miércoles, 29 de agosto de 2012

Las seis horas de espera en una emergencia de un hospital québécois

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Happy Square Face
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Pastilla Medicamentos Quebec

Después de dos meses de moderado a intenso dolor de espalda, la ciática se manifestó y me dijo «no vas a caminar más. No hasta que me prestes atención».

Con los nervios del dolor y el dolor del nervio, no tuve más opción que irme a una emergencia.

Nunca he sido amiga de los médicos (no lo digo con orgullo), mucho menos de las emergencias. Ahora, sumen a eso el temor de la primera vez; el francés especializado de la salud (nivel 3 de la francisation) que claro está, se olvida: los cuentos de aquí y de allá («fulano duró 10 horas esperando», etc) y la poca confianza que se puede tener a un médico no conocido, a un sistema no explorado. Sin duda, una «experiencia».

Y es una experiencia que deja múltiples reflexiones. Conclusiones positivas y negativas que creo bien vale la pena compartirlas con los que están por venir o los que, como yo, están aquí después de cierto tiempo y aún no se enfrentan al -temido por unos, alabado por otros- sistema de salud québécois.

Así pasó

9:00 pm – Después de casi 24 horas de dolor intenso (caminar era prácticamente imposible), varios analgésicos, cremas, gel y pomadas y con el impulso de Sonia y Pablo, tomé la decisión: «vámonos a la emergencia». A paso de tortuga, literalmente, y con el apoyo al estilo muleta de Víctor, llegué hasta el carro. Solo 15 minutos y llegamos al Hôpital Verdun. El dolor dominaba mi cuerpo y los nervios mi mente.

9:30 pm – Llegamos a la emergencia. Un vigilante vio inmediatamente mi movilidad reducida. Buscó una silla de ruedas. Me senté e hicimos rápido el primer paso: me registré, carte maladie en mano, con una enfermera que tomó mi presión y mi temperatura para abrir el historial médico. Una vez los resultados en la máquina, me preguntó más detalles sobre mi salud. Acto seguido la advertencia temida: «tenemos un promedio de espera de 6 horas. A veces es menos, a veces más. En todo caso puedo asegurarles que no serán atendidos antes de las 12:00 am».

9:45 pm – Listo el primer paso. El siguiente fue pasar por la recepción, donde te piden nuevamente la carte maladie, tus datos, causa de la «visita», nombre de tu médico de familia (si lo tienes), persona de contacto, nombre de tus padres. Pude casi ver en la cara de la joven que la espera sería larga. Listo. Volver a la sala de espera.

10:00 pm – «Instalada» en la sala de emergencia, que está en perfecto estado, con televisión, máquinas de café, bebidas y chucherías, empecé a ver a mis «colegas» pacientes. Supongo fue una noche particular: de las nueve personas que tenía por delante en la espera solo dos eran mayores. El resto estaría más o menos en sus 30. Casi todos tenían buen semblante ,por lo que todavía me pregunto qué hacían allí. Aunque entiendo, uno no puede estarse quejando todo el tiempo del dolor o por el mal que tienes y quizá, si yo no hubiera tenido la silla de ruedas, lo mismo hubieran dicho de mí. A fin de cuentas, lo que más me llamó la atención fue que el lugar no estuviera abarrotado con personas de la tercera edad, a quienes siempre se les atribuye los largos lapsos de espera en las emergencias québécoises.

11:00 pm – Tras el respectivo café, nos dimos cuenta que había llegado una verdadera emergencia a la emergencia. Una señora con la cara ensangrentada. Su atención urgente hizo que la lista de espera no avanzara durante los próximos 60 minutos. La primera enfermera nos había advertido que un solo médico debía atender a todas las personas de la sala. Entendíamos que ese mismo médico curaba a la señora de las heridas en el rostro. Llegaron dos pacientes más, uno de ellos con la nariz ensangrentada y el labio hinchado. Le tocó esperar como el resto.

12:00 am – Algo dormida, después de cabecear en la silla de ruedas, me desperté con la voz de la nueva enfermera de turno. A esa hora pasó asistencia para confirmar que quienes se habían registrado permanecían en la sala. Sí. Estaban todos menos uno. Supongo que estando dormida pasaron tres de los que estaban delante de mí. La nueva lista me decía que tenía, a esa hora, seis pacientes por delante. Jon Stewart, con chistes sobre la convención de los republicanos en Tampa «amenizaban» la emergencia en la televisión de gran resolución que el hospital compró gracias a las donaciones que recibe (tenía un cartelito con un merci explicando el detalle de las donaciones).

