jueves, 10 de enero de 2013

Como dijo el gobierno hoy en Venezuela es un día normal y de celebraciones chavistas

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Entre Fronteras
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El chavismo en Venezuela celebra hoy una victoria más, de las innumerables que acumula en su haber. El chavismo se ha acostumbrado a aquello de que si no la gana, por lo menos la empata.

Esta vez la victoria es para celebrar la continuidad del régimen, fundada en una oscura decisión del Tribunal Supremo de Justicia.

La situación luce rocambolesca. Un presidente que debió estar hoy en el país, para su juramentación y asunción de un nuevo mandato, no está presente. Es más, está fuera del país, en un país prácticamente imposible de acceder. Solo contados miembros de su familia y la cúpula del chavismo tienen acceso.

Se dice que el presidente Chávez está gravemente enfermo, pero el oficialismo lo minimiza. La verdad no la sabe el vulgo, tal vez nunca la sabrá.

Lo cierto es que ante la ausencia prolongada de un mandatario enfermo y más aún en circunstancias especiales del comienzo de un nuevo mandato, la Constitución de Venezuela parecía ser clara. La «falta absoluta» debió haberse propiciado y luego proceder el presidente de la Asamblea Nacional asumir las riendas del país y convocar a nuevas elecciones.

Pero eso dice el libro y todo el tiempo lo escrito allí puede ser cambiado y todo el tiempo lo dicho allí puede ser «interpretado«; incluso hasta mal interpretado. Todo es válido en la Venezuela de lo inverosímil.

Hoy el vicepresidente Nicolás Maduro leyó sendas misivas de Petrocaribe y el Alba que avalaban la «designación» del presiente Hugo Chávez y la «decisión» del Tribunal Supremo de Justicia. Incluso algunos líderes de naciones beneficiadas por las bondades del petróleo venezolano anunciaron asistir a una extraña «toma de poder», sin el personaje receptor del poder.

Por su parte la oposición al oficialismo quedó perpleja, arrollada una vez más por la maquinaria oficialista. El líder de dicha oposición, Henrique Capriles, sorprendió anoche en una rueda de prensa declarando que aceptaba la decisión del Tribunal Supremo de Justicia y la continuidad en el gobierno del vicepresidente Nicolás Maduro. Sin embargo, al interior y en las masas opositoras hay también descontento y una mezcla de amargor e impotencia.

En fin, el panorama actual de Venezuela no deja de ser inquietante y más que de celebración debería ser de reflexión…

Foto: notitweets.com