sábado, 18 de agosto de 2012

Caso Assange: La OEA se reunirá el próximo vienes y ACNUR aclara que Assange no es asilado político

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El Mundo
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Ecuador viene desplegando una gran ofensiva diplomática, tendiente a hacer prevalecer su decisión de otorgarle asilo a Julian Assange, fundador de Wikileaks, quien permanece en la embajada ecuatoriana de Londres.

Tres organismos internacionales están convocados para pronunciarse al respecto.

La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Alianza Bolivariana para las Américas  (ALBA) se reunirán para pronunciarse este fin de semana en Guayaquil, Ecuador.

En tanto la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó a una reunión de urgencia de sus ministros de Exteriores para el próximo viernes 24 de agosto. La convocatoria contó con la oposición de los Estados Unidos, Canadá y Trinidad y Tobago.

El principal argumento que llevará Ecuador a estas citas será un misiva que recibió de parte de la Embajada del Reino Unido en Ecuador, donde se le informa que las autoridades británicas podrían entrar en la sede de diplomática de Ecuador en Londres para detener a Assange, en virtud de la Ley de Instalaciones Diplomáticas y Consulares de 1987.

Por otro lado, la oficina de refugiados de la ONU, las ACNUR aclaró que Julian Assange no es un refugiado o asilado político.  Al respecto este organismo distingue dos tipos de asilo, el político, del cual ellos se ocupan, y el asilo diplomático, que según la agencia este es el tipo de asilo que ha recibido Julian Assange de parte de Ecuador.

El País

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha decidido este viernes convocar para el próximo día 24 de agosto una reunión de ministros de exteriores por el conflicto surgido entre Ecuador y el Reino Unido en torno a la concesión de asilo a Julian Assange por parte del Gobierno ecuatoriano. La cita estará precedida por reuniones de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que se efectuarán este fin de semana en Guayaquil, en las que el país latinoamericano buscará una respuesta regional sobre lo que Quito ha denunciado como una “amenaza” del Reino Unido. Esa amenaza, según el Gobierno de Ecuador, consiste en el posible asalto por parte de los británicos de la Embajada ecuatoriana en Londres para arrestar al fundador de Wikileaks, que se encuentra en el edificio desde el pasado 19 de junio.

La resolución de la OEA, adoptada con los votos en contra de Estados Unidos, Canadá y Trinidad y Tobago, establece que la cita de ministros de Exteriores de la próxima semana en Washington tendrá como fin tratar sobre la situación entre Ecuador y Reino Unido concerniente a la inviolabilidad de las sedes diplomáticas, y acordar las medidas que convengan. María Isabel Salvador, la embajadora de Ecuador ante la OEA, había solicitado este jueves a su Consejo Permanente una reunión de consulta de los ministros de Asuntos Exteriores de los países miembros. Para que saliera adelante, se requería una mayoría absoluta.

Al comienzo de la reunión de urgencia del Consejo Permanente de la OEA, convocada a instancias de la delegación ecuatoriana, Salvador leyó la memoria que la Embajada de Reino Unido en Ecuador remitió al Gobierno de ese país el miércoles por la noche en la que advertía de que las autoridades británicas podían entrar en la sede de la misión diplomática ecuatoriana en Londres y detener a Assange en virtud de la Ley de Instalaciones Diplomáticas y Consulares de 1987. “Sinceramente esperamos no llegar a ese punto pero si no pueden resolver el problema de la presencia de Assange en su embajada nos reservamos la opción de adoptar las medidas oportunas”, leyó Salvador.

Estados Unidos indicó, por medio de la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, que «no reconoce el concepto de asilo diplomático como una cuestión de derecho internacional», por lo que no incluye el que otorgó Ecuador a Assange.

