jueves, 15 de noviembre de 2012

Xi Jinping fue ratificado como el nuevo hombre fuerte de China

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El Mundo
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Tal como estaba previsto, el Congreso del Partido Comunista Chino que finalizó ayer, nombró a sus dirigentes políticos que llevarán las riendas del país, de aquí a por lo menos 20 años.

Xi Jinping fue nombrado el nuevo secretario general del partido y será el nuevo presidente de China a partir del próximo mes de marzo, fecha prevista para la partida de Hu Jintao.

Jinping también asumirá la Comisión Militar Central, o sea, el control de las fuerzas armadas, cargo que podría haber seguido desempeñando Jintao. Pero este saldrá de la escena política china definitivamente.

El nombramiento de los siete nuevos líderes -se redujo de 9 a 7-, con Jinping a la cabeza, no hizo más que proseguir la línea que hasta hoy se ha venido siguiendo en China, con ligeras reformas. En este privilegiado Comité del Buró Político no está Wang Yang, jefe del partido en Guangdong, considerado el más liberal de régimen.

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Con una coreografiada puesta en escena, China ha presentado a sus ciudadanos y al mundo a los siete dirigentes que gobernarán el país en la próxima década.

Los líderes aparecieron en el escenario del Gran Palacio del Pueblo de Pekín por orden jerárquico, con el nuevo hombre fuerte del régimen, Xi Jinping, en primer lugar.

El renovado liderazgo, elegido por una pequeña elite de dirigentes de espaldas a sus 1.300 millones de ciudadanos, pone fin a meses de intrigas y batallas internas dentro del Partido Comunista Chino (PCCh). «Tenemos que luchar por los deseos del pueblo de tener una vida mejor», aseguró Xi en sus primeras palabras como nuevo secretario general del PCCh. «China tiene que aprender del mundo y el mundo de China».

El relevo de poder en el país más poblado del mundo se completará en marzo, cuando Xi asuma la presidencia de manos de Hu Jintao. El nuevo líder estará acompañado en el Comité Permanente del Buró Político por el vice premier Zhang Dejiang, el jefe del partido en Shanghai Yu Zhengsheng, el responsable de propaganda Liu Yunshan, el responsable de la lucha contra la corrupción Wang Qishan, el máximo líder en el municipio de Tianjin Zhang Gaoli y Li Keqiang, de quien se espera asuma el cargo de primer ministro.

El órgano decisorio en Pekín queda así reducido de nueve a siete miembros, todos ellos tecnócratas con larga experiencia en cargos oficiales y representantes de las diferentes facciones dentro del PCCH. El reformista Wang Yang, jefe del partido en Guangdong y esperanza de los sectores más liberales del régimen, no ha sido incluido. La lista final es vista como conservadora con moderados tintes reformistas, sin que se esperen cambios bruscos en la política de los últimos años.

La presentación de esta mañana concluye el XVIII Congreso Nacional del PCCh, un foro en el que los 2.270 delegados se han limitado a corroborar las políticas y decisiones del pequeño grupo de dirigentes que fijan la política nacional desde la sombra. A la espera de que se confirmen los planes de los nuevos líderes, la resolución final del congreso ha fijado para los dos próximos lustros una continuación del ‘socialismo de características chinas’, el eufemismo con el que el régimen viene refiriéndose desde 1979 a su mezcla de apertura económica y hermetismo político.

La última semana de reuniones ha estado carga de retórica comunista, a pesar de que la ideología ha dejado de aplicarse en la práctica y el país abraza desde hace años el capitalismo como modelo económico. El documento final establece para los dos próximos lustros una ‘guía programática marxista’ para continuar con el progreso nacional.

«El informe ha dibujado el grandioso plano de cómo consumar la edificación integral de una sociedad modestamente acomodada e impulsar con mayor celeridad la modernización socialista», se puede leer. «Representa una cristalización de la sabiduría de todo el Partido».

Tres décadas de apertura económica han transformado China, sacando de la pobreza a cerca de 500 millones de personas y posicionando el país como la nueva potencia emergente en el mundo. La estructura política autoritaria, sin embargo, apenas ha variado desde la llegada de los comunistas al poder en 1949.

Xi Jinping se refirió, al asumir su nuevo cargo, a los «desafíos» de un régimen que se enfrenta a una economía que ha ralentizado su crecimiento, una corrupción rampante entre sus filas y una creciente brecha entre el sistema político que lo mantiene en pie y una sociedad transformada por el desarrollo de los últimos años.

Al cargo de nuevo secretario general del PCCh, el dirigente suma desde hoy la presidencia de la influyente Comisión Militar Central, el órgano rector de las Fuerzas Armadas. La decisión de ceder esa posición implica que la retirada total del todavía presidente Hu Jintao y ofrece a su sucesor la posibilidad de asentar su poder más rápidamente.

Foto: pantalla video elpaís.com