aseveró.

La Carta de laicidad anunciará que Quebec es «laico» y «neutro en materia de creencia y no creencias». Por tanto, el alcalde de Saguenay no podrá más comenzar sus reuniones municipales con una oración, por ejemplo.

La carta jerarquizará ciertos derechos. La igualdad entre los hombres y las mujeres privará sobre la libertad de religión. Por ejemplo, no podrá oponerse a un servicio público como un examen de conducir, por el hecho que un empleado es del sexo opuesto.

Los empleados de la función pública y parapública no podrán portar ningún signo religioso ostensible, como el jijab, las burka o el turbante.

Por tanto, el PQ va más lejos que lo establecido en la Comisión Bouchard-Taylor, que sugiere solamente prohibir los símbolos religiosos ostensibles con ciertos representantes del estado, como jueces, policías, guardianes de prisiones y procuradores. La Carta del PQ prohibirá también los símbolos religiosos a las enfermeras, los maestros y los funcionarios

Incluso la Carta de laicidad irá más allá del proyecto 94 del gobierno de Charest, que fue dejado de lado en la última sesión y que si bien prohibía a los empleados de la administración pública porten el velo integral, permitía, sin embargo, el uso del velo parcial, el turbante y el crucifijo.

Finalmente, Marois, dijo que «antes de pensar que la indicada Carta pueda ser rechazada, vamos a presentarla, debatirla y adoptarla. Nos aseguraremos de poder protegerla lo mejor posible. Si ella será rechazada, es una cuestión hipotética, por ahora. Libraremos la lucha que sea necesaria».

Foto: Pantalla video radiocanada