sábado, 6 de octubre de 2012

¿Podrá David vencer a Goliat?

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Entre Fronteras
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Cuando se toca el tema de Venezuela, no falta quien pregunte ¿Cómo se llama el candidato que va contra Chávez?

Henrique Capriles Radonski

– Ah…  ¿Él es rico, verdad?

Ya por allí las cosas se empiezan a poner cuesta arriba para David.

La riqueza es un concepto extraño en Venezuela, donde, curiosamente, el dinero corre como el agua por los ríos. Pero el país no es rico. Porque la riqueza es mala; es la expresión del capitalismo, del imperialismo y de la burguesía. Bajo esta perorata, muy conveniente para los líderes revolucionarios, se ha hecho de toda persona rica o supuestamente rica un enemigo del pueblo.

Ahora bien, si Capriles es rico, no lo parece y si Chávez no es rico, tampoco lo parece.

¿Cuántas veces hemos visto o escuchado al Presidente ordenar, en plenos discursos oficiales, el traspaso de dineros de una cuenta a otra?…Esto, sin dar la impresión de ser alguien a quien le falte el dinero, sino más bien de alguien que cuenta con una inmensa hacienda.

– Eh, Juan Pedro, pásame unos 3 millones de la cuenta tal a la cuenta tal otra. Hay que atender a esta gente, porque el dinero es del pueblo.

Así es como el pueblo se la pasa repartiendo dinero, sin importarle quedar pobre. Porque, como sabemos,  la riqueza es mala.

Pues bien, siguiendo con la conversación sobre el candidato Capriles, viene la otra infaltable pregunta:

– Él es judío ¿verdad?

Con esta capciosa pregunta, en el fondo se está poniendo en duda que un judío -y peor aún un judío rico- pueda representar a un movimiento popular tratándose de Venezuela, porque en Israel probablemente esta presunción estaría demás.

¿Cómo superar este prejuicio?

Se me ocurre que la única posibilidad sería, ahora que se descubrió que Henrique Capriles es descendiente de Simón Bolívar y por aquello que si la astilla es judía, porque no el tronco, se pudiera descubrir que también el Libertador era judío. Eso sí sería un tremendo revés, que forzaría rescribir la historia. ¿Qué dirían las tropas bolivarianas, sino quedar anonadadas?

II

A decir verdad, los reales desafíos del David Capriles están en la gente. La que sigue a Chávez, su propia gente y aquella denominada indecisa. Después de todo, Chávez, está en el poder hace más de 13 años porque la gente lo ha permitido. El propio Chávez en alguna oportunidad lo dijo: él solo es una hoja que lo lleva el viento, que es el pueblo.

¿Cómo podría Capriles atraer para sí a las tropas chavistas?

Eso es como darse con la cabeza en una piedra. No hay criterio razonable que permita entenderlo. Trece años después, si bien muchos gozan de ciertas prebendas, en el fondo no tienen nada, ni un trabajo estable para los que quisieran trabajar, porque vamos a ser claros, el gobierno ha fomentado la ociosidad y les ha dado en el clavo a aquellos que toda su vida han vivido del “resuelve”.

Las grandes mayorías chavistas, solo esperan. Esperan que el gobierno les cumpla, 13 años después, lo que antes exigían en un plazo máximo de 5 años, que era lo que duraban los gobiernos oligarcas. Pero al régimen siempre le falta más tiempo y siempre hay algo o alguien que le impide cumplir con sus infinitas promesas.

Lo que no saben o no quiere comprender los chavistas es que el régimen ya les dio lo que tenía que darles. Ya no puede darles más. Más, sería darles calidad de vida, sería enriquecerlos. Y eso no es posible, no solo porque la riqueza es mala, sino porque si les mejora su situación los pierde, pierde su clientela partidista, porque se pasarían a los campos oligarcas.

El David Capriles se encuentra, entonces, frente a una masa adormecida, que sueña sueños ficticios. Incapaces de aprender de las experiencias socialistas o comunistas vividas por otros países, que no han hecho más que igualar a la gente en la miseria. Cierran los ojos cuando les muestran las ruinas que dejó la Unión Soviética y se empecinan en defender que en Cuba se vive mejor con 15 dólares al mes. Son gente que necesitan experimentar por ellos mismos sus propias desgracias.

