jueves, 4 de octubre de 2012

Omar Vizquel terminó su era como jugador e inicia su camino como leyenda

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Omar Vizquel Retiro

Nunca fui el más ferviente fanático del beisbol. Como venezolano creo que todos venimos con un toque de conocimiento sobre el deporte. Es como algo por “default”, parte del ADN.

Pero por algún motivo, o quizás muchos, crecí orgulloso de un atleta venezolano en especial, por un beisbolista. Me impresionaba su capacidad atlética y como siempre parecía sonreír, como un niño que disfruta un juego entre amigos.

Era orgullo lo que sentía cada vez que nombraban a Omar Vizquel en una transmisión de televisión americana, con un marcado acento en inglés. El pecho se inflaba mucho más cuando soltaban alguna anécdota sobre su país, Venezuela.

Muchos años pasaron y es como si uno se acostumbró a leer los titulares sobre Omar. Era parte de la rutina, algo que siempre estaría ahí. “Vea la espectacular jugada de Vizquel”, “El venezolano pegó su primer vuelacerca de la campaña”, etc.

Parecía que el tiempo se detendría y nunca veríamos partir al mejor shortstop en la historia de las Grandes Ligas, al ícono de los Leones del Caracas. Pero ese día llegó.

No hubo fuegos artificiales, ni una gran presentación en la pantalla gigante del estadio, ni unas palabras a través del micrófono. Pero tampoco había necesidad.

Solo hubo abrazos entre sus compañeros de equipo, sus amigos en las gradas y millones de venezolanos, regados por todo el planeta, que aplaudieron frente al televisor para despedir al número 13, al de las jugadas a mano limpia en los Caracas-Magallanes, al de los doble play junto a Alomar o Baerga en Cleveland.

El Rogers Centre de Toronto vio los últimos pasos de Vizquel y lo despidió con una emotiva ovación. Con 45 años jugó su último juego de beisbol profesional como un joven de 20. Hizo un par de atrapadas dignas de un video de YouTube y pegó su hit 2.877, con el que pasó a Mel Ott y se puso en el puesto 40 de la historia de todos los bateadores en esa categoría.

Tras su último partido empieza una nueva era, la cual estará marcada por una sola pregunta: ¿Entrará Omar al Salon de la Fama?

Como dije, no soy fanático acérrimo del beisbol y menos de las estadísticas. Si pudiera votar le daría el puesto a Vizquel en la primera oportunidad. No por sus Guantes de Oro, ni su porcentaje defensivo o el bajo número de errores que cometió.

En Cooperstown están las leyendas y las leyendas no se levantan únicamente con cifras, se construyen por calidad y no cantidad, por lo que fueron capaces de darle al deporte y especialmente por lo que logran inspirar en los que los miran desde las gradas con los ojos abiertos de emoción.

Son leyendas porque logran inspirar a un fanático del fútbol que de otra manera poco se hubiera interesado por el beisbol y lo motiva incluso a escribir algunas líneas para decir “hasta pronto y gracias”.

Gracias, Omar. Cooperstown te espera.

Twitter: @PabloJinkopablo@noticiasmontreal.com

Foto: AP