sábado, 13 de octubre de 2012

La actriz erótica Isabel Sarli fue nombrada “embajadora de la cultura popular argentina”

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El Mundo
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Numerosas críticas, abiertas o veladas, ha suscitado el nombramiento de Isabel Sarli como “embajadora de la cultura popular” argentina. Un importante título otorgado por la presidenta Cristina Fernández, a través de un decreto presidencial.

Isabel Sarli o más conocida como la Coca Sarli, es una genuina representante de lo que se llama el cine erótico, que hizo famosa a Argentina por los años sesenta y setenta. Fue la primera mujer, al menos por este lado del continente, en desnudarse completamente, sin que ello deje de provocar mayúsculos escándalos a pesar de lo liberal que parecía la época influenciada por la cultura hippie.

Quienes la recordamos, no podemos menos que estar de acuerdo con la presidenta Fernández, aunque todo lo demás de su gestión no nos agrade en lo más mínimo.

Era un adolescente, cuando la Sarli estaba en su pleno esplendor. Era capaz de dejar la vida por entrar a un cine para verla. Alguna vez lo logré, eludiendo la vigilancia y mimetizando mi uniforme escolar.

La recuerdo alucinante, muy entrada en formas -por no decir voluptuosa- siempre sofocada, tratando de tomar aire que alivie su permanente sopor. Era el cliché erótico que caracterizaban sus actuaciones.

Diré que las imágenes que veíamos subrepticiamente en el cine o en algunas revistas, no se comparan para nada con lo que los adolescentes de hoy en día pueden encontrar en la internet, sin necesidad de pelearse con ningún vigilante de cine.

En 1956, Isabel Sarli fue descubierta por Armando Bó, quien la dirigió en sus películas. Sarli, pronto conquistó el mercado latinoamericano. Particularmente fue un gran suceso en Argentina, México, Venezuela, Panamá, Rusia y Estados Unidos.

Su competencia de la época era la “diosa blanca”, Libertad Leblanc, también actriz argentina. Internacionalmente se la compara con Jayne Mansfield y Anita Ekberg.

Isabel Sarli hoy tiene 77 años y aún luce guapa. Lo más importante de ella es que se ha conservado como una persona normal, desligada de las influencias perniciosas que a menudo rodean a las estrellas sobre todo las que provienen del mundo del erotismo.

Dentro de las cualidad que destacó la presidenta argentina de la Sarli al nombrarla embajadora están su “generosidad y honestidad”. Calificativos difíciles de aceptar por parte de quienes consideran que estas virtudes están negadas para una actriz erótica o que provienen de esos mundos donde la ropa es apenas un ornamento incómodo.

Fotos: Pantalla video / redaccionrosario.com / wikipedia.org