jueves, 22 de noviembre de 2012

Nicolas Sarkozy declara ante la justicia francesa por el «caso Bettencourt»

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El Mundo
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El expresidente de Francia, Nicolas Sarkozy, se encuentra declarando ante la justicia de la ciudad de Burdeos, por el denominado caso Bettencourt. De este modo Sarkozy se constituye en el segundo presidente de la V República francesa en ser llevado ante los tribunales. El anterior fue Jacques Chirac.

Sarkozy es acusado de aprovecharse de la salud mental de la propietaria del imperio L’Oréal, Liliane Bettencourt, para obtener financiamiento para su campaña presidencial del 2007. Sin embargo, Bettencourt ha declarado en alguna ocasión que ella y su esposo son colaboradores históricos de fondos al partido UMP de Sarkozy, en una muestra de que ella hizo los aportes en plenas facultades.

No es esta la opinión de la hija de Liliane Bettencourt, quien a través de un tribunal logró que declaren a su madre con facultades mentales disminuidas y por ende fue inhabilitada de las funciones en la empresa, desatando un conflicto de poder al interior de la famosa y poderosa industria de cosméticos L’Oréal.

La información de El País

Este jueves ha empezado en Burdeos lo que en Francia se llama “la tercera vuelta de Nicolas Sarkozy”. Tras caer derrotado en los dos turnos de las presidenciales de mayo pasado, el expresidente de la República se ha convertido en el segundo máximo mandatario de la V República, tras su antecesor Jacques Chirac, en ser citado por los jueces. Sarkozy llegó este jueves en torno a las 8.15 (hora de París) al Palacio de Justicia de Burdeos a bordo de un coche con los cristales tintados para evitar ser captado por las televisiones y los fotógrafos. Según fuentes judiciales, deberá dar explicaciones sobre el presunto “abuso de debilidad” sufrido por la anciana heredera del imperio cosmético L’Oréal, Liliane Bettencourt, que pudo dar origen a una presunta financiación ilegal de su campaña presidencial en 2007.

El juez instructor del caso, Jean-Michel Gentil, que acapara en Burdeos todas las ramificaciones de un complejo escándalo que ha apasionado a los franceses en los últimos años, sospecha que Sarkozy se aprovechó de los problemas mentales de la nonagenaria multimillonaria para sacarle dinero destinado a sufragar la campaña que le llevó al Elíseo.

Al término del interrogatorio, que se espera que dure varias horas, el ex jefe del Estado puede ser imputado o beneficiarse del estatuto más benévolo de testigo asistido.

Liliane Bettencourt, que fue inhabilitada por los jueces el año pasado a petición de su hija, ha declarado en público repetidas veces que tanto ella como su marido han aportado históricamente fondos a la UMP, el partido de la derecha francesa que estos días pasa por la fase más crítica de su historia tras celebrar unas primarias llenas de irregularidades y fraudes que han desembocado en la fractura política de la formación.

El exministro del Interior Claude Guéant, una persona muy próxima a Sarkozy, ha defendido a su amigo y exjefe cuestionando la necesidad del interrogatorio al expresidentes, y se ha mostrado convencido de que no hubo financiación ilegal de la campaña. «Excluyo esa hipótesis», aseguró a la radio RTL Guéant, que durante años fue el brazo derecho de Sarkozy en el Elíseo.

Tras Jacques Chirac, condenado en diciembre de 2011 a dos años de cárcel exentos de cumplimiento por un caso de corrupción, creación de empleos ficticios en el Ayuntamiento de París y financiación ilícita de partidos, Sarkozy tiene ahora por delante un rosario de casos judiciales abiertos o en camino de serlo.

El martes, la fiscalía abrió además una investigación preliminar sobre los sondeos encargados por el Elíseo entre 2007 y 2012, a raíz de una denuncia de la asociación anticorrupción Anticor. La denuncia afirma que Sarkozy pudo incurrir en un delito de desvío de fondos públicos al encargar numerosas encuestas de “interés no general sino privado o partidista”, valoradas en millones de euros y que beneficiaban sobre todo a algunas empresas, entre ellas una perteneciente a uno de sus consejeros más cercanos, el periodista de ultraderecha Patrick Buisson.

Además, la sombra de otra financiación ilegal, la de la campaña de su exjefe de filas Edouard Balladur en 1995, amenaza también el horizonte judicial de Sarkozy. Se trata del caso Karachi, que analiza si una masiva venta de armas a diversos países de Oriente Medio sirvió para obtener comisiones ilegales destinadas a una campaña de la que Sarkozy fue portavoz al tiempo que ejercía de ministro de Hacienda.

En el caso Bettencourt, el juez Gentil y dos magistradas más tratan de determinar cuánto dinero dedicó la heredera de L’Oréal, que empezó a dar síntomas de debilidad psicológica en septiembre de 2006, a financiar el ascenso político de Sarkozy. La sospecha fue aventada en 2010 por la ex contable de la señora Bettencourt, Claire Thibout, quien declaró a la policía que el administrador de los Bettencourt, Patrice de Maistre, le pidió 150.000 euros a principios de 2007 para, según le dijo, entregárselos a Eric Woerth, el tesorero de la campaña de Sarkozy.

De Maistre, miembro a título personal del Primer Círculo, que agrupa a los grandes donantes de la UMP, era amigo de Woerth y se reunió con Sarkozy en el Elíseo cuando este era presidente. El administrador ha admitido que depositó cuatro millones de euros en contante en una cuenta suiza de Bettencourt entre 2007 y 2009. Woerth, comprometido de lleno por el escándalo, fue cesado por Sarkozy en 2011.

Los jueces, que el 3 de julio pasado se incautaron de las agendas de Sarkozy en su despacho profesional, han comprobado que hay extrañas coincidencias de fechas entre las citas del ex jefe del Estado y algunos momentos clave del caso Bettencourt, por ejemplo con el exfiscal de Nanterre Philippe Courroye, que se hizo cargo del asunto en noviembre de 2010.

Foto: Reuters