domingo, 27 de enero de 2013

El País hace su «mea culpa» por la difusión de la falsa foto de Hugo Chávez

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El Mundo
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El error saltó a la vista más rápido de lo que lo que probablemente tardó en cometerse. Pero eso también permitió enmendarlo rápidamente.

Sin embargo, el periódico madrileño El País, quedó expuesto a la desconfianza de la gente. Algo, sin duda contradictorio para un periódico que tradicionalmente se caracteriza por su seriedad y su preocupación en verificar sus fuentes.

Pero como se dice no hay peor error que el no reconocerlo, El País publica hoy su «mea culpa», y pide perdón a los afectados y a su público. Hace un relato también de cómo sucedieron los hechos.

Aquí un extracto:

EL PAÍS cometió el pasado jueves uno de los mayores errores de su historia. Ese día, el periódico difundió una fotografía falsa aportada por la agencia Gtres Online en la que supuestamente aparecía intubado el presidente venezolano, Hugo Chávez. Pese a las dudas que les surgieron sobre las circunstancias que rodeaban esa imagen, los responsables del diario decidieron difundirla. Esas dudas no resueltas quedaron reflejadas incluso en el breve texto que acompañaba la fotografía, en el que se indicaba que “EL PAÍS no ha podido verificar de forma independiente las circunstancias en que fue tomada la imagen, ni el momento preciso ni el lugar. Las particularidades políticas de Cuba y las restricciones informativas que impone el régimen lo han hecho imposible”. El director de la publicación, Javier Moreno, es el primero en asumir que fue una equivocación: “Ese es el error central de la historia. Creíamos tener verificada una fotografía que no habíamos verificado”. Como Moreno, toda la cadena en la toma de decisiones asume la gravedad de lo ocurrido y pide disculpas. En cuanto tuvo conocimiento del error, la dirección del periódico ordenó recoger todos los ejemplares distribuidos hasta ese momento y, a la vez, retirar de la web la falsa fotografía. El coste de la reimpresión del diario y la nueva reimpresión supuso un coste adicional de unos 225.000 euros. El error tuvo una gran repercusión en las redes sociales y originó también la protesta del Gobierno venezolano. Nada más regresar de Davos, donde se encontraba, Javier Moreno analizó los hechos con el Comité de Dirección y el Comité Profesional, anunció cambios para mejorar el método en la toma de decisiones y encargó un relato a dos reconocidos periodistas del diario. Este es el resultado de ese trabajo periodístico.

«¿Puedes hablar? Es urgente». A las dos de la tarde del miércoles 23 de enero, Javier Moreno, director de EL PAÍS, observa en la pantalla del teléfono que tiene dos llamadas perdidas del director adjunto, Vicente Jiménez. Moreno está en Davos (Suiza) asistiendo al Foro Económico Mundial en el que se reúnen las élites sociales y económicas del planeta. Le extraña que desde la redacción en Madrid se comuniquen con él mediante Facetime, aplicación para hablar por videoconferencia.

-Javier tenemos una foto de una persona que parece Hugo Chávez en una sala de operaciones. La ofrece una agencia y estamos haciendo gestiones para conseguirla porque primero se la han ofrecido a El Mundo.

-¿Qué sabemos de la fotografía?

-La agencia dice que la ha sacado una enfermera en Cuba y que se la ha enviado a su hermana a España. Esta la ha ofrecido a una colaboradora de la agencia.

-¿No podemos tener más información?

-Luis Magán [jefe de fotografía] va a comer con el comercial de la agencia y lo va a intentar.

La foto está haciendo su entrada en el periódico. Es la instantánea que protagoniza uno de los mayores errores de la historia del diario EL PAÍS. Esta es la narración de cómo una imagen falsa acabó en la portada, reconstruida a través de conversaciones con los que intervinieron en el proceso.

Las llamadas perdidas de Jiménez son para enseñarle la imagen al director. Pregunta si se la puede enviar a Davos, pero el comercial de la agencia, Manuel Montero, rechaza su difusión. Facetime es la solución más rápida para mostrarla a distancia.

