jueves, 13 de septiembre de 2012

Hoy se cumplen 20 años de la captura de Abimael Guzmán, máximo líder de Sendero Luminoso

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El Mundo
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Con mucha propiedad podríamos decir que de Luminoso no tenía nada la organización Sendero Luminoso, que por largos años sembró el terror en Perú y provocó miles de víctimas.

Sendero Luminoso, una agrupación de formación política e ideológica marxista, leninista y sobre todo maoísta, tomó el camino -como muchas agrupaciones de su género- de la lucha armada. Pero no lo hizo al estilo de las guerrillas, como sucedió en otros países, e incluso en Perú mismo, sobre todo con aquellas organizaciones fundadas siguiendo el ejemplo cubano. No, Sendero Luminoso escogió el camino del terrorismo, sin ubicación precisa. Sus golpes eran por doquier. Y curiosamente durante los largos años que duró su presencia activa, provocó más víctimas entre aquellos a quienes decían defender: los campesinos, los obreros, en general las clases menos privilegiadas del país.

Sobre todo en las serranías peruanas, la virulencia de sus ataques a poblaciones indefensas no tenían la más absoluta justificación, salvo una malformada sed de venganza “histórica”, sin parangón en los anales de la vida política del país.

Justamente hoy se cumplen 20 años de la captura del jefe máximo de dicha organización, Abimael Guzmán, o también conocido como Gonzalo o más presuntuosamente como el Presidente Gonzalo. El 12 de septiembre de 1992, un operativo del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) -perteneciente a la Dirección Nacional Contra el Terrorismo (DINCOTE)- dio sus frutos después de varios meses de preparación.

Abimael Guzmán fue sorprendido en una casa de la localidad de Surquillo, en Lima. Agentes se apostaron por varios días frente a la casa  para vigilar los movimientos. Revisaban periódicamente la basura para obtener información.

El día de la incursión final estuvieron apostados frente a la indicada casa, una pareja de policías que hacían el papel de enamorados. Eran la suboficial superior Ana Cecilia Garzón Pérez, apodada a los efectos como “Gaviota” y el comandante PNP Julio Becerra, denominado “Ardilla”. Con los años su parodia se hizo una feliz realidad, se casaron. Ella ya está retirada y él aún continúa combatiendo senderistas, los remanentes que se encuentran en la denomina zona del VRAE, región montañosa del interior del Perú.

Abimael Guzmán permanece preso en una cárcel de alta seguridad, condenado a cadena perpetua.

Otros protagonista, como el presidente de Perú para entonces, Alberto Fujimori, también purga condena por otros delitos y aunque se ha pedido por él su indulto, hasta hoy no le ha sido concedido. El otro responsable político de la captura, el archiconocido Vladimiro Montesinos, también purga condena por innumerables delitos de corrupción que sucedieron sobre todo en el segundo gobierno de Fujimori.

Es importante recordar que el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), publicado en agosto del 2003, dio cuenta de la violencia armada interna que vivió Perú entre los años 1980 y 2000. Se menciona que Sendero Luminoso fue “el principal perpetrador de crímenes y violaciones a los derechos humanos” y que su ideología fundamentalista, que “no tenía respeto a la vida”, es una organización “construida en torno al culto a la personalidad de Abimael Guzmán”.

Según dicho informe la organización criminal Sendero Luminoso asesinó a 11.021 personas y fue la responsable de 1.543 desapariciones, lo que da una cantidad de 12.564 víctimas. El 24% de los asesinados –incluidos degollamientos, lapidaciones y mutilaciones- fueron dirigentes sociales, el 56% eran de zonas rurales. Sus víctimas fueron campesinos, autoridades locales, dirigentes comunales, dirigentes populares, dirigentes y militantes de organizaciones políticas, maestros, ingenieros, religiosos, periodistas, amas de casa, policías, miembros de las FF.AA., entre otros.

Además, en el Anexo 2 del informe, se hace una estimación de cuál podría ser la cifra real de víctimas entre los años 1980 y 2000. “Dada la información disponible, concluimos que el número total de muertos y desaparecidos causados por el conflicto armado interno peruano se puede estimar en 69.280 personas, dentro de un intervalo de confianza al 95% cuyos límites superior e inferior son 77.552 y 61.007, respectivamente”, señala el documento, cuyo extracto lo hemos tomado de El Comercio.

Fotos: Larepublica.pe /sudamerica.it