domingo, 25 de noviembre de 2012

Gobierno de Quebec aún no define el plan a seguir para obligar a los inmigrantes a hacer la “francisation”

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Francisation Quebec inmigrantes

El proceso de francisation de los inmigrantes podría figurar en la lista de promesas electorales no cumplidas por parte del Parti Québécois.

El gobierno de Pauline Marois se niega a decir si va a respetar o no su compromiso de forzar a miles de inmigrantes alófonos a aprender la lengua oficial de Quebec.

Por el instante, dice La Presse Canadienne, el proyecto está sobre “hielo”.

En entrevista, la primera que concede desde que fue elegida, la ministra de Inmigración, Diane De Courcy, asegura que es muy temprano para pronunciarse sobre esta cuestión que es muy delicada.

“Ahora no estoy para establecer medidas ni disposiciones. Estoy en proceso de constatación”, dijo la ministra De Courcy. “Es muy temprano para decir que mi idea está completamente hecha”.

Esto, pese a que en septiembre pasado la plataforma electoral del PQ estaba bien clara en este punto, cuando afirmaron que un gobierno de Marois haría “obligatorios los cursos de francisation para aquellos que no tienen un conocimiento funcional del francés”.

“Vamos a tener en cuenta el programa, seguro”, dijo la ministra, quien busca “cómo se puede hacer, con la realidad que nos ocupa”.

La provincia de Quebec recibe más de 50.000 inmigrantes cada año. Cerca de 12.000 de ellos no pueden decir una palabra en francés cuando bajan del avión y, de este total, cerca de 5.000 no se inscribirán en ningún curso de francés, “perdiendo así cerca del 40% de los nuevos residentes (de los 12.000 que no hablan francés cuando llegan)”.

Se pregunta entonces “cómo llegar a ese 40%” que, por diversas razones, no se integra a la mayoría francófona. Pero si se le pregunta cuáles son los medios que tienen en mente para corregir esta situación, no hay respuesta concreta “Aún no he llegado allí”, asevera.

Diane de Courcy ministra de inmigracion de Quebec

Diane De Courcy – Twitter

Durante los últimos dos meses, la ministra ha hecho una gira por casi todo Quebec, donde se ha reunido con inmigrantes, con organismos de recibimiento y de ayuda a la integración y con profesores de  francisation, con el objetivo de hacer un retrato, lo más fidedigno posible, de la realidad. En total, se ha reunido con unas 300 personas o grupos vinculados al sector, hasta ahora.

Gracias a los encuentros se ha convencido de que “hay piezas faltantes” en el proceso de enseñar la lengua. Algunos de sus interlocutores le hicieron serios cuestionamientos, particularmente sobre el francés escrito.

La antigua presidenta de la Comisión Escolar de Montreal dice que aún no está dispuesta a revisar las estructuras o la oferta del servicio, actualmente muy diversificado y de calidad variable. Quiere tomar su tiempo, analizar la situación bajo todas las perspectivas, antes de pronunciarse.

Volumen y empleo

La ministra también opta por reservarse los comentarios sobre si la provincia recibe demasiados inmigrantes o sobre su capacidad de integración.

La cifra importa poco: “50.000, 45.000, 35.000, no es esto lo que cuenta. Lo que es importante es ¿tenemos objetivamente la capacidad de recibir y responder correctamente a las necesidades de nuestra economía y a las necesidades de las personas inmigrantes”, se pregunta la ministra, prometiendo que se dotará de “indicadores objetivos” que la ayudarán a tomar posición, “serena y objetivamente”, al respecto.

Durante su gira, un comentario que recibió con frecuencia fue el de la frustración de los inmigrantes que no encuentran rápidamente un trabajo que corresponda a sus habilidades y a sus ambiciones.

Pudo constatar, de hecho, una brecha importante para muchos de ellos, entre “el sueño inicial y la realidad del empleo”. “Me hablaron mucho de eso”, cuenta, diciendo que es determinante intervenir ante las órdenes profesionales para que estas reconozcan más los conocimientos de los inmigrantes, un proceso que ya comenzaron los liberales.

La regionalización de los nuevos residentes es también, como para sus predecesores, uno de los objetivos que se convierte en un reto, pues la gran mayoría (83%) de los inmigrantes se instalan en la región de Montreal.

Pero “Montreal no puede, definitivamente, ofrecer 50.000 empleos por año”, recuerda.

Al corto plazo, la principal preocupación de De Courcy, quien al mismo tiempo es responsable de la Charte de la langue française, se centrará, sin embargo, en dar una nueva versión de la Ley 101, esperada para principios de diciembre. El proyecto deberá tener medidas destinadas a los inmigrantes.

Foto: María Gabriela Aguzzi V. – Noticias Montreal