El director adjunto se comunica de nuevo con Moreno y le enseña la instantánea. «Me mostraron la fotografía montada sobre una cartulina blanca. Pedían 30.000 euros y respondí que no. Me parecía la típica subasta entre periódicos», recuerda Moreno, que sugiere ofrecer 10.000.

Cuando el director ve la fotografía le asaltan dudas de que sea un montaje y pide que se verifique. Minutos más tarde envía un SMS a Jiménez: «Estamos seguros de que es Chávez, ¿no? ¿no será alguien que se le parece en un montaje hecho en Lima, por ejemplo?». Jiménez responde: «Creo que no, pero, claro, es una foto que llega por un cauce irregular».

La foto falsa llega a EL PAÍS a través de la agencia Gtres Online. El miércoles 23 de enero, a las 11.00, Luis Magán queda en una cafetería con el director comercial de esta agencia que provee a EL PAÍS desde 2009 con material gráfico, sobre todo, para las secciones de Gente y Cultura. Montero anuncia que tiene una foto de Hugo Chávez hospitalizado. Y que se la han ofrecido antes al diario El Mundo, pero la operación aún no está cerrada.

Sobre las 13.30, Montero se acerca a un bar próximo a Miguel Yuste, 40, la sede del diario EL PAÍS, con una carpeta blanca con el logo de la agencia. En su interior, dos reproducciones en papel de la misma imagen. Magán las ve por primera vez: «La veo y creo que es Chávez. Lo único que pongo en duda es la fecha en que se haya hecho la foto«, recuerda.

El jefe de fotografía pide explicaciones y Montero ofrece su relato. Cuenta que la foto ha sido realizada hace siete días. Que ha llegado a la agencia a través de una colaboradora de plena confianza.

Magán sube con la foto al despacho del director adjunto, Vicente Jiménez.

-¿Esta agencia será de fiar, no?, le pregunta Jiménez.

A mí me parece que es Chávez, le responde Magán.

A lo largo de la tarde del miércoles 23, por el despacho de Vicente Jiménez, pasan, entre otros, Luis Magán y tres subdirectores: Jan Martínez Ahrens, Goyo Rodríguez y José Manuel Romero. «En esos momentos estamos manejando la sensación de tener una exclusiva mundial«, relata Magán. Hay dudas sobre la fecha y la autenticidad de la foto. «Pero nadie pone en duda que sea Chávez«, relata el jefe de fotografía.

Es fundamental despejar incógnitas. El subdirector Jan Martínez Ahrens es el encargado de hacerlo. Se reúne en su despacho, después de la hora del almuerzo, con el comercial de Gtres Online y le interroga sobre la procedencia de la foto. «El relato es francamente flojo, vago y difuso«, cuenta Martínez Ahrens. Sobre las 17.30 pide hablar con el director de la agencia, Carlos Van Eyck, y le somete a un tercer grado telefónico. Van Eyck asegura que creen que la foto es verdadera y dice que confían en la persona que la ha traído a la agencia. No da la identidad del contacto en España, ni la de quién ha tomado la foto con el argumento de proteger a quien se arriesgó para tomar la imagen.

El periódico no informó al colaborador que tiene en Caracas

-¿Te la han podido colar?, pregunta Martínez Ahrens.

-Me la han podido colar, responde Van Eyck, quien en otros momentos, en cambio, insiste en la fiabilidad de su fuente.

Martínez Ahrens traslada esta información a Vicente Jiménez.

La agencia y su representante insisten una y otra vez en que la fuente de la que han recibido la fotografía es fiable y que confían en su colaboradora. En paralelo continúa la negociación económica. El representante de Gtres Online pide tiempo para hablar con la intermediaria.

Hacia las ocho de la tarde, Jiménez recibe la información de que la negociación ha prosperado y que la fotografía va a ser adquirida. «Cuando pactamos el precio [15.000 euros] decidimos publicarla«, recuerda el director adjunto. «Nos dicen que no quieren que se firme la fotografía porque podría poner en peligro a la persona que la hizo. Nos pareció razonable y creímos que era una salvaguarda de protección y no debilidad de la fuente. Era una enfermera que se estaba jugando la vida. Está claro que nos equivocamos».

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Foto: Composión a partir de versión impresa de El País