martes, 26 de marzo de 2013

Las puertas de los colegios en Quebec permanecen cerradas para los hijos de inmigrantes ilegales

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Escuela en Ahuntsic educación para hijos de inmigrantes sin estatus en Canada

Los hijos de los inmigrantes ilegales se encuentran con las puertas de los colegios de Quebec cerradas. La situación, que es muy poco conocida y difícil de cuantificar, llega a un punto de preocupación tal que es hora de que el sistema educativo de la provincia ataque el problema.

En La Presse publican hoy el caso de Miguel, un adolescente de 16 años que ama el hockey y los deportes en general. Su futuro es limitado porque es un inmigrante sin documentos. No puede asistir a la escuela.

Tiene seis años en Canadá, país al que llegó con sus padres desde su México natal para conseguir refugio. Pudo, al principio, inscribirse en un colegio de su zona y estuvo dos años en las llamadas classe d’accueil para poder aprender y dominar el francés.

Hizo amigos como cualquier muchacho de su edad y llegó a la secundaria, momento en el que nació su hermano, que hoy  tiene 4 años.

Su papá trabaja como conserje en un inmueble de oficinas, lugar donde pasa las siete noches de la semana y su madre limpia casas.

Con los años, llegó la decisión de Inmigración Canadá: negado el refugio. Fue entonces cuando la familia tomó otra decisión, permanecer en el país con el estatus de “sin papeles”.

Pese a ello, el joven siguió yendo a clases, con sus mismos amigos, sólo que ahora él es ilegal, por lo que no tiene más el derecho de ir a la escuela.

Su familia, mientras tanto, se muda año tras año para no ser hallada por los agentes de inmigración.

Cada año, reseña el medio québécois, la Comisión Escolar de Montreal envía una carta a los padres de este joven para pedir que normalice su situación. Deben dar documentos que prueben la residencia para poder dar luz verde a la inscripción de Miguel en el colegio.

Es ésta, además, la única forma de tener un código permanente por parte del Ministerio de Educación.

Según el colectivo Educación Sin Fronteras, en la ciudad existen varios centenares (e incluso miles) de pequeños que están en la misma situación que Miguel.

Esta organización, que fue creada en 2011, trabaja para hacer conocer los derechos de los niños de cara al sistema educativo, sin importar su estatus migratorio o el de sus padres.

En Quebec, la Ley sobre la Instrucción Pública exige una prueba de residencia legal al momento de la inscripción de los niños. Este documento, claro está, representa la gran traba para los padres que no tienen papeles.

Es por ello que muchos niños viven la misma situación que Miguel. Hay otros que, por decisión de la escuela, logran inscribirse, pero no tienen código permanente y por ende, sus años de estudio no son reconocidos por el Ministerio de Educación de Quebec.

A este panorama se le suma el hecho de que los colegios son financiados de acuerdo con el número de alumnos autorizados por el despacho de Educación. Como estos niños no cuentan como “declarados”, la institución pierde financiamiento.

Otros niños, por decisión de sus padres, no van al colegio.

De acuerdo con Educación sin Fronteras, que asevera que hacer un panorama de la situación real resulta cuesta arriba, muchos padres «desaparecen» o se van a otras provincias, como Ontario, donde los niños pueden frecuentar el colegio sin preocuparse, pues, por ley, todo menor de 18 años puede ir a la escuela sin importar la condición de sus padres.

Foto: María Gabriela Aguzzi V / Noticias Montreal