viernes, 8 de marzo de 2013

Cinco puntos por los que no toda Venezuela llora a Hugo Chávez

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A petición de nuestros lectores, aquí presentamos una versión en francés:  Tout le Venezuela ne pleure pas la mort d’Hugo Chavez: Cinq raisons

Por las calles de la Belle Province es común encontrarse con admiradores de Hugo Chávez. “C’est un vrai révolutionnaire”, “il a pris aux riches pour donner aux pauvres”, son parte de las frases que se repiten como eco entre los residentes de un Quebec que suele pedir justicia social en sus calles, que ve el dinero como un elemento necesario pero no como fin último y único de la vida y que, claro está, está en uno de los sistemas sociales más exitosos del mundo con grandes visos de capitalismo.

El mensaje a favor de Chávez también es común entre latinoamericanos que expresan su interés por el líder que le “hizo la guerra” al imperialismo y su admiración por el llamado Comandante. Es, de hecho, difícil encontrar a alguien que tenga una visión completamente negativa (o radical, afortunadamente) a través de la cual exprese rechazo a las políticias de “revolución bolivariana”. El más equilibrado asegura “cómo ayudó a los pobres”. Y así comienza el debate.

No pretendo criticar su pensamiento desde la pesada frase de «soy venezolana, sé de lo que te hablo”, ni tampoco evangelizarlos para que crean que la única verdad en Venezuela es la que profesa quienes están en contra de Chávez. Pero hay hechos que muy pocos (al menos en esta audiencia) saben y que quizá sería ¿útil? poner sobre la mesa:

1-Respecto al discurso contra “el imperio”: Estados Unidos, sí, ese mismo país cuyos gobernantes dejan “olor a azufre”, ese imperio donde gobernó Mr. Danger, etc, etc, etc, sigue siendo el principal socio comercial de Venezuela. Es uno de sus principales mercados para la venta del petróleo, fuente de ingresos de una economía rentista que ni siquiera en “tiempos de revolución” han logrado “sembrar”. Si quieren ver las cifras esta infografía de El Mundo Economía y Negocios les puede dar contexto. Si bien durante los últimos años el gobierno bolivariano ha intentando cambiar ese mapa comercial, las realidades se imponen y el mensaje antiimperialista se queda, como ven, en solo discurso.

2- Respecto al ideal del «Robin Hood» y el mercado: En su gobierno Venezuela vivió (vive) lo que se llama la transición al socialismo. Este período quedó escrito en dos planes socialistas de la nación, uno que ya culminó y el segundo que está en marcha. El primero de ellos estableció como prioridad la reducción de la empresa privada y la nacionalización de los sectores considerados estratégicos para así llevar adelante el país, lejos de las manos de la burguesía que sólo piensa en sus ganancias, desde el egoísmo. Y así ha ido sucediendo. El gobierno expropió, entre 2005 y 2011, 1.167 empresas (CEDICE) desde grandes industrias hasta locales comerciales, desde productoras de alimentos, de cemento, de papel, tierras, fincas, haciendas y hasta bancos. ¿Consecuencia? Mucha ineficiencia. Pocas empresas que se encuentran en manos del Estado producen a los mismos niveles que producían cuando estaban en manos de privados. A esto se le suma el hecho de que existe un control de precios que afectó, sobre todo, a la industria que produce bienes de la cesta básica. La peor consecuencia la viven entonces los mismos ciudadanos, ricos y pobres, pero el pobre, siendo más débil, sufre los efectos magnificados. ¿Por qué? Imagine que en Venezuela conseguir alimentos básicos en este momento es toda una odisea. Y como no hay producto más caro que el que no se consigue, imagine cuando lo ubican: lo pagaŕa a un precio mucho más elevado (pese al control del precios). El gobierno activó efectivamente una red de venta de alimentos a costos reducidos (habrá escuchado Mercal o Pdval), pero estas mismas redes sufren también de escasez, en el mejor de los casos, cuando hay los productos, los consumidores deben hacer largas colas para poder comprar. ¿Calidad de vida para el pobre? No parece. No se puede dejar de mencionar que de las expropiaciones que ha realizado el gobierno revolucionario pocas han sido indemnizadas, como lo establece la ley, y el monto que debe ascendía, el año pasado, a 22.500 millones de dólares (Ecoanalítica). Pero, el gobierno se ha cuidado en el escenario internacional, haciendo los arreglos respectivos cuando la medida ha afectado a capital extranjero. Un gran número de venezolanos afectados siguen esperando por su pago. ¿Gran sentido patriota?

3-Respecto a la reducción de la pobreza: este es un elemento reafirmado por organismos internacionales. Venezuela fue en 2010 el tercer país con menor pobreza de Latinoamérica (Cepal). Entre 2002 y 2010 la pobreza disminuyó de 48,6% a 27,8% y la pobreza extrema pasó de 22,2% a 10,7%. Creerá que la reducción de la pobreza es una realidad lógica considerando que Venezuela tiene una tasa de desempleo de 6,4%, menor que la de Canadá. Pero la realidad es que una serie de programas y beneficios sociales que otorgan dinero directo a miembros de las clases más desposeídas de la nación explican, en parte, estos resultados. Ahora bien ¿se sorprendería si conoce que para poder tener acceso a la mayoría de los planes sociales debe estar “casado” con la revolución? ¿Es ese el escenario más conveniente para cualquier país? ¿Es, además, sostenible? Si retomamos además el punto número 1, sobre la economía rentista y la alta dependencia del petróleo, el modelo no es sostenible. Claro está, las proyecciones indican que el precio del crudo seguirá elevado durante los próximos años, pero mientras tienes a una proporción de un país viviendo solo de planes, sin producir, es difícil lograr el avance que promete cualquier revolución. A menos que  el plan sea llevarlos  a todos al último estrato y lograr la igualdad en la pobreza. Eso está por verse en esta nueva era post-Chávez. Respecto a la baja tasa de desempleo dos cosas: los parámetros considerados por el organismo oficial (INE) sobre qué es empleo son de carácter dudoso (¿quienes trabajan 1 hora a la semana deberían ser incluidos como ocupados?) y, además, 50% de la fuerza laboral se encuentra en el sector informal.

