lunes, 1 de octubre de 2012

Valeria Landivar: “No hay que tener miedo ni timidez con el idioma. Nos exigimos mucho porque queremos ser perfectos”

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Crónicas de Inmigrantes
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Valeria Landivar

Valeria Landivar llegó a Canadá en 2009 y desde ese mismo año se instaló a las afueras de Montreal, en un pueblo llamado Saint-Paul, muy tranquilo, donde compró una casa incluso antes de pisar tierra québécoise. “Hasta la compra de la casa la hicimos por la web”, cuenta mientras sonríe al ver nuestras caras de extrañados. Gritábamos –sin expresarlo- ¿cómo era posible que una inmigrante decidiera irse a vivir a las afueras del centro de la acción? Valeria no tardó en respondernos:

-“Bueno, estoy casada con un quebequense y su familia es de Joliette”.

-“Aaaah. Ahora sí entendemos”, respondimos Pablo y yo, entre más risas que evidenciaban nuestra pregunta silenciosa.

Y fue así como esta periodista, nacida en Bolivia, considerada actualmente como una de las personas más influyentes de la web en Quebec, comenzó a contar su historia de inmigrante en tierras canadienses, reconociendo desde un principio que ha sido “un desafío interesante”.

“Él (su esposo), se fue a Bolivia a aprender español y tuvo la suerte de encontrar un trabajo cuando llegó. En 2004 comenzamos a salir y en 2005 nos casamos. Desde ese año hasta 2009 vivimos en Bolivia, pero ese año vinimos de vacaciones y su jefe (trabajaba para una empresa québécoise) le hizo una oferta laboral para venirnos a vivir acá. La única que tenía que tomar la decisión era yo”.

Aceptando el reto, Valeria mostró su convicción de aquel momento con una simple frase que encierra un motivo -que no tiene nada de simpleza-  y que refleja el sentir de muchos de los que dejan su país natal: “Sabía que para la educación de mi hija sería algo fantástico. Entonces, tomamos el riesgo y nos vinimos”.

Lo de vivir en las afueras de Montreal fue una decisión que Valeria tuvo clara desde el principio. “Le dije a mi esposo ‘sí quiero, pero quiero vivir en Saint-Paul’. Empezamos a ver casas en línea y decidimos cuál sería desde Bolivia. Compramos la casa sin verla, salvo por fotos y videos”.

Llegaron a Joliette en septiembre de 2009, época del regreso a clases. Para la hija de Valeria fue más bien la época de entrar a un nuevo colegio, en una nueva ciudad, en un nuevo país y en un idioma nuevo. “La directora quería ponerla en primer grado, aunque debía hacer el tercero. Le dijimos que tomara el riesgo, que la dejara entrar en tercero porque confiábamos en ella. Era lo que ella quería (la pequeña, que entonces tenía 7 años). Quería integrarse. Y así lo hizo. Se adaptó al idioma y a la cultura rápidamente. Ese mismo año recibió hasta reconocimientos como el de mérito en francés.”, cuenta.

Del je m’appelle a escribir una columna en francés

El esposo de Valeria habla perfectamente español, así que estando en Bolivia nunca tuvieron la necesidad de comunicarse en francés. La periodista, aunque había tomado clases (y del francés de Francia) poco sabía del idioma de la Belle Province. Fue por eso que lo primero que hizo fue hablar con la municipalidad para ver si les interesaba que diera clases de español. La respuesta fue positiva.

Comenzó dando cursos de español, los cuales aprovechó al máximo, pues después de la materia en su lengua materna, Valería tenía una oportunidad de oro para conversar con la gente y de ir haciendo contactos con los que podía practicar lo que iba aprendiendo del francés.

En esa misma época, la boliviana comenzó el período de la francisation, donde solo asistió dos meses que “fueron suficientes para defenderme. Para salir a la calle a trabajar”. Paralelamente, la periodista seguía escribiendo para un periódico en Bolivia. Así transcurrieron sus primeros tres meses en Canadá, en pleno ambiente otoñal.

