viernes, 31 de agosto de 2012

Se cumplen 15 años de la desaparición física de Lady Di, la princesa de Gales

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El Mundo
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Con solo 36 años Lady Di dejó de existir, un día como hoy, en un absurdo accidente ocurrido en el túnel de la Plaza de Alma de Paris. Murió al lado de su último amor, Dodi Al-Fayed, tan tormentoso como criticado.

Han pasado 15 años de ese luctuoso evento y su recuerdo perdura.

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Dos niños, los príncipes Guillermo y Enrique, con la cara compungida, sin entender muy bien por qué de repente su madre ya no estaba con ellos. Una reina, la mismísima Isabel II, que se vio obligada a comparecer en público y hacer gestos para la galería, en una actitud muy alejada a su costumbre. Un primer ministro, Tony Blair, que tomó las riendas del asunto porque comprendió desde el primer momento las dimensiones de la tragedia. Un hermano, Charles Spencer, que pedía venganza y, también, un poco de notoriedad. El accidente de coche que el 31 de agosto de 1997 acabó en París con la vida de la Princesa Diana y de su prometido Dodi Al Fayed dejó un nudo en la garganta de los británicos y del resto del mundo y puso en el centro de los focos a una serie de personas. ¿Qué ha sido de ellas 15 años después?

La Reina Isabel II

La inesperada muerte de Lady Di desconcertó a Isabel II, cuya reacción inicial, de esconderse en Palacio y no dar la cara ante sus súbditos, fue muy criticada por la prensa y por los ciudadanos. Su silencio, su aparente falta de sentimientos ante lo que había ocurrido, hizo que su popularidad descendiera hasta las cotas más bajas de su reinado. Quizás por esos datos, junto a la insistencia de Tony Blair y el clamor popular, decidió cambiar de actitud y dio un discurso en televisión diciendo cuánto sentía la muerte de la princesa. También salió a las puertas del Palacio para recoger las flores de los británicos y acercarse un poco a ellos. Una apuesta, para ella arriesgada, pero de la que salió vencedora.

Hoy, 15 años después de aquellos momentos, la monarquía británica tiene el mayor respaldo de las últimas décadas, según las últimas encuestas. Y la reina aprendió la lección. Ahora sabe que un gesto ‘popular’ de vez en cuando le viene bien.

Los príncipes Guillermo y Enrique

El príncipe Guillermo tenía 15 años cuando murió Lady Di. El hijo mayor, el más parecido a su madre, tuvo que madurar a la fuerza y quiso coger pronto el testigo que ella había dejado. Se volcó en obras benéficas, algo que aún sigue haciendo, y se convirtió en el protector de su hermano Enrique. Ahora, a sus 30 años, el favorito de los británicos para heredar el trono es un hombre consciente de sus responsabilidades que se ha casado con Kate Middleton. No le importa reconocer abiertamente que echa de menos a su madre y que lo más triste del día de su boda fue que ella no pudiera estar.

Mientras que él ha sentado la cabeza, su hermano Enrique, que tenía 12 años cuando perdió a su figura materna, sigue dando quebraderos de cabeza a su familia. Tras acudir a una fiesta de disfrazes vestido de nazi recientemente también ha dado que hablar a los tabloides por aparecer desnudo durante una fiesta en Las Vegas. Sin embargo, goza de la simpatía de los británicos y también ha tenido tiempo, durante estos años, de completar su carrera militar. Estuvo en Afganistán con las tropas de su país. Sigue soltero y sin novia ‘oficial’.

Tony Blair

Llevaba poco más de tres meses como primer ministro británico cuando se produjo la muerte de Lady Di y el líder laborista estuvo a la altura de las circunstancias. Tomó la batuta e hizo de nexo de unión entre el pueblo y la familia real. Se encargó de organizar el funeral y de convencer a unos y otros de que la ‘princesa del pueblo’ merecía una despedida pública y no privada. En sus apariciones de esos días se le veía siempre emocionado, mostrando empatía con el resto de los británicos.

