jueves, 18 de octubre de 2012

Otra huelga general paraliza Grecia en medio de protestas contra el plan de austeridad

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El Mundo
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No es fácil para un gobierno hacer entender a la población las “virtudes” de las cifras.

El gobierno griego está frente a la disyuntiva de recortar a sus finanzas 11.500 millones de euros para poder recibir un segundo tramo de ayuda por 130.000 millones. Expuesto así pareciera un buen negocio.

Pero los trabajadores no lo perciben de este modo y por segunda vez en menos de tres semanas volvieron a paralizar el país y salieron a las calles a protestar.

Reporte de Reuters:

Trabajadores griegos han abandonado este jueves sus puestos de trabajo por segunda vez en tres semanas en un intento por demostrar a los líderes europeos reunidos en Bruselas que una nueva oleada de recortes en los salarios y pensiones solo agravará su sufrimiento después de cinco años de recesión.

Las calles se han vaciado en el centro de Atenas mientras la mayoría de los comercios y el sector público han detenido su actividad al inicio de la jornada de huelga de 24 horas, convocada por los dos principales sindicatos de Grecia.

Miles de personas se han congregado en dos distintas manifestaciones de protesta en el centro de la capital. En los alrededores del Parlamento se están produciendo enfrentamientos entre los manifestantes y la policía.

Grecia sufre su peor crisis desde la II Guerra Mundial y debe llevar a cabo recortes por 11.500 millones de euros para satisfacer las exigencias de la troika, compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, y obtener así el siguiente tramo del rescate de 130.000 millones de euros. “Apoyar esas medidas catastróficas significa conducir a la sociedad a la desesperación, y [por tanto] las consecuencias y las protestas serán indefinidas”, ha añadido el jefe sindical.

Los líderes de la UE tratarán de salvar sus diferencias sobre los planes para una unión bancaria durante la cumbre de dos días que ha comenzado este jueves en la capital de la Unión, aunque no se esperan decisiones sustanciales, dando fuerza a algunas acusaciones que hablan de complacencia a la hora de abordar la crisis de la deuda que explotó hace tres años en Grecia.

La huelga ha paralizado gran parte del país. Los barcos han permanecido atracados en puerto; el transporte público apenas funciona y en los hospitales solo trabaja el personal de emergencia, mientras las oficinas oficiales, los ministerios y las tiendas permanecían cerradas.

Para la tarde del jueves están previstas cinco marchas que culminarán en una gran manifestación frente al Parlamento griego, que en ocasiones anteriores han terminado en enfrentamientos con la policía. Vallas metálicas han sido colocadas alrededor de la plaza Sintagma (donde se halla el Legislativo) y 4.000 policías han sido desplegados.

“Las nuevas exigencias solo terminarán con lo que queda de nuestros derechos laborales y sociales”, asegura el líder de un sindicato

Los dueños de kioscos, abogados, taxistas, controladores aéreos son algunos de los colectivos que sumarán a las protestas contra los recortes, que incluyen una drástica reducción del gasto en sanidad y proyectos de bienestar. Las encuestas muestran un creciente rechazo contra el rescate que mantiene a flote la economía mientras los griegos se declaran pesimistas respecto al futuro del país.

El nuevo y doloroso paquete [de ayuda] no debería ser aprobado“, ha asegurado el principal sindicato del sector público griego. “Las nuevas exigencias solo terminarán con lo que queda de nuestros derechos laborales y sociales”, ha añadido el sindicato. Sin embargo, dado que Grecia no dispone de efectivo para realizar sus pagos en noviembre, Atenas no tiene otra elección que aplicar las medidas de austeridad negociadas con los acreedores a pesar de la oposición de la población.

Tanto los inspectores de la troika como el Gobierno griego aseguran haber acordado la mayoría de los asuntos, confiando en que Atenas pueda asegurar la ayuda para evitar la bancarrota e impedir así turbulencias añadidas en dos economías más grandes como son la española y la italiana.

Foto: captura de pantalla rtve.es