Después que se dedicó a las clases de español y ya con el francés pulido, en pleno invierno, llegó la pregunta obligatoria para todo inmigrante en esta etapa: ¿Y ahora, qué hago? Acto seguido, otra etapa (común para muchos): “Empecé a enviar CV pero nada pasaba. Cero llamadas. Me decían ‘está muy bonito (el CV), pero no tiene experiencia canadiense”.

Valeria cuenta que un día estaba mirando la televisión y vio a Michelle Blanc, consideraba como gurú del marketing digital. “Hablaba sobre su inicio en las redes sociales y cómo era este mundo. Apagué la tele, bajé y abrí mi cuenta de Twitter”.

La primera persona a la que siguió fue a la propia Blanc, quien hoy es su amiga. “Empecé a aprender de ella y de otras personas que son muy buenas en este sector. Vi que como nadie me daba trabajo, ni como cajera en el banco, ni nada, pensé que lo mejor era trabajar para empezar a hacer contactos”.

Y así fue, cuenta la hoy experta en redes sociales que, sin esperarlo, comenzó a recibir ofertas de trabajo en el sector de las redes sociales. Vio entonces una oportunidad de oro en 140 caracteres que implicaba un reto mayor: “Empecé a escribir en francés, a dar información en francés. La gente no podía saber en esta plataforma si había un acento extranjero. Me sentía muy segura escribiendo en francés”.

Fue la propia Michelle Blanc quien la invitó a uno de los eventos que organiza (los famosos Yulbiz) y el avance de Valeria en las redes fue tal que es ella quien ahora los produce para la región de Lanaudière.

El éxito -y con este, el trabajo- no se detiene para esta boliviana, quien da conferencias, charlas, cursos y además participa en eventos constantemente, en los que el denominador común son las redes sociales. Valeria tiene, de hecho, una columna que publica todas las semanas en el Journal Métro, donde comparte con sus lectores desde diciembre del año pasado, sus conocimientos sobre el mundo de la tecnología, los post de 140 caracteres, los blogs, Facebook, LinkedIn y pare usted de contar.

Crónica de Inmigrantes Valeria LandivarAdemás, su cuenta en Twitter tiene más de 18.000 seguidores, un número que sigue en ascenso desde marzo de este año cuando fue nombrada una de las 10 personas más influyentes de Quebec en la web. Cabe destacar en este punto que la periodista fue también merecedora de un premio por parte de la Cámara de Comercio Latinoamericana de Quebec (CcLaQ), por su desempeño como trabajador autónomo del año, en la Gala de las Américas 2011.

“Todo se realiza a través de las redes sociales. Los clientes que manejo llegan vía Twitter, vía Facebook. Los que saben sobre Twitter, quieren aprender de Facebook y viceversa. Luego me comenzaron a invitar a dar cursos, conferencias. Empecé a trabajar en la Commission Scolaire. Tienen una clase que ofrecen para los que lanzan empresas  y en estos cursos teníamos  un pequeño espacio para enseñar sobre las redes sociales. Y así se fueron abriendo cada vez más puertas”, explica.

La experta en el mundo del networking cuenta que el éxito alcanzado ha sido consecuencia de la constancia y de “atreverse”. El año pasado asistió a LeWeb’11 Paris, evento al que asisten solo cinco canadienses cada año. “Uno debe enviar su CV  y tienes que ser seleccionado. Me dije en ese entonces ‘no pierdo nada si envío el mío’. Así lo hice y la sorpresa fue a los días tuve una respuesta postiva. Fue fantástico”.

Además de sus cursos, Valeria tiene actualmente un contrato con Tourisme Lanaudière, organismo que maneja unas 400 empresas turísticas. “La idea es hacer la promoción de esas 400 empresas. Todos los lunes doy conferencias para sus clientes. Son ciclos de conferencias”. La especialista garantiza que una vez que una persona ha recibido una formación de 30 horas en redes sociales, “ya eres capaz de andar por buen camino”.

