martes, 25 de diciembre de 2012

«Idle No More»: Theresa Spence cumple dos semanas en huelga de hambre

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Canadá
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Mientras Canadá festejaba la Navidad Theresa Spence completaba su segunda semana de huelga de hambre.

«Tuve una mala noche, pero tengo la moral en alto. Mi estado es todavía estable», declaró Spence al periodista de La Presse.

Spence se encuentra en su tienda de campaña, una carpa de lona impermeable, con una cama que ocupa la mitad del espacio disponible. Una pequeña cocina a leña al medio de la tienda ubicada en la pequeña isla Victoria, en Ottawa, a pocos minutos de la colina parlamentaria.

Spence es descendiente de una de las primeras naciones canadienses, los Attawapiskat, y mantiene su protesta para pedir al Gobierno de Canadá que atienda numerosos problemas que vive su comunidad.

A la distancia Spence ha recibido el apoyo de todas las Primeras Naciones. Unas 600 personas reunidas en Vancouver, Colombia Británica, oraron por su salud y un grupo de tambores Dakotas tocaron en su honor.

Theresa Spence recibe la visita de periodistas, de luchadores por los derechos humanos y las causas indígenas.

Gladys Radek de Country Media Network, después de visitarla el 22 de diciembre, dijo: «En este momento reposa mucho. Está debilitándose, pero no su actitud. Ella no tiene miedo de morir, es una mujer tenaz».

Sin embargo, Radek dijo que «no queremos una mártir aquí.

¿Qué es lo que pide Theresa Spence?

Spence pide una entrevista con el Primer Ministro Stephen Harper y con un representante de las Reina, para resolver las relaciones con los pueblos indígenas.

Hace poco una la comisión de derechos humanos de Canadá denunció al gobierno canadiense por «sus políticas» contra las primeras naciones.

Al parecer el proyecto de ley C-45 es lo que ha despertado la alarma en las comunidades autóctonas. Temen que a través de esta ley se realicen cambios importantes en la relación con las Primeras Naciones, como el reglamento sobre las elecciones de los consejos de grupos, las ventas de territorios protegidos y también las escuelas de las reservas que pasarían a la jurisdicción provincial.

Esto sería un inmenso paso atrás. Es por eso que Theresa Spence, de 49 años, decidió actuar.

Pero su lucha pareciera solitaria, solo acompañada por tambores lejanos, de cantos y de plegarias de los guardianes del fuego. Un fuego que es de esperar que no se extinga.

Con información de indiancountry.com / lapresse.ca

Foto: chiefs-of-ontario.org