martes, 22 de enero de 2013

Fueron dos canadienses los integrantes del grupo que secuestró al personal de la planta de gas en Argelia

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El Mundo
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Actualizado: 10:32 am – Los dos canadienses identificados por las tropas argelinas participaron como miembros del grupo islamista que tomó como rehenes al personal del complejo gasífero de Amenas, en Argelia, según lo confirmó el primer ministro argelino Abdelmalek Sellal.

Uno de ellos, en efecto, fue el encargado de coordinar el ataque de los combatientes islamistas.

Las informaciones en cuanto a si ambos canadienses fueron muertos en el contraataque o fueron capturados vivos no son del todo claras.

Ayer 

De acuerdo con la información  más reciente publicada por la agencia Reuters, el primer ministro de Argelia,  Abdelmalek Sellal, informó que el ataque a la planta de gas habría sido coordinado por un canadiense, pero aún falta detalles sobre esta persona.

“Es de nacionalidad canadiense considerando su acento en inglés, dijo Sellal a los reporteros este lunes. No informó si se encontraba vivo o muerto, reseña por su parte The Globe and Mail.

Sellal dijo que el líder de la toma era Mohamed el-Amine Bencheneb, un militante argelino conocido por los servicios se seguridad del país, quien fue asesinado durante la intervención de la armada.

El reporte de Reuters:

Fuerzas especiales de Argelia hallaron los cuerpos de dos militantes islamistas canadienses luego del mortal asedio a una instalación de gas situada en el desierto del Sahara que fue tomada por rebeldes, dijo el lunes una fuente de seguridad, mientras que la cifra de muertos tras la crisis subió a 80.

Una fuente de seguridad argelina dijo a Reuters que los documentos encontrados junto a los cuerpos de dos militantes los identificaron como canadienses, después de que las fuerzas registraran el complejo de energía tras el fin de la crisis de rehenes el sábado.

El veterano combatiente islamista Mokhtar Belmokhtar se adjudicó la responsabilidad por el ataque perpetrado a nombre de Al Qaeda, y una fuente oficial argelina dijo que entre los militantes había personas que no eran africanas.

Una fuente de seguridad indicó el domingo que las tropas argelinas habían encontrado los cadáveres de 25 rehenes, elevando el número total de rehenes muertos a 48 y el total de fallecidos a al menos 80. Indicó que seis militantes fueron capturados con vida y que las tropas siguen buscando a otros.

Ese número siguió aumentando el lunes, cuando una fuente del Gobierno japonés dijo que el Argelia le informó a Tokio que nueve japoneses habían muerto, la mayor cantidad de ciudadanos de un país hasta el momento entre los extranjeros en la planta.

Asimismo, seis filipinos perdieron la vida y cuatro resultaron heridos, según información de Manila.

La crisis de rehenes expuso la vulnerabilidad de las operaciones internacionales en las instalaciones de gas y crudo en una importante región productora, y colocó la creciente amenaza de los grupos militantes islamistas del Sahara en una posición prominente para la agenda de seguridad de Occidente.

Belmokhtar -un militante tuerto que peleó en Afganistán y en la guerra civil de Argelia de la década de 1990, cuando el Gobierno secular se enfrentó a radicales islamistas- vinculó el ataque a la planta de gas con la intervención de Francia en Mali, que busca derrocar a rebeldes extremistas.

«Nosotros, en Al Qaeda, anunciamos esta bendita operación», dijo Belmokhtar en un video, de acuerdo con Sahara Media, un sitio web regional. Agregó que unos 40 atacantes participaron en la operación, más o menos coincidiendo con las cifras del Gobierno sobre combatientes muertos y capturados.

Belmokhtar exigió el fin de los ataques aéreos de Francia contra los combatientes islamistas en la vecina Mali.

La campaña militar francesa comenzó cinco días antes de que, al amanecer el miércoles, militantes en Argelia capturaran la planta ubicada en el medio del desierto, la cual produce el 10 por ciento de las exportaciones de gas natural del país.

Sin embargo, funcionarios estadounidenses y europeos dudan que un ataque tan complejo pueda haber sido organizado lo suficientemente rápido como para haber sido concebido como una respuesta directa a la intervención militar francesa.

La crisis se agudizó el jueves, cuando el Ejército argelino abrió fuego diciendo que los combatientes trataban de escapar con sus prisioneros. Sobrevivientes afirmaron que las fuerzas argelinas hicieron estallar varios camiones de un convoy que transportaba tanto a rehenes como sus captores.

Cerca de 700 trabajadores argelinos y más de 100 extranjeros escaparon, cuando los combatientes fueron expulsados del sector residencial del complejo. Algunos captores permanecieron escondidos en la instalación industrial hasta el sábado, cuando finalmente fueron doblegados.

La organización que se atribuyó la toma de rehenes, la Brigada Mulathameen, también amenazó con perpetrar más ataques similares si las potencias de Occidente no suspendían lo que describió como un asalto a los musulmanes de Mali, de acuerdo con el servicio SITE, que realiza seguimientos de declaraciones de islamistas.

En un comunicado publicado por una agencia de noticias mauritana, los autores del secuestro masivo dijeron que habían ofrecido sostener negociaciones para liberar a los rehenes, pero que las autoridades argelinas estaban resueltas a poner fin a la crisis por la fuerza militar.

«Nosotros abrimos la puerta a negociaciones con los occidentales y los argelinos, y les garantizamos seguridad desde el inicio de la operación, pero uno de los funcionarios de inteligencia (argelinos) nos confirmó en un llamado telefónico que destruirían el lugar con todas las personas en su interior», sostuvo SITE, tras citar a los militantes.

El derramamiento de sangre ha tensado las relaciones de Argelia con sus aliados occidentales, algunos de los cuales se han quejado de que no se les informó la decisión de asaltar el recinto. Sin embargo, Gran Bretaña y Francia han defendido la acción militar argelina.

Foto: Captura de pantalla – Rtve.es