viernes, 7 de diciembre de 2012

«Los olvidados de Buffalo»: el largo y frustrante camino de miles de inmigrantes que esperan su residencia canadiense

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Inmigración
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Planilla Residencia Permanente Canadá - Red de Visa Application Centre

Se llaman a sí mismos “los olvidados de Buffalo”. Dicen ser casi 10.000 y están atrapados en un limbo que ha convertido su solicitud de residencia permanente en una pesadilla y solo piden respuestas a Inmigración Canadá.

Su nombre empezó a aparecer en los medios y lo único que dicen querer son respuestas ante la situación que están viviendo, en la que la espera de un año para obtener su residencia canadiense se ha convertido en un largo camino de casi dos calendarios completos.

Todo comenzó con el anuncio del Gobierno Federal de cerrar el consulado de Buffalo como parte de su plan de recorte presupuestario. Eso dejó a todo un lote de solicitudes en el limbo. Unas fueron a Nueva York, otras a Detroit y cerca de la mitad a Ottawa, donde reposan sin muchas novedades ni información.

En la capital existen unos 10.000 sobres con los documentos de futuros residentes. Vienen de todos los programas que ofrece el país, aunque la mayoría ya cuenta con experiencia, ha trabajado o estudiado en el país y lo único que quieren es obtener su residencia para seguir trabajando y ayudando a la nación que quieren llamar hogar.

Ante la falta de respuestas decidieron agruparse e impulsar medidas de manera conjunta, unidos bajo la misma frustración de no tener claro su futuro. Todo por el cierre de una oficina consular al sur de la frontera. Bajo el nombre de “Les oubliés de Buffalo” han ido haciendo conocer su situación, tratando de llamar la atención de los medios y sobre todo de los políticos.

Michèle Dorion, una de las personas vinculadas a este grupo, habló con Noticias Montreal. Ella contó su historia, sin embargo la mayoría no da nombres, prefiere el anonimato. Temen que de hablar en público sus casos se vean afectados, aún más.

“Somos un grupo grande, muchos franceses, belgas y magrebíes, aunque sé que hay gente de muchas nacionalidades y de todos los programas de inmigración que existen”, señala esta persona, quien prefiere no decir su nombre.

Michèle es québécoise, pero sufre la situación de primera mano. Su novio es francés y vino como trabajador temporal con la esperanza de solicitar su residencia. Trabaja en un área de necesidad para Quebec y no tuvo ningún problema para integrarse al mercado laboral. Pero desde hace un año no tiene permiso para trabajar en el país pues este se venció mientras esperaba por su residencia permanente, la cual solicitó cerca de mayo de 2011 luego de haber obtenido un Certificado de Selección de Quebec.

Desde hace un año permanece como turista y vive únicamente con sus ahorros, los cuales se van terminando de manera vertiginosa.

Pero lo que más les frustra es el silencio. “El problema más grave es que esta gente intenta contactar a Inmigración Canadá y no tiene nadie que les responda, nadie con quien hablar o a quien preguntarle”, comenta esta persona ligada al grupo. “Muchos tienen un año que no saben nada de sus casos y lo que ven en internet no ha cambiado para nada”.

Dicen no entender cómo el Gobierno Federal no puede conseguir una solución para estas personas, muchos de los cuales ya no pueden trabajar o han regresado a sus países ante la premura económica.

El caso latinoamericano

Verónica (nombre ficticio) llegó en 2009 a Canadá proveniente de Venezuela con la intención de estudiar y con la idea de solicitar la residencia en algún momento. Ha hecho de todo, ha conocido a mucha gente, habla los idiomas y se siente en casa. Sin embargo, no puede ver su futuro claro por ser una de las “víctimas” de la transición en Buffalo.

Luego de acumular los puntos y pasar la entrevista logró tener su CSQ. En mayo de 2011 envió su solicitud a Buffalo y desde entonces ha vivido con una carga sobre los hombros. Se siente frustrada e incluso enojada. “Uno no puede tener información sobre su expediente, lo cual es frustrante”, dice.