4-Respecto al sistema de salud: En Venezuela se activó una red de atención médica primaria con el apoyo de galenos cubanos. Primero fue bandera de un alcalde revolucionario y de allí se extendió a todo el país. El servicio en general es aceptable, lejos de ser de calidad y menos de la calidad que debería tener el sistema de salud de un país que durante los últimos años ha tenido ingresos récord por el precio elevado del petróleo. Sí, Barrio Adentro ha salvado muchas vidas, pero otras tantas se han perdido en la red de hospitales (no de servicio primario) que operan en el país. El pecado: no tener recursos para llevar materiales necesarios para una operación o quizá no encontrar un centro médico que reciba a un herido que terminó con un disparo por el riesgo que corre cada ciudadano venezolano, por el hecho de vivir en uno de los países más violentos del mundo. (Caracas es, de hecho, la tercera ciudad más peligrosa del planeta).

5-Respecto a la seguridad de sus ciudadanos: Una realidad CLAVE que adelanto en el punto anterior: la inseguridad. En Venezuela pobres y ricos son víctimas de la violencia. En Venezuela es posible que maten a un ciudadano por robarle un carro, por un teléfono celular o porque respondió mal ante un reclamo. La inseguridad en Venezuela es de vieja data, cierto. Cuando era pequeña (por los ochenta) recuerdo a mis hermanos decir que no usaban estos zapatos o aquellos porque podían robarlos. En las noticias salían reportes de jóvenes asesinados precisamente por los zapatos de moda. En las zonas donde residen las personas de bajos recursos ha sido un problema común. Pero las estadísticas están en contra del gobierno revolucionario en este punto. Cada media hora asesinan a un hombre, una mujer, o un niño en Venezuela. El secuestro express se adueñó de las principales ciudades del país y los ciudadanos se inventan estrategias para no correr riesgos o, al menos, minimizarlos. En 2012 se registraron no menos de 21.000 homicidios y se calcula que desde 1999 han muerto a manos de la violencia 157.808 venezolanos. Sí, la inseguridad en Venezuela es un problema estructural pero si ni siquiera en «revolución” se hace nada por combatirla ¿cuándo se hará?

Otros “pequeños” puntos:

Venezuela tiene una de las inflaciones más elevadas del mundo incluso en tiempos de baja inflación o incluso deflación. La promesa bolivariana ha sido llevarla a un dígito desde hace ocho años pero solo ha sido eso, una promesa. En 2012 el indicador cerró en 20,1%.

Venezuela es uno de los países menos competitivos del mundo. Está a niveles de naciones como Nepal, Kirguistán, Malí y Pakistán.

La deuda externa del país llegó a una cifra récord: 105.779 millones de dólares. Esto ocurre con precios de la cesta venezolana por encima de los 100 dólares, nada más y nada menos.

Existe en el país un control de cambio desde el año 2003. Los ciudadanos han sufrido las consecuencias de varias devaluaciones a lo largo del gobierno bolivariano, que se traducen en golpes a su bolsillo. Si quiere saber más sobre cómo opera el control de cambios para aquellos que quieren tener dólares escríbame un correo y le explico.

-El último, pero el más importante de todos: la división. En Venezuela se vive en una constante polarización. Familias se han separado, parejas que se divorcian, hermanos que no se hablan, amigos que se alejan. Desde mi infancia hasta mi adolescencia viví en un país sin divisiones por la política. No puedo asegurar que vivo con la nostalgia de aquella IV República, pero la V, sin duda, ha tenido grandes y profundas fallas, ha sido incoherente en muchos escenarios, haciendo que la balanza se incline a lo negativo. Como siempre digo: ¿Cuál revolución? ¿Dónde está la revolución?

Hoy fueron los funerales de Estado de Hugo Chávez y es un momento histórico, de luto para todo un país. Incluso para toda una región. Así lo veo, lo entiendo y lo respeto. Respeto el momento y respeto el sentimiento de dolor por el fallecimiento del que fue Presidente de Venezuela durante los últimos 14 años. Respeto y me conmuevo al leer el dolor de mis amigos chavistas. Pero no puedo dejar de contar, de explicar, y de demostrar, al menos a quienes me leen desde estas latitudes, por qué no toda Venezuela llora a Chávez.

Un punto que no puedo dejar de mencionar: en las últimas elecciones Chávez obtuvo 8,1 millones de votos. La oposición, 6,5 millones. Todos son parte del pueblo. 

@GAbAguzzi / gaguzzi@noticiasmontreal.com

@NMNoticias

Foto: Captura de pantalla / YouTube (Chávez anunciaba la expropiación de La Francia, Caracas, 2010)