Con toda esa tarea por hacer, se puede fácilmente imaginar a Valeria todo el día conectada a cualquier dispositivo electrónico. Pero no. No es así. Para la gurú de redes sociales, la clave para no ser una esclava del mundo virtual es organizarse, como casi todo en la vida. Eso sí, su día comienza más temprano que para muchos: a las 4:30 am.

“Es a esa hora es que organizo mis cuentas personales, porque no quiero perder porque estoy ocupada. No puedo darme el lujo de dejar mis cuentas estáticas, sin moverse y decir ah no, pero me va bien. Organizo eso hasta las 6:30 am y luego despierto a mi hija. Desayunamos juntas, nunca desayunamos separadas. Siempre cenamos juntas. Las comidas son importantes en familia”, recuerda.

El esposo de Valeria sigue visitando América Latina, región a la que viaja constantemente por temas de trabajo. “Cuando está aquí, aprovechamos el tiempo juntos y, si no, pues compartimos por Internet (risas)”.

Las recomendaciones que no pueden faltar

Valeria Landivar reconoce que siente nostalgia por su Bolivia natal, pero dice que se siente también completamente integrada a la sociedad québécoise. Desde esa perspectiva de ganar-ganar cuando se suma una nueva cultura a la que se tiene por el país donde crece, da las siguientes recomendaciones a todos aquellos que están por venir a Quebec o que apenas llegan:

-Desde el mismo momento en el que saben que se vienen, deben empezar un curso de francés. Hay personas a quienes les toma dos años el trámite, pero tienen que pensar que si estudian francés ya ganaron todo ese tiempo. Si no tienen ese lapso, lo primero que tienen que hacer al llegar el aprender la lengua.

No hay que tener miedo ni timidez con el idioma. Nos exigimos mucho porque queremos ser perfectos. Pero hay que animarse y hablar.

Las redes sociales ayudan muchísimo. Las recomiendo porque van a hacer contacto. Cuando llegas a Quebec no tienes a los examigos del colegio, de la universidad, que te van a dar una mano aquí y allá. Pero la comunidad que uno logra crear en las redes sociales le puede facilitar el camino.

Claro que extraño Bolivia. La familia especialmente. Los visito mucho para luchar con esa nostalgia. Pero el Internet nos permite comunicarnos casi a diario.

Las redes sociales son bonitas. Es fantástico comunicarse en línea, pero es necesario conocerse, tratarse. Hay que crear esos lazos.

No hay que quedarse en casa, hay que salir. El problema que tenemos muchos inmigrantes es que llegamos y nos metemos en nuestras comunidades de nuestros países. Hay que salir, hay que ponerse un poco más independiente y salir; no quedarse solo con su gente. Es normal que uno extrañe, pero mientras más contactos con francófonos tenga uno más se anima a hablar, más uno tiene uno conocidos y más posibilidades de tener referencias en el futuro

Hay que intentar participar en actividades de nertworking, sea cual sea el rubro en el que se desempeña. El quebequense que llega recién graduado también llega de cero. Uno empieza, llega y dice: hola mi nombre es… hay que hacer networking.

Si va a ser trabajador autónomo, lo ideal es empezar por un sitio web e intentar abrir cuentas en una sola red social, pero hacerlo bien y darse a conocer.

-Yo tengo una ventaja: soy Valeria Landivar y no Julie o Maude. Si estás en Twitter y sigues a varias personas, seguro te acuerdas del nombre “raro”. El acento también es una ventaja porque cuando te escuchan saben que eres latina. Tal vez no se acuerdan del país pero sí se acuerdan de mí y de que soy latina.

Dato importante: Valeria Landivar estará compartiendo todos sus conocimientos sobre las redes sociales, su aporte a la adaptación y a la integración en la sociedad québécoise este jueves en el 4° Encuentro de  Blogueros Latinoamericanos de Montreal que realizan en conjunto LatinArte y Noticias Montreal.

Foto: Pablo A. Ortiz – Noticias Montreal