12:30 am – Empiezan a llamar con más frecuencia y los rostros que ya se iban haciendo conocidos se alejaban al pasar a las salas de atención. Todavía tenía fe que no se cumpliera la advertencia de las seis horas. No me atrevía a pararme de la silla para evitar los espasmos. Era el turno de Stephen Colbert en la TV.

1:30 am – El panorama lucía similar, salvo algunas personas que entran a la emergencia para dormir o pedir comida o dinero.

2:30 am – Menos personas en la sala. Ya mi esperanza se reducía entre el sueño y el cansancio. Veía a quienes me acompañaban y su cansancio. Inevitable no pensar en mi madre y en la distancia.

3:36 am – Casi puntualidad inglesa. Solo seis minutos después de las seis horas advertidas, la enfermera me llamó para pasar. Ya en la sala, percibí que la atención es realmente primaria. El espacio tiene todo lo necesario pero básico. El doctor llegó después de cinco minutos y era evidente que andaba corriendo de aquí para allá. Lo primero que dijo, después de presentarse, fue «disculpen por la larga espera. Conocen la situación que vivimos en Quebec». Una revisión muy rápida después de explicado el asunto: penchez-vous en avant, penchez-vous vers l’arrière, etc… «Sí, es la ciática. Nada grave. Tome estos medicamentos (prescripción), haga fisioterapia. Un alma caritativa puede hacerle masajes. Tome el número del especialista…» c’est fini. Merci.

4:00 am – De regreso a casa con dos pastillas (y yo soñaba que me inyectarían algo para calmar el dolor más rapido), las prescripciones y la orden para la fisioterapia. Las conclusiones de la noche /madrugada no se hicieron esperar:

1- Seis horas de espera es mucho, es casi inhumano para quienes tienen dolores intensos y no necesariamente tuvieron un accidente. Es, sin embargo, casi una bendición si se considera que el tiempo de espera promedio en las urgencias de la provincia llega a 17 horas.

2- El sistema es efectivo si se excluye el tema del tiempo de espera. La atención primaria está garantizada y es de calidad. Es puntual, directa y rápida.

3- Aunque siempre el médico de familia es un tema neurálgico, pues las taquillas de asignación no han sido tan efectivas como se prometió y su existencia es fundamental para ir a verse con otros especialistas, el hecho de que el tiempo de espera sea tan elevado demuestra que también hacen falta galenos en las emergencias. Un solo médico para toda una sala de urgencia, en una población que envejece y que crece al mismo tiempo, no es suficiente.

4- La coordinación médicos/farmacias es bien interesante. Las prescripciones, además de personalizadas, hacen que en la farmacia te den los medicamentos que requieres por el tiempo que los necesitas. Ni más, ni menos. Esto podría traer la desventaja de que, si el médico no indica que el tratamiento puede repetirse y aún no se siente bien, pues le tocará hacer el proceso de nuevo o acudir a un especialista. En todo caso, me parece una coordinación justa y necesaria si el Estado busca ahorrar y gastar adecuadamente sus recursos.

5 – Es necesario que en Quebec los médicos formados en el extranjero, que vienen a esta provincia con gran experiencia, tengan más oportunidades de integrarse al mercado laboral local, con la rigurosidad necesaria, pero sin tantas trabas. Sería una forma de garantizar la reducción de los lapsos de espera en las emergencias y la cobertura de los médicos de familia.

Por mi parte, los nervios pasaron. La ciática pasa aún factura pero con menos intensidad. Respecto al temor y la desconfianza en el sistema de salud, puedo decir que ya quedó en el pasado, pero sí espero que en el corto plazo ningún paciente, québécois, inmigrante, estudiante internacional, tenga que esperar tanto tiempo para ser atendido en las urgencias de la Belle Province.

¿Ya vivió su  «experiencia»?

Twitter: @GAbAguzzi gaguzzi@noticiasmontreal.com

Foto: Pablo A. Ortiz / Noticias Montreal

María Gabriela Aguzzi V.
gaguzzi@noticiasmontreal.com

Periodista. Las calles de Caracas, Venezuela, me llevaron a escribir sobre nuestras comunidades, una pasión que también he compartido en Montreal. Luego me especialicé en periodismo económico. Hoy...

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