viernes, 11 de enero de 2013

Belusconi vs. la «bestia negra» en vivo por la televisión italiana

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El Mundo
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La enemistad entre Silvio Berlusconi y el periodista italiano Michele Santoro, data desde el 2002. «Il Cavaliere» era entonces primer ministro y lanzó una ofensiva contra la libertad de expresión a través del su famoso «edicto búlgaro». La RAI, la televisión pública italiana, se deshizo de Michele Santoro y de otros dos periodistas, ante las fuertes presiones de las alturas del gobierno.

Desde allí quedó marcada la ojeriza entre los dos personajes. Pero como es tiempo de campaña electoral en Italia, Berlusconi decidió anoche presentarse en el programa televisivo de Santoro y ambos personajes protagonizaron un verdadero match verbal, aunque ambos limitando su vehemencia con una relativa cortesía.

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Al final hubo bronca. Hubo que esperar casi dos horas para verla, como por otra parte imponen las reglas del espectáculo televisivo. Pero el esperado duelo catódico entre Silvio Berlusconi y el periodista Michele Santoro, considerado por ‘Il Cavaliere’ como una auténtica ‘bestia negra’ (o más bien ‘roja’ por sus simpatías con la izquierda), concluyó con momentos de fuerte tensión.

Santoro y Berlusconi se convirtieron oficialmente en enemigos declarados hace 11 años. Exactamente, el 18 de abril de 2002. Ese día, mientras se encontraba de visita oficial en Sofía en calidad de primer ministro tras haber vencido un año antes las elecciones, ‘Il Cavaliere’ proclamó en una conferencia de prensa un anatema contra Santoro y otros dos periodistas de la RAI (la televisión pública italiana) muy cañeros contra él, a los que acusó directamente de hacer un uso «criminal» de la ‘caja tonta’. «El deber de este Gobierno es no permitir que eso ocurra», sentenció Berlusconi en un ataque feroz a la libertad de expresión que ha pasado a la historia como el «edicto búlgaro» y que se saldó con la salida de la RAI de los tres ‘molestos’ periodistas.

Berlusconi decidió anoche meterse en la boca del lobo y acudir a ‘Servicio Público’, el programa que el ‘comunista’ Michele Santoro tiene en La Siete, la más minoritaria de las cadenas generalistas italianas. Por un motivo muy sencillo: porque el programa se emite en la franja de máxima audiencia (de las 20.30 a las 22.30 horas) y porque el zorro de Berlusconi sabía que si jugaba bien en esa partida disputada en campo enemigo podía traducirse en una inyección de votos para su partido de cara a las elecciones generales del 24 y 25 de febrero próximo.

Frente a frente

En fin, que después de 11 años allí estaban los dos, frente a frente. Y nueve millones de espectadores, pegados a la pantalla de sus televisores para ver el duelo.

La mayor parte del programa transcurrió de manera sosegada: en tono amigable, con cortesía recíproca, con muchas bromitas, ironías y algún que otro golpe de florete, como si los dos enemigos hubieran acordado mantenerse en los límites de las buenas maneras. Santoro y su equipo atacaban, echaban en cara a Berlusconi ser responsable de haber arrastrado a Italia a la crisis. Y Berlusconi sacaba balones fuera y se defendía con bastante soltura.

La cosa se puso tensa cuando salió a escena el periodista Marco Travaglio, otro de los enemigos históricos de Berlusconi. Travaglio, subdirector del periódico ‘Il Fatto Quotidiano’ y colaborador habitual del programa de Santoro, hizo lo que hace todos los jueves en ‘Servicio Público’: se sentó en una silla y comenzó a leer una de sus típicas y demoledoras cartas, repleta de datos y de hechos, y en la que pasó revista a muchas de las impresentables amistades de Berlusconi, a las 42 chicas que asistían a sus ‘bunga-bunga’ y a cada una de las cuales paga una media de 2.500 euros al mes para ‘resarcirlas’ de la mala imagen que soportan y de las incomodidades de tener que declarar en el proceso por prostitución de menores que se sigue contra él, a las numerosas contradicciones que ‘Il Cavaliere’ ha mostrado respecto a Mario Monti…

La sorpresa de ‘Il Cavaliere’

Berlusconi se empezó a poner nervioso. Pero el viejo zorro, de 77 años, se reservaba una sorpresa. Pidió a Santoro que le dejara ocupar el puesto de Travaglio. Se sentó en su silla, sacó también él un papel y empezó a leer una carta al estilo de las Travaglio pero contra el periodista, encadenando con pelos y señales las diez condenas por difamación que le han caído al subdirector de ‘Il Fatto’. Santoro explotó y trató en varias ocasiones de interrumpir a ‘Il Cavaliere’, y aseguró que las condenas por difamación son algo normal en un periodista. Llegó incluso a decir que el ataque contra Travaglio no era justo ya que él había cumplido su parte del pacto (¡había accedido a un pacto con ‘Il Cavaliere’!) y durante el programa no se había hablado del contenido de los procesos contra Berlusconi. En un momento dado, el ex primer ministro se puso en pie y dio la impresión de que él y Santoro podían llegar a zarandearse, a tirarse de las solapas de la chaqueta. Pero la cosa no pasó a mayores.

Berlusconi regresó entonces a su asiento inicial, en el que se había sentado Travaglio mientras él ocupaba el puesto del ex periodista. Y, con un gesto de opereta, ‘Il Cavaliere’ se sacó del bolsillo un pañuelo y se puso a limpiar ostentosamente la silla, como si pudiera pillar alguna enfermedad por sentarse allí donde lo había hecho Travaglio. Luego el clima se calmó, Berlusconi acusó a Santoro y compañía de no tener sentido del humor y el programa llegó a su fin. ‘Il Cavaliere’ se fue diciendo que se había divertido. Y con la sensación, compartida por muchos, de que había ganado el duelo.

Foto: Pantalla video elmundo.es