Ha gastado más de $40.000 en sus estudios y unos $5.000 en todo el proceso de inmigración y todavía no sabe si su futuro realmente está en Canadá, a pesar de ser el país en el que ha vivido por tres años.

Su futuro también depende de la ayuda de su familia, especialmente a nivel financiero. “Lo que más me afecta es no saber hasta qué punto los recursos de mi familia alcanzarán”, admite, notablemente enojada. “Si se me acaban los recursos tengo que irme a mi país y este proyecto se acaba”.

Como a todos los “olvidados de Buffalo”, le molesta la falta de respuestas, la incapacidad para hablar con alguien que le diga el estado de su solicitud y considera injusto la forma en la que el Ministerio de Inmigración ha manejado la situación. “Ellos se quejan de los que no cumplen las reglas pero ellos son los que no las cumplen a veces, cuando no respetan los tiempos que ellos mismos dicen”.

Así mismo, Verónica dice temer que el Gobierno Federal tome alguna decisión radical para solventar la situación, como la que anunciaron hace unos meses de eliminar cerca de 300.000 previas a 2008 para aligerar la lista de espera.

“Un periodo de transición”

Los encargados de las políticas migratorias de Canadá llevan tiempo bajo presión. Todas sus medidas han sido criticadas por algún sector, aunque se mantienen firmes en visión: todo es por el bien futuro del sistema de inmigración canadiense.

“En muchos casos sabemos que va a tomar más tiempo, estamos trabajando fuerte en eso, tratando de acelerar el proceso y manejando todas las ideas posibles”, señaló Rick Dykstra, secretario parlamentario del ministro de Inmigración, quien atendió a Noticias Montreal para responder sobre el tema de los “olvidados”.

El diputado admite que existe un problema, pero es algo inevitable en este “proceso de transición”, como lo describe. Señala que la decisión de cerrar el consulado de Buffalo impulsó la creación de medidas beneficiosas a futuro. “Estamos centralizando los procesos aquí en Ottawa para ofrecer un mejor servicio. De hecho, las aplicaciones de trabajadores calificados de Quebec las vamos a procesar en nueve meses aquí en Ottawa, comparado con los 15 meses anteriores”, señala Dykstra.

Sin embargo, eso no soluciona la situación de los miles de personas que esperan por su residencia permanente. Esos que siguen gastando sus ahorros o siguen sin poder trabajar. “No descartamos cualquier medida y estamos analizando constantemente la situación. Los agentes trabajan caso por caso, así que todos son distintos y algunos podrían ser tratados más rápido dependiendo de su situación”, comenta el parlamentario conservador.

Dykstra confirmó que todas estas solicitudes se procesarán en la oficina de Ottawa, contrario a ciertos reportes que señalaban que los casos de los “olvidados” esperaban ser asignados a otros consulados u oficinas de inmigración. No se atrevió a dar fecha de resolución para el problema, aunque según reportes, esperan solucionar la situación para el verano de 2013.

De igual forma quedan detalles sin respuesta. Por ejemplo, todos estas personas que esperan por su residencia debieron pasar exámenes médicos, los cuales tienen un costo de más de $300 y una validez de solo un año. La mayoría no sabe si tendrá que hacerlos de nuevo, el diputado Dykstra, tampoco. Pero promete que la oficina de Ottawa tomará en cuenta la situación para tratar de buscar una solución.

Así mismo, dice que el Gobierno Federal está tomando las medidas para que algo así no vuelva a suceder. “Suena algo ridículo que la gente que está aquí en Canadá tenga que ir a Buffalo o a otro país para hacer su solicitud. Es por eso que queremos hacer los cambios y creo que en unos tres o seis meses se verán los resultados”.

Twitter: @PabloJinko – pablo@noticiasmontreal.com

Foto: Pablo A. Ortiz / Noticias Montreal