Ecuador se ha empleado a fondo para movilizar a la diplomacia latinoamericana por este caso. La Cancillería de Ecuador (Ministerio de Exteriores) ha dejado claro que espera que las reuniones de los entes regionales sirvan “para tratar esta amenaza y coordinar una respuesta a nivel regional, que no deje en la impunidad semejante hecho”. Por su parte, la Asamblea Nacional ecuatoriana ha llegado incluso a pedir al Gobierno del país sudamericano que solicite una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.

Sobre la negativa de Reino Unido de permitir a Assange abandonar el país, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó este viernes en una entrevista en medios locales de Loja que antes de concederle el asilo ya sabía que el Gobierno británico no le concedería el salvoconducto. “El Gobierno ecuatoriano soberanamente decidió otorgarle el asilo, sabiendo que dado el marco jurídico del Reino Unido, ellos tenían potestad de dar el salvoconducto o no (…) Por la posición sin consideraciones de otra especie por parte del Reino Unido, ya sabíamos que no iba a dar ese salvoconducto”, manifestó el mandatario, al comentar la posibilidad de que el fundador de Wikileaks pueda quedarse “indefinidamente” en la Embajada ecuatoriana en Londres. Correa, informa Efe, añadió que decidió darle el asilo porque podía ser extraditado a un tercer país donde su vida corría peligro.

¿Qué posiciones pueden asumir los organismos regionales latinoamericanos en medio de este intríngulis diplomático y jurídico? Para Joaquín Hernández, experto en relaciones internacionales, la respuesta de la región podría ir entre el rechazo a la “amenaza” denunciada por Ecuador y un papel de mediación que podrían asumir naciones como Brasil, el gigante sudamericano.

Según dijo Hernández a EL PAÍS, el gobierno de Correa esperará conseguir de Latinoamérica una fortaleza regional que soporte su argumentación de concesión de asilo. “Ecuador busca mostrarle a Inglaterra, a Europa, que hay un gran respaldo regional a la posición ecuatoriana”, concluyó el experto.

El Mundo.es

Julian Assange no es un refugiado. Lo afirmaba ayer la propia ONU, después de que Ecuador decidiera concederle asilo diplomático, en una decisión que ha desatado una crisis diplomática entre Reino Unido y Ecuador.

La agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) distinguía entre asilo político, el que compete a la organización humanitaria, y diplomático, concedido por cuenta de un país. «A Assange se le ha otorgado el segundo. Por tanto, no es un refugiado», explicaba un representante de la organización humanitaria, Adrian Edwards.

Según la Convención de Viena de 1951, un refugiado es una persona que, debido a «fundados temores» de ser perseguida por raza, religión, nacionalidad, grupo social u opiniones políticas, se halla fuera de su país y no puede o quiere, por ese miedo, acogerse a su protección. «Es decir, el estatus de refugiado se recoge en la ley internacional, y el de asilado diplomático, en la ley de un país», afirma Edwards.

Esta figura, la de asilado diplomático, está amparada por una convención de la Organización de Estados Americanos (OEA), que consagra la posibilidad de conceder asilo «en legaciones, navíos de guerra y campamentos o aeronaves militares, a personas perseguidas por motivos o delitos políticos».

Assange sí puede solicitar la condición de refugiado

Julian Assange por tanto, no tiene la condición de refugiado, aunque podría pedirla, ya que cualquier persona tiene derecho a solicitar asilo, especifican desde ACNUR. Si lo hace y se le concede, el fundador de Wikileaks sí podría salir libremente de la embajada de Ecuador y pisar sin problema suelo británico. Algo a lo que Reino Unido no está dispuesto.

El gobierno de David Cameron sigue determinado a arrestar a Assange. Pero sí ha rebajado el tono de sus declaraciones (amenazó con entrar a la fuerza en la embajada) y ayer, según la cadena ‘Sky’, un alto cargo del Gobierno Británico se puso en contacto con Ecuador para transmitir un mensaje de pacificación: «Necesitamos enfriar la situación».

Pero la última intervención pública británica se remontaba al jueves, cuando el ministro de Exteriores británico, William Hague, manifestó la «decepción» de Londres por la decisión de Ecuador.

Foto: Afp