III

Ahora bien, obviemos el caso de la gente que está comprometida totalmente con el candidato opositor. Se supone que todas ellas irán a votar, para demostrar el número que dicen que son.

Por tanto, el gran reto y a la vez la gran oportunidad para David, se encuentra en el 23% de la población votante, que Datanálisis señala como indecisos. De indecisos no tiene nada. Están allí porque así lo decidieron. Algunos porque nunca tuvieron fe en los políticos. Otros porque siempre han estado ausentes de lo que pasa a su alrededor. Pero el grupo más importante a tomar en cuenta es el de los resentidos, los decepcionados, aquellos que han perdido la fe, que se han rendido. Una gran parte de ellos están resentidos con la propia oposición, por todos los fracasos que ésta ha tenido.

No es para menos. En Venezuela han pasado cosas terribles con la oposición. Y para quienes no están enterados, aquí algunos hechos:

La oposición venezolana ha realizado las más grandes movilizaciones de masas y nunca han logrado más que eso; y cuando una vez tuvieron éxito, fueron catalogados de golpistas.

La oposición ha sido emboscada y muchos de sus miembros han muertos en calles y plazas. Los autores la mayoría están libres y algunos ejercen puestos públicos importantes.

Una vez la oposición tuvo como abanderado presidencial a uno de los amigos de Chávez, porque se suponía que se había peleado con él. El indicado candidato perdió, y tiempo después volvió a las filas del chavismo y hoy sigue siendo una importante ficha del gobierno. La oposición desde entonces se quedó con la sensación que había dormido con el enemigo.

Una vez la oposición hizo una huelga inédita -que duró más de dos meses- a la cabeza de la cual se encontraban dirigentes de la petrolera PDVSA, gremios de la industria y el comercio y la principal organización sindical del país. El gobierno, antes de ceder, prefirió hundir PDVSA y mandar a todo el mundo a su casa, despedidos. La huelga solo significó que miles perdieran sus puestos de trabajo y que las industrias y comercios casi quebraran o quedaran maltrechas en sus finanzas y activos.

En recientes elecciones, la oposición ganó la alcaldía metropolitana. ¿Qué hizo el régimen? Creó legalmente una «súper alcaldía», con poderes sobre la otra y, sin elecciones, el presidente Chávez puso a alguien de su confianza allí, y le quitó a la dependencia que aglomera a los municipios de la capital gran parte de sus funciones, presupuesto y local.

Todos recordarán que cuando Chávez decidió presentarse para estas elecciones, no estaba legalmente facultado para ello. Para lo cual promovió un referéndum para preguntar a la población si se le permitía presentarse a esta nueva elección. La población dijo que no, con lo cual la oposición se anotó el único gol que a nivel nacional ha podido anotar, pero le duró poco la alegría. Un año después el gobierno volvió con la misma pregunta y esta vez ganó. Chávez fue democráticamente elegido dictador.

¿Cómo luchas contra eso?

Ante tanto fracaso, miles se fueron a las filas del ninismo y no quieren saber nada de nada. Han perdido la fe, no confían que su triunfo pueda ser reconocido. ¿Para qué? No voy a votar, dicen. Están resentidos.

¿Qué puede hacer David al respecto? Tal vez ya nada más de lo que hace: seguir con sus mensajes positivos, yendo a los más recónditos lugares del país. Porque, a fin de cuentas, salir de esa especie de caparazón con la que se ha recubierto este sector de la población es una decisión personal. Cada quien tiene el poder de ser feliz o no. Saldrán cuando se den cuenta que esos sentimientos no hacen mas que envenenar su espíritu y volverlos vulnerable.

En fin, como se ven las cosas, el David Capriles no las tiene todas consigo. Pero igual no las tenía todas consigo, el David que la historia sagrada nos narra. Todos los pronósticos apuntaban que no tenía ningún chance contra el filisteo Goliat. Sin embargo, a ese gigante armado de espada y coraza, lo derrotó premunido tan solo de una piedra y una honda.

¿Se repetirá la historia con el David Capriles?

Ilustración: epimundo.com