domingo, 10 de marzo de 2013

Lussier y «Les Quatre Saisons de Catherine»: obras de categoría, orquesta a la altura

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Catherine Perrin Maison Arte Cultura

La actividad cultural de la ciudad, que está reactivándose, luego de los días más fríos del invierno, nos ofreció, el pasado domingo 3 de marzo, en la Maison Symphonique, otra oportunidad excepcional de escuchar un concierto de máxima excelencia, a cargo de la Orchestre Métropolitain, acompañada por las solistas Yukari Cousineau (violinista, concertina de la orquesta) y Catherine Perrin (clavicembalista, quien fungió al mismo tiempo como presentadora del evento). A la batuta, el lucido director, experto en el Barroco, Mathieu Lussier.

Con la maestría que corresponde a un grupo de tan formidable trayectoria, interpretaron seis obras de tres autores del repertorio clásico (culto); en este caso, no del período «clásico» propiamente dicho, sino del barroco: la Obertura de la ópera «Le jeune Henri», de Étienne-Nicolas Méhul; la Sinfonía #98, de Joseph Haydn, y los cuatro conciertos que comprenden el celebérrimo conjunto de las «Cuatro Estaciones», de Antonio Vivaldi.

Catherine Perrin

Luego de la magnífica interpretación de la obra de Méhul (oportunidad única para recordar la calidad de la producción de este olvidado importantísimo compositor), nos dejamos llevar por la inefable sinfonía de Haydn. Ante todo, la afinación era perfecta y el sonido de los instrumentos nos pareció que podía provenir sólo de piezas de algún famoso luthier. Las armonías se escucharon en su más prístina belleza, porque la intensidad, el sonido crispado y el balance entre las secciones, fueron excepcionales. También la expresión, tanto en los momentos de mayor fuerza, como en los que requerían mesura. La conducción del maestro Lussier fue meticulosa y de gran exactitud. Acompaña, por supuesto el clave, con un perfecto solo, al final.

Y, tras el intermedio, el plato fuerte: «Las cuatro estaciones». El concierto fue bautizado «Les Quatre Saisons de Catherine», en aras de resaltar el hecho de que, en la ejecución de esta obra, intervendría, como clavicembalista, la reconocida animadora radial Catherine Perrin. Muchos de los oyentes habituales de su programa Médium large, en las ondas de Radio Canadá, ignoran que Perrin es una virtuosa intérprete que ha merecido importantes reconocimientos. Perrin, al inicio, se refirió a su participación, insistió en que las obras eran las Cuatro Estaciones «de Vivaldi» y no las de Catherine, y exaltó especialmente a la solista, la joven concertina de la orquesta, Yukari Cousineau.

«La Primavera» jamás se oyó tan melodiosa en nuestras salas, ni el diálogo tan ágil. En esta obra, las partes del clavicémbalo fueron asumidas con toda dignidad por Perrin. Gozamos de una combinación de timbres preciosa en las preciosistas frases stacatto y aun así melodiosas, del luminoso Vivaldi. Todo el sabor de su estilo italianizante que marcó en Venecia su período, en el virtuosismo de la violinista solista.

Sigue «El verano». La solista, nuevamente, Cousineau, quien, genial, despliega su correspondiente cascada de cuerdas dobles y triples, trinos, trémolos, arpegios y malabares como si fuera una orgía de placer por la belleza de la música. Fuerte intensidad en los pasajes del torbellino; e inflexiones expresivas que a otros solistas de esta obra tan ejecutada no se les ocurre jamás. ¿Será porque no tienen tanta emotividad, sensibilidad, fuego, ni recursos interpretativos?

En los conciertos tercero y cuarto, Otoño e Invierno respectivamente, de nuevo, la violinista Cousineau se muestra sonora y ágil. A veces, precisa, sin sobresaltos; y otras, vibrante y exquisita, como me comentó la periodista y amiga Sofía Carrero. Los chelos sobresalieron del conjunto, con su notable disciplina de jamás romper el legato de sus recurrentes arcos largos y eternos. Los músicos, en general, se mostraron prodigiosos en los pasajes en contrapunto.

En cuanto a Lussier, es interesantísimo observarlo dirigiendo a perfección música de esa época. Por algo es el período en el cual se ha enfocado. No hay que olvidar que, desde hace ya seis años, él es el director artístico del Festival Internacional de Música Barroca de Lamèque.

La orquesta se desempeñó con excelente ejecución y coherencia. Obras de categoría, orquesta a la altura. De nuevo, la Orquesta Metropolitana demostró que, a la hora de escoger las obras para los programas de sus conciertos, sabe dar en el blanco mejor que nadie en Montreal.

Catherine Perrin

Fotos: Philippe Jasmin / http://www.pjasmin.com/