Confiesa en sus memorias -‘A Journey’- que Lady Di era una persona «extraordinariamente cautivadora» y con un «inmenso encanto», aunque también «manipuladora». Recuerda que los días posteriores a su fallecimiento se vivieron situaciones surrealistas por el silencio de la Reina y su empeño de seguir en Balmoral, la residencia de verano, mientras Londres entero estaba de luto. Y que se vio obligado a «proteger la monarquía de sí misma», a lidiar con «la altivez» de Isabel II y la «radicalidad» del príncipe Carlos. Aquellos días, Blair mostró su capacidad de liderazgo, un talento que le permitió estar en el poder hasta 2007. En la actualidad ejerce de asesor para diversas empresas y es representante del Cuarteto de Paz para Oriente Próximo.

Charles Spencer

El conde Spencer, el hermano de Diana de Gales, con la que estaba algo distanciado antes de su muerte, fue el primero en buscar un culpable y en lanzar el dedo acusador contra los paparazzi. Su lectura en la Abadía de Westminster durante el funeral de Lady Di fue muy crítica con la prensa y también con la familia real, por el trato que habían dado a su hermana. Hizo un mausoleo y un museo en memoria de Lady Di en su residencia de Althorp, que abrió al público en 1998 y cuyos beneficios van a la Fundación en Memoria de Diana, que también fue iniciativa suya.

Tras un par de años en el ojo del huracán y de hacer declaraciones en los periódicos día sí y día también, se retiró un poco de la vida pública para dedicarse a escribir libros sobre su familia y volcarse en obras de caridad, actividades en las que continúa ahora. Después del fallecimiento de Diana se casó por tercera vez.

Mohamed Al Fayed

El millonario egipcio Mohamed Al Fayed perdió a su hijo, prometido de la princesa, en el accidente. Y se convirtió, junto a Charles Spencer, en uno de los mayores interesados en la búsqueda de culpables. Denunció complots y conspiraciones varias. Y acusó directamente al Príncipe Carlos y al Duque de Edimburgo de haber organizado el asesinato de la pareja porque no soportaban que Diana saliera con su hijo Dodi. Dedicó dos rincones en los almacenes Harrods, de los que era propietario, para recordar a los novios y fue muy belicoso durante mucho más tiempo del que duró la investigación y que, finalmente, concluyó que la muerte se debió a la conducción negligente del chófer Henry Paul.

El magnate no se quedó conforme con el fallo y quiso plasmar su versión de los hechos. Lo hizo en un polémico documental que llevó al Festival de Cannes. Una década después renunció a seguir investigando el accidente, vendió los almacenes Harrods y ahora está centrado en sus negocios.

Paul Burrell

Desconocido y discreto hasta ese momento, tras la muerte de Diana de Gales su mayordomo Paul Burrell quiso sacar tajada de su conocimiento de la princesa y de los Windsor y le acabó costando el puesto en el Palacio de Buckingham. Concedió multitud de entrevistas en las que decía que Diana estaba planeando casarse ‘en privado’ con su amante, el cirujano vascular Hasnat Khan, antes de caer en brazos de Dodi Al Fayed. Escribió un libro, ‘A Royal Duty’, contando secretos de la vida de Lady Di, que indignó tanto a los príncipes Enrique y Guillermo que incluso pidieron reunirse con él para que se retractara. Fue acusado, junto al ex mayordomo Harold Brown, de robar objetos personales de Palacio, pero al final se suspendió este proceso.

Desde el fallecimiento de Diana de Gales ha aparecido de forma más o menos frecuente explotando la relación que tuvo con ella. Pero el ‘boom’ mediático inicial se le acabó hace unos años. En la actualidad se dedica a los negocios, entre ellos el de explotar una marca de vino de lujo.

Fotos: thesun.co.uk