sábado, 6 de octubre de 2012

Paolo Gabriele fue condenado a un año y seis meses de reclusión. El Papa podría condonarlo

Publicado en:
El Mundo
Por:
Temas:

El mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, fue condenado hoy a un año y seis meses de reclusión y el pago de las costas. Purgará su condena fuera del Vaticano. Eso si llega a purgarlo, porque existe la posibilidad que Benedicto XVI le conceda el perdón, según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

El País

El juez pregunta a Paolo Gabriele, acusado de robar la documentación privada del Papa, si se siente culpable o inocente. El exmayordomo de Benedicto XVI responde:

– Siento dentro de mí la fuerte convicción de haber actuado por exclusivo amor, diría visceral, por la iglesia de Cristo y por su jefe visible. Si lo debo repetir, no me siento un ladrón.

Es lo último que se escucha en la sala antes de que el tribunal se retire a deliberar y dictar la sentencia.

Un año y seis meses de reclusión  y el pago de las costas. Esa es la pena de la justicia contra el exmayordomo.

Según Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, es «muy previsible» que ahora que el juicio ha terminado, el Papa pueda conceder la gracia del perdón a su antiguo mayordomo.  «La posibilidad de la concesión del perdón por parte del Papa es muy concreta y muy verosímil», dijo el portavoz, Lombardi.

La abogada del condenado ha asegurado a Reuters que su cliente no tiene intención de recurrir la sentencia. La letrada ha asegurado, tras visitarlo en su casa, que Gabriele está sereno, respaldado por su familia y «listo para afrontar las consecuencias» de la pena.

Antes, desde las 09.10 de este sábado, los jueces vaticanos presididos por Giuseppe Dalla Torre han escuchado las peticiones del fiscal y la defensa. El promotor de justicia Nicola Piccardi ha pedido una pena de tres años de reclusión y la prohibición a perpetuidad de que Paolo Gabriele pueda ostentar un empleo público, salvo que este carezca de responsabilidad. La abogada, en cambio, pidió la reducción de la calificación de la pena. De robo a apropiación indebida, pero que, en el caso de ser condenado a robo, la condena no supere los tres días.

Este sábado se ha celebrado la última sesión del juicio contra Paolo Gabriele, de 46 años, por «traicionar la confianza del Santo Padre», como él mismo ha admitido durante el proceso. Paoletto, como se le conoce, se enfrenta a una pena de hasta cuatro años de prisión por robo con agravantes de documentos reservados de Benedicto XVI, informa Efe. Este sábado se dicta sentencia contra el cuervo o traidor, cuya detención dejó al descubierto una guerra de poder en el Vaticano.

La última audiencia del juicio se celebra en el Tribunal de Justicia del Vaticano, ubicado en un edificio del pequeño Estado, a pocos metros del ábside de la basílica de San Pedro.

Paoletto se ha declarado inocente de la acusación de robo con agravante de documentos reservados del Pontífice, pero «culpable de haber traicionado la confianza puesta en él» por Benedicto XVI. Durante las jornadas previas del juicio, los gendarmes, a los que Gabriele acusó de maltrato durante su detención, han declarado que el exmayordomo tenía en su casa más de mil documentos del Papa, algunos que estaban marcados para destruir.

Con este juicio no concluye el escándalo de robo y filtración de documentos reservados vaticanos, conocido como Vatileaks, ya que en fechas aún por decidir comenzará el juicio contra Claudio Sciarpelletti, de 48 años, acusado de presunto encubrimiento y que en un principio iba a ser juzgado junto a Gabriele.

Ya en la primera audiencia, el tribunal separó el juicio de este informático, tras aceptar la petición de su abogado, Gianluca Benedetti, que aseguró que Sciarpelletti nunca encubrió al exmayordomo y que la prueba es que en el momento en el que le fue encontrado un sobre con documentación reservada reconoció a los investigadores que se la había dado «Paoletto». Sciarpelletti puede ser condenado hasta con un año de cárcel.

Paoletto puede recurrir la sentencia en apelación e incluso llegar al Tribunal Supremo del Estado de la Ciudad del Vaticano. De tener que cumplir la pena en la cárcel, lo haría en una italiana, ya que en el Vaticano no hay prisión.

Foto: