sábado, 22 de diciembre de 2012

El infierno jurídico de las víctimas de «errores» médicos

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En Quebec, lograr que una víctima de errores médicos pueda obtener una reparación, es prácticamente un obstáculo imposible de pasar.

Para iniciar el proceso es necesario de 10.000 a 15.000 dólares. Luego el proceso mismo puede costar entre 25.000 a 50.000, sin contar el tiempo que pueda tardar, y sin saber si se logrará vencer al poder de las aseguradora que defienden a los médicos.

Análisis

La Corte de Apelaciones reconoció hace cuatro años que las víctimas de errores médicos se ven obligados atravesar obstáculos «prácticamente imposibles», para obtener una reparación. Pocas cosas se han hecho desde entonces para mejorar el acceso a la justicia.

Los pacientes que sostienen haber sido víctimas de errores de un médico, deben estar conscientes que se embarcan voluntariamente en un largo combate contra el poder asociado de las aseguradoras, que defienden a los médicos. Un proceso que pone a las víctimas al borde del precipicio financiero.

«Esté dispuesta a desembolsar de 10.000 a 15.000 dólares en gastos de procedimientos para montar la causa. Si usted va más allá, eso puede elevarse en 25.000 a 50.000 dólares», dice un experto en la materia.

El juez Serge Dubé ejerce funciones en el dominio de la responsabilidad médica, desde hace unos 20 años, atendiendo personas cuya vida se ha visto perturbada por un error médico.

Dive Dubé, para probar que hubo faltas en la intervención médica, es necesario contar con la opinión de varios expertos. Esto es lo que hace en principio que la cuenta bancaria empiece a sufrir.

«Usted y yo no tenemos las competencias para determinar que hubo una falla médica. Debemos, en primer lugar, ir donde un experto médico que haga una evaluación, cuya factura es de aproximadamente 325 dólares la hora«, explica Dubé.

El tour comienza. Aún cuando el primer experto determinó que efectivamente hubo perjuicio, es preferible pedir una segunda opinión o de otro tipo de especialista.

«Digamos que la persona quedó inválida. Debo, enseguida, hacer venir a un especialista para que determine los cambios que se podrían producir en su entorno y los costos que esto puede representar. Si la persona no puede ocupar más un empleo, será necesario contactar con un orientador que debe probar que la persona no es capaz de retornar al mercado de trabajo y determinar el salario que podría haber obtenido ocupando un empleo. Después un actuario debe determinar considerando la inflación, cuánto va costar, por ejemplo, el reemplazo de su silla de ruedas en 10 años, así como determinar cuáles serían las pérdidas de ingreso por el resto de sus días«, enumera  Dubé.

En cambio, los médicos están asegurados por la Association canadienne de responsabilité médicale (ACRM), que cubre todos los gastos del juicio. Esta institución prevé un fondo de provisión para potenciales reclamaciones por intervenciones médicas, de unos 2 millardos de dólares.

La ACRM es indirectamente financiada por el gobierno, ya que las cotizaciones de los médicos a esta institución, son deducibles del impuesto. En cuanto a las víctimas, ellas mismas deben asumir sus gastos relacionados a su causa.

Los médicos protegidos

«El desequilibrio entre la ACRM y las víctimas es extremo», señala por su parte Robert Tétrault, profesor de derecho de la Université de Sherbrooke. «Imagínese una situación donde usted no puede trabajar. Tiene que hipotecar su casa para pagar los gastos de expertos y quizá usted pueda ganar y ser compensado cinco años más tarde. Hay que preguntarse si valió la pena el esfuerzo, en relación a la compensación recibida», continúa Tétrault.

Pero el jefe de Litigios de la ACRM no está de acuerdo con los comentarios de Tétrault, aunque reconoce que su institución es eficaz  en este sentido. «Nuestra tarea es defender a los médicos, lo hacemos frecuentemente y lo hacemos bien«, explica el abogado Daniel Boivin. Y agrega: «Para haber defendido este tipo de causas ante los tribunales, reconozco que la ACRM tiene bastantes recursos, pero los jueces que practican este tipo de asuntos tienen bastante también. Basta con mirar la dimensión de las reservas de la Asociación para comparar el equilibrio de fuerzas. Encuentro que delante de los tribunales, no está mal la igualdad»

Varias soluciones

Con el tiempo expertos y comités han presentado varias soluciones para reducir los desequilibrios, pero pocas cosas se han hecho. Es necesario, sin embargo, señalar que los jueces que envían estas causas a otros jueces, han mantenido la tendencia de poner este asunto de los desequilibrios en prioridad.

El gobierno de Quebec, que trabaja actualmente en la reforma del Código de procedimientos civiles, podría ir más lejos e incluir el concepto de un experto único, pagado con fondos públicos. Esta medida es muy bien recibida por ciertos tipos de expertos, como los actuarios, pero no así para los especialistas médicos, tanto del lado de la defensa, como del acusador.

«Cuando se presenta el caso si el médico debería haber utilizado el método terapéutico A o B, al interior mismo de la comunidad médica puede haber opiniones muy variadas. Si un experto (único) viene a decidir por todas las polémicas científicas, qué podría haber en ese momento sino una falta de justicia natural, ya que los expertos no podrían hacer valer plenamente sus puntos de vista. Este experto vendría a ser ni más ni menos un juez más», explicó Boivin.

Serge Dubé cita también el concepto de «hot tubbing» que se encuentra en el derecho australiano. Este sistema fuerza a todos los expertos de las dos partes a reunirse al mismo tiempo delante del juez para discutir sobre la causa, antes del proceso. El magistrado puede, en ese momento, hacer preguntas técnicas. Este método permitiría economizar tiempo y dinero.

Al final de los años 90, la idea de adoptar un sistema de seguro no fault, parecido al régimen que existen para los accidentes de automóviles. ( En este sistema el asegurado es reembolsado por la su propia compañía donde compró el seguro, sin prueba de culpa). Esta idea fue propuesta por el juez Horace Krever durante el escándalo de la sangre contaminada. Pero un sistema como éste,  que funciona bien en Nueva Zelandia, quizá no funcione en Quebec. El abogado Tétrault, sostiene que un seguro parecido para los asuntos médicos, quizá llevaría a una nueva estructura burocrática como la Société de l’assurance automobile du Québec.

Una idea compartida por diversos expertos sería la de crear un fondo de ayuda. «Esto podría equilibrar las cosas», cree el abogado Marc Boulanger. «No podemos hacer millones de intervenciones médicas cada año en Quebec y pensar que no habrá jamás errores. Es injusto dejar que quien cargue con este peso sean las propias víctimas, quienes son la parte más vulnerable», concluye Boulanger.

Fuente: Daphné Cameron – La Presse

Foto: lametropole.com