miércoles, 6 de marzo de 2013

El Vaticano silencia a los cardenales «habladores»

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En circunstancias que se requiere de mucho recato y poco ruido -a fin de preservar la tradición en la elección de un nuevo Papa- los cardenales norteamericanos, Sean Patrick O’Malley, capuchino de Boston y Daniel Di Nardo, arzobispo de Houston, lucían desentonados.

No porque desentonaran al hablar, sino porque hablaban mucho. Ambos habían inaugurado una suerte de conferencias de prensa en la sede del Pontificio Colegio Norteamericano de Roma, donde hablan distendida y divertidamente sobre diversos tópicos, para delicia de la prensa.

Pero el Vaticano no quiso correr riegos, con aquello de «quien habla mucho, mucho yerra» y los mando silenciar…

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Tenían boquiabiertos a muchos, se les consideraba unos excéntricos por su exceso de transparencia… Hablamos de los cardenales estadounidenses, que todos los días a eso de las 14.30 horas ofrecían en la sede del Pontificio Colegio Norteamericano en Roma una rueda de prensa y respondían con toda naturalidad a las preguntas de los periodistas. Pues bien: eso se acabó.

Sólo dos días han durado las comparecencias ante los medios de comunicación de los purpurados americanos, quienes por otra parte en ningún momento incumplían el juramento de guardar silencio sobre las discusiones que se mantienen en las llamadas congregaciones generales previas al Cónclave. La rueda de prensa de hoy, que habría sido la tercera, ha sido suspendida de manera expeditiva sólo una hora antes de su comienzo. La sospecha generalizada es que los cardenales norteamericanos han sido metidos en vereda, que su forma abierta y diáfana de comunicar hacía arrugar la nariz a buena parte de los jerarcas de la Curia Vaticana. Hay quien habla incluso de censura.

Federico Lombardi, el portavoz vaticano, aseguraba esta mañana que la decisión de los purpurados americanos de suspender sus ya míticas comparecencias responde a la «creciente línea de reserva» que está adoptando el propio Colegio Cardenalicio a medida que avanza en sus reuniones preparatorias del cónclave. «Esto no es un convenio o un sínodo del que queremos dar la máxima información. Esto es un camino en el que por tradición hay reserva, a fin de tutelar la libertad de cada miembro del Colegio Cardenalicio en un momento tan importante como éste», declaraba.

Mary Ann Walsh, la jefa de comunicación de la Conferencia Episcopal Estadounidense, ha reconocido por su parte que en las reuniones preparatorias del Cónclave se ha «expresado preocupación por la publicación de noticias confidenciales en los periódicos italianos». Y añadía que, por ese motivo, y «a modo de precaución», los cardenales han acordado no dar más entrevistas.

Según publica hoy el diario ‘La Stampa’ ha sido el cardenal Tarcisio Bertone, ex secretario de Estado Vaticano y actual cardenal camarlengo, quien en varias ocasiones ha insistido a los purpurados en que deben mantener el secreto más absoluto sobre las discusiones que se mantienen en las llamadas congregaciones generales, y en las que precisamente su gestión de la Curia ha sido una de las cuestiones más criticadas.

Comparecencias insólitas

Las comparecencias ante los periodistas de los cardenales americanos eran absolutamente insólitas, sobre todo frente al hermetismo que con frecuencia caracteriza al Vaticano. De hecho, cuando ayer el cardenal Sean Patrick O’Malley, un capuchino de Boston al que muchas quinielas dan como ‘papable’, y Daniel Di Nardo, arzobispo de Houston, se subieron ayer al escenario del salón de actos del Pontificio Colegio Norteamericano en Roma para atender a los periodistas, una de las preguntas que se les plantearon fue: «Pero, ¿cómo es que ustedes dan ruedas de prensa?».

«En Estados Unidos es algo normal. Por supuesto, mantenemos el juramento que hemos realizado y no revelamos nada de lo que se ha tratado en las congregaciones generales. Pero creemos que es importante que la gente sepa que pasan cosas interesantes y que nos reunimos a diario», aseguraba el cardenal Di Nardo. «Hay un gran interés en lo que está ocurriendo, y queremos ayudar a que la gente entienda este proceso», en palabras del cardenal O’Malley.

Las ruedas de prensa de los cardenales americanos se desarrollaban de manera muy parecida a las del presidente Barak Obama. Los cardenales hacían primero una breve exposición y, posteriormente, admitían preguntas. La hermana Mary Ann Walsh, la jefe de prensa de la conferencia episcopal estadounidense, señalaba al agraciado. El periodista se ponía en pie, se acercaba hasta el micrófono, se presentaba por su nombre y el medio al que representaba y disparaba.

«Mejor hablar con la prensa que no hablar», aseguraba el cardenal Francis George, arzobispo de Chicago.

Inevitablemente, el fin de las ruedas de prensa de los purpurados americanos refleja las diferencias que sacuden al Colegio Cardenalicio.

Foto: Washingtontimes.com