martes, 11 de septiembre de 2012

El caso de Karen Klein: la señora víctima de «bullying» recibió un cheque por $703.833 en Toronto

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Canadá
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Karen Klein Cheque Toronto

Karen Klein recibió un cheque por $703.833 este martes en Toronto. Esa fue la “ayuda” que recibió la supervisora de un autobús escolar que fue víctima de acoso por parte de unos niños.

Su historia le dio la vuelta al mundo e hizo levantarse a muchos en una sola voz contra el “bullying”. El apoyo se transformó en un fondo de ayuda que promovió un hombre de Toronto y que hoy se materializa en un cheque “para darle a Karen una vacaciones”.

“Ha sido increíble. He disfrutado conocer a montones de personas buenas y espero que los niños hayan aprendido de lo que me pasó”, dijo Klein en una rueda de prensa hoy en Toronto.

Su historia impactó a muchos. En un video publicado en YouTube se veía a la señora de 68 años de Greece, Nueva York, como era atacada con insultos por un grupo de adolescentes durante un viaje en el autobús escolar.

Se burlaron de su cabello, de su peso y hasta de un hijo de Klein que murió.

Todo quedó en un video de 10 minutos que ha sido visto por más de 2,2 millones de personas el cual la propia Klein hasta el día de hoy no ha visto.

El incidente motivó a Max Sidorov, un nutricionista de Toronto, a actuar. Fue al sitio Indiegogo y abrió un fondo a nombre de Klein. Su meta era recolectar $5.000 para “darle a Karen unas vacaciones”.

Semanas después más de 30.000 personas de 84 países distintos habían donado dinero. En total $703.833. Notablemente por encima de la meta propuesta…

“No quería dejar esto ir, quería hacer algo por esta mujer”, dijo Sidorov a la cadena CBC. “Como podemos ver ahora, el mundo se unió y donaron una gran cantidad de dinero para darle unas vacaciones de sueño e incluso un sólido retiro”.

Durante todo este tiempo no ha podido hablar con los niños que la insultaron. La mayoría fueron suspendidos y enviados a colegios especiales.

Klein dice que solo quisiera preguntarles por qué lo hicieron, saber sus motivos y solo les pediría que no lo hicieran nunca más y que siempre sean buenos con la gente.

La sencillez de su mensaje es igual a su sencillez como persona. Nunca pidió nada, pero ha podido vivir tranquila en los últimos meses y más con el regalo que el mundo entero le dio.

Ya se retiró de su trabajo como supervisora de un autobús escolar, en el que ganaba $15.000 al año. Quiere darse unas vacaciones para relajarse y solo planea cambiar la alfombra de su modesta casa en el estado de Nueva York. No piensa en un apartamento de lujo ni nada.

Foto: captura de pantalla CTV