jueves, 28 de marzo de 2013

Entrevista con el venezolano Sergio R. Zaurín tras el FIFA: «Me inspiro en la ficción para crear documentales»

Publicado en:
Ciudad
Por:
Temas:

Sergio Zaurin Pinkfonik

El documental Pinkfonik, del director venezolano Sergio R. Zaurín, fue el único filme suramericano en español presentado en la edición del Festival international du film sur l’art (FIFA), que culminó el pasado domingo. Aprovechamos la presencia del cineasta Zaurín en Montreal, para preguntarle sobre su trabajo cinematográfico y sobre la actual situación del cine en su país.

– Usted está actualmente enfocado en los documentales, pero tiene también una amplia trayectoria como realizador de filmes de ficción. Cuéntenos sobre estos…

– Vengo de la ficción y quiero volver a ella. Quisiera dar el paso de dirigir un largometraje, pero darlo bien. Me encanta trabajar con actores. Creo que soy un director que se enfoca más en la dirección de actores que en la cámara. La importancia prioritaria no se la doy a la imagen, sino a la actuación; después, al sonido, y, luego, a la imagen.

– ¿Para la concepción de sus documentales más recientes, se ha basado en el trabajo de otros documentalistas que abordan el tema de las músicas contemporáneas?

– No. No me he sentido influenciado por otros documentales, sino por películas de ficción. Me inspiro en la ficción, para crear documentales. Cuando llegó el momento de editar mi documental Pinkfonik, le dije al editor que yo quería que el filme se sintiera como si fuera de ficción, a pesar de ser un documental. Quiero que la gente tenga esa emoción: sentir que la historia no para, que hay como el misterio de un thriller, que hay que descubrir lo que les va a pasar a los personajes.

– Hablemos de la proyección internacional de sus filmes…

– Se ha hecho básicamente en festivales y a través de las redes sociales. Mis temas han sido bastante nacionales, aunque comencé mi carrera en Madrid. Mi primer cortometraje fue transmitido por la Televisión Española Internacional y se presentó en muchos festivales. Y los siguientes han sido proyectados en Egipto, España, Chile y otros varios países. En total, se han mostrado en 24 festivales.

Pinkfonik– ¿A qué público pretende seducir?

– Últimamente, como estoy haciendo «rockumentales», estoy interesado en la gente joven y en las personas a las que le gusta el rock. Me gusta hacer películas para universitarios y para adultos contemporáneos.

– Hablemos de su trabajo fílmico en defensa de la libertad de expresión…

– Hice un corto documental, llamado «00:00», que ganó un premio en un festival de España, pero no lo pude difundir mucho, porque hablaba sobre la libertad de expresión en Venezuela y eso no les gustó a algunas personas en mi país. Pero en España gustó bastante. Trataba sobre el cierre del canal Radio Caracas Televisión (RCTV) y de las consecuencias inmediatas que resultan de cerrar un medio televisivo.

– ¿Cree que, en América Latina, un filme de un director que manifieste no estar ideológicamente alineado con la izquierda puede ganar con facilidad premios en festivales?

– Nunca me he hecho esa pregunta, porque no estoy alineado con la derecha. Me siento más de centro izquierda. Sin embargo, supongo que si un director no es de izquierda, sí es más difícil que gane premios. Me parece que los festivales en el mundo tienen una tendencia más de izquierda y lo mismo los cineastas, en general. Incluso en los Estados