lunes, 10 de septiembre de 2012

Asesinato en los Alpes: investigaciones apuntan hacia el pasado del padre en Irak

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El Mundo
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Aún es un misterio quién podría haber ocasionado la matanza de la familia en los Alpes franceses. Las investigaciones realizadas en la casa de las víctimas en Gran Bretaña no arrojaron nada. En cuanto a Said al Hilli, quien había sostenido una disputa con su hermano, Saad, la víctima, también está siendo descartado de las investigaciones.

Las esperanzas del fiscal Maillaud están ahora en lo que pueda declarar la hija mayor del matrimonio asesinado, Zainab, quien ya salió del coma en que se encontraba y se recupera favorablemente. Pero la tesis que más forma está tomando se torna hacia el pasado de Saad al Hilli, en Irak. Saad al Hilli se marchó de ese país en los años setenta.

La información de El Mundo.es

Zainab al Hilli, la niña de siete años gravemente herida durante la matanza en Los Alpes franceses, ha salido del coma inducido y es la última esperanza de la policía para dar con el móvil del despiadado asesinato a tiros de su padre (Saad al Hilli), su madre, su abuela y un ciclista francés.

A la vista del primer examen forense de la matanza, que determinó que los tres ocupantes del coche fueron asesinados de dos disparos en la cabeza (el ciclista se llevó cinco), el fiscal de Millaud confirmó que todo apunta a un «asesinato profesional», cometido por dos hombres que viajaban por separado, en una moto y en un todoterreno verde.

La saña de los asesinos con la hija mayor –la menor les pasó curiosamente desapercibida- ofrece también un nuevo indicio a los investigadores. Maillaud, que en principio admitió que la disputa por una herencia de Saad al Hilli con su hermano Zaid era «una vía interesante de investigación», se inclina a pensar ahora que el móvil puede ser «un asunto del pasado» y ha reactivado la así llamada «pista iraquí» (el padre de Al Hilli abandonó Irak en los años 70 tras romper con el régimen de Sadam Hussein).

Zaid al Hilli ha vuelto entre tanto a negar su implicación en los hechos en su testimonio ante los investigadores franceses desplazados a Gran Bretaña.

Mientras sigue adelante el registro del domicilio familiar en Claygate, sin grandes resultados hasta el momento, las esperanzas del fiscal se concretan en la hija mayor, Zainab, que ayer salió del coma inducido en el que llevaba desde el jueves y permanecía bajo los efectos de los sedantes.

Los doctores aseguran que Zainab está fuera de peligro y que será capaz de hablar en las próximas horas. El fiscal Maillaud aseguró sin embargo que esperarán a que mejore para poderle interrogar sobre el sangriento suceso: «No podemos entrevistar precipitadamente a alguien que ha sido herido y ha sufrido un trauma de este calibre».

«Lo lamentamos muchísimo por la niña», agregó el fiscal. «Es terrible tener que someter a una víctima infantil a este tipo de preguntas que inevitablemente le van a causar más sufrimiento. Será difícil, pero esperamos que sepa decirnos algo que pueda ser de utilidad para la investigación».

Zainab viajaba en el asiento del copiloto junto a su padre cuando ocurrió el tiroteo. La niña recibió un disparo en el hombro y recibió varios golpes en la cabeza que le causaron la factura del cráneo. La policía sospecha que los asesinos se quedaron sin balas en intentaron matarla para no dejar testigos.

La niña fue sin embargo capaz de abandonar el vehículo minutos después de la masacre familiar. Un ciclista británico la vio en mitad de la carretera y dio el aviso inmediato a la policía, que poco después encontró el BMW familiar con matrícula británica tiroteado en las inmediaciones de la localidad de Chevaline.

Zainab fue trasladada en helicóptero a un hospital de Grenoble en donde ingresó en estado muy grave. Los médicos decidieron practicarle el coma inducido para asegurar una recuperación más efectiva después del traumatismo craneal y la herida en el hombro.

Su hermana de cuatro años, Zeena, que salió milagrosamente ilesa al esconderse bajo su madre, regresó entre tanto a Gran Bretaña en compañía de dos familiares. «En su testimonio habla del terror y de la furia que sentía, pero no ha podido darnos pistas sobre los asesinos«, declaró el fiscal galo, Eric Maillaud.

«Nos ha explicado que desde el principio estuvo sentada entre las dos mujeres en la parte de atrás del coche y que cuando escuchó los disparos se escondió bajo la falda de su madre», explico Maillaud. «Ya ha sufrido mucho y lo esencial ahora es su bienestar, por eso hemos decidido que vuelva».

El registro del domicilio familiar no ha servido de momento para encontrar indicios de que el padre asesinado tuviera una especial preocupación por su seguridad o por la de su familia.

Foto: elmundo.es / Afp