sábado, 29 de septiembre de 2012

Empezó el juicio contra Paolo Gabriele, el mayordomo del Papa

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El Mundo
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Desde este sábado el mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, se encuentra sentado delante del Tribunal del Vaticano que lo empezó a juzgar por el delito de robo de documentos secretos.

También está siendo juzgado Claudio Sciarpelleti, quien es el informático que ayudó a la filtración de los documentos. Sin embargo, a éste se le permitió no estar presente en la sala.

Tanto el Papa, como el mayordomo, desean un juicio rápido. El mayordomo ya se había declarado culpable, lo que facilita el proceso.

Las audiencias serán semipúblicas.

Reporte de Reuters:

El mayordomo del Papa Benedicto, acusado de utilizar su acceso al pontífice para robar documentos que pensó revelarían la corrupción en el Vaticano, sufrió un revés el primer día de su juicio cuando los jueces rechazaron admitir como prueba una investigación de la propia Iglesia.

Gabriele fue detenido en mayo, después de que la policía hallase documentos confidenciales en su apartamento dentro del Vaticano, no sólo puso en el centro de la atención mediática las supuestas malas prácticas sino también apuntó a una lucha de poder en las altas instancias de la Iglesia Católica.

Paolo Gabriele, de 46 años, estaba pálido en su primera aparición pública desde mayo, sonriendo mientras hablaba con su abogada aunque a menudo se quedaba mirando al vacío durante la vista que duró algo menos de dos horas y media.

La abogada de Gabriele, Cristiana Arru, había pedido al tribunal que aceptase como prueba los resultados de una investigación separada de una comisión de cardenales que cuestionaba a una serie de empleados del Vaticano sobre las filtraciones de los documentos a los medios de comunicación italianos.

Sin embargo, el presidente del tribunal, sentado ante un crucifijo, rechazó la petición, diciendo que la comisión había sido creada por el Papa, y que por tanto sus conclusiones se reservaban para él.

A cambio, las pruebas del juicio se basarán exclusivamente en los resultados de una investigación realizada por el fiscal y la policía vaticana.

Según la acusación formal presentada en agosto, Gabriele dijo a los investigadores que había actuado porque vio “el mal y la corrupción en todas partes de la Iglesia” y quería ayudar a erradicarla “porque el Papa no estaba lo suficientemente informado”.

Se espera que Gabriele, un hombre modesto que servía las comidas del Papa y le ayudaba a vestirse, dé su testimonio cuando se reanude el juicio el martes.

El autodenominado denunciante, que vestía un elegante traje de chaqueta gris claro y una corbata gris, podría ser condenado a cuatro años de prisión.

Domenico Giani, jefe de la policía del Vaticano, dijo al tribunal que se habían requisado 82 cajas de pruebas en el apartamento de Gabriele en el Vaticano y en la residencia papal de verano en el sur de Roma.

Se espera que Gabriele, que dijo que se veía a sí mismo como un “agente del Espíritu Santo“, sea hallado culpable porque ha confesado sus delitos.

Gabriele, padre de tres niños con una vida sencilla pero cómoda en la ciudad-estado, dijo a la policía tras su detención en mayo que creía que un susto “podría ser algo bueno para devolver a la Iglesia al camino correcto“.

Su detención uso fin a casi cinco meses de intriga y suspensa después de que una serie de documentos y cartas privadas fueran publicadas por los medios italianos.

Dado que el estado papal no tiene prisión, Gabriele podría cumplir su condena en una cárcel italiana a menos que el Pontífice lo perdone.

Foto: Efe