miércoles, 27 de febrero de 2013

El Ballet Nacional de China iluminó la Place des Arts de Montreal con su «Linterna Roja»

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La Linterna Roja, China, Canada Ballet Danza

El Ballet Nacional de China visita Canadá por primera vez de la mano del Gran Ballet Canadiense con la pieza “La Linterna Roja”, una adaptación de la película “Esposas y Concubinas” del cineasta Zhan Yimou. 

La historia de “La Linterna Roja” se desarrolla en la China de los años veinte, durante la llamada “Warlord Era” o “Era de la Guerra Señorial”. Durante esta guerra, la paz era difícil de conseguir y los líderes más poderosos ejercían supremacía ilimitada sobre sus súbditos y sus familias. Las esposas y concubinas se encontraban encerradas en una finca apartada como parte de las posesiones del amo, llamaban a su marido «Maestro» y estaban constantemente en competencia entre sí para atraer su atención y afecto. La casa del Maestro era una versión en miniatura de la zona que él gobernaba y sus concubinas símbolos de estatus y riqueza.

En concreto, la historia contada en “La Linterna Roja” es una versión más simplificada -aunque por ello no menos contundente- de la película “Esposas y Concubinas”, destacando, que ha sido el mismo director del film, el encargado de contribuir con esta magnífica pieza de ballet, demostrando su destreza en áreas como la iluminación, la dirección escénica y el libreto. 

En esta versión simplificada en tres actos, un prólogo y un epílogo, se cuenta la historia que vivieron muchas concubinas durante ese período histórico. La obra comienza con una joven que se pasea por el escenario en ropas de campesina cuando es literalmente metida en una caja para ser ofrecida como concubina a un hombre poderoso. La llegada de esta chica provoca inmensurables celos a la primera esposa y a la primera concubina de este hombre, pues, ahora deben compartir la atención de su “Maestro” con otra mujer más.

“La Linterna Roja” está llena de escenas impactantes desbordadas de drama, juegos de sombra, cambios de color y escenarios que transportan a la audiencia a la China de la “Warlord Era”. La más impactante a nivel visual, donde el director Zhan Yimou demuestra como su talento fílmico también puede ser trasladado a un escenario, reside en la noche de bodas de esta nueva concubina.

La nueva concubina se resiste a toda costa a consumar el matrimonio con su “Maestro”. El juego de persecución transborda a la audiencia a través de los efectos producidos por la música dramática de fondo, la coreografía y las sombras que hacen ver al amo como un gigante monstruo poderoso y a ella como una minúscula indefensa, al estado de angustia y abuso de poder vivido en la escena. En la persecución, amo y concubina traspasan paredes de papel rompiéndolas con el impacto corporal, hasta que, la chica no puede escapar a su destino siendo poseída por su “Maestro”. Para hacer tangible visualmente la transacción consumada, del escenario sale una inmensa capa roja cubriendo a la chica quien llora desconsolada en posición horizontal.

La rutina del “Maestro” junto a su esposa y concubinas transcurre como era lo habitual: salidas a la ópera, partidas de mah-jon y encendida de la linterna roja –ritual de la cultura china en el cual, todas las noches, los faroles se encienden fuera del apartamento de la mujer a quien el “Maestro” ha elegido venir a honrar-. Durante todo el ballet, una infinidad de linternas rojas adornan la escena evocando la tradición y al mismo tiempo, el peligro inminente.

Pero un hecho viene a irrumpir la calma del “Maestro” y su control absoluto sobre todo lo que ocurre en su feudo: El corazón de su segunda concubina pertenece al joven actor Xi Ban. En este punto de la obra, se hace tangible la diferencia entre el ser poseído por abuso de poder y la verdadera entrega. La joven concubina y el actor aprovechan cada descuido del “Maestro” para tener encuentros íntimos, expresados en un sublime lenguaje fusionando movimientos de danza contemporánea y ballet. 

Todo parece seguir con total “normalidad” hasta que la joven pareja es descubierta por la primera concubina. La misma, pensando, que será premiada por su “Maestro” al dar una muestra de fidelidad delatando la infidelidad de su competidora, recibe la ira del amo y los tres –amantes y concubina delatora- son enviados a ejecución, para ser en la muerte, el único lugar donde el amor libre es permitido y no existe lugar para el rencor.

Esta obra a nivel visual produce un goce que lleva a la embriaguez. Los cambios y contrastes de iluminación de los que se sirve Yimou, haciendo un sutil juego de sombras y oscuridad, le permiten crear con éxito imágenes compuestas llenas de detalles reveladores dando profundidad a la historia. De la misma manera, el director es capaz de construir escenas complejas mediante la inserción de escenas simultáneas con efectos de imagen fija o velocidades contrastadas. La interacción entre los amantes a contrapunto con la parte trasera de la ópera china es absolutamente sublime. La banda sonora y el enfoque cinematográfico del director, sin duda alimentan de manera significativa a la obra. 

Por supuesto, la calidad de performance del Ballet Nacional de China es extraordinaria. El lenguaje de movimiento elegido por los coreógrafos Wang Xin Peng Wang y Yunyuan Wang es impecable y los bailarines de la compañía lo interpretan con una especial finura anatómica tan perfecta que casi no parece humana. La mezcla única de géneros permite al espectador sumergirse en la tradición china, y a la vez al mundo de la danza contemporánea, el ballet clásico y a una amalgama de música oriental y occidental, todo ello reforzado con la gracia infinita del vestuario consistente en trajes de tradición milenaria de seda china con colores evocadores relacionados con la trama.

«La Linterna Roja» señala un marcado contraste entre el amor y el matrimonio, revelando la agitación y luchas de poder que definían a las relaciones entre hombres y mujeres en esta época fascinante.

En resumen, una puesta en escena majestuosa. ¡Enhorabuena por la acertada iniciativa del Gran Ballet Canadiense de Montreal! Esperemos que sea esta la primera de muchas ocasiones en las que el Ballet Nacional de China visite tierras canadienses. 

Foto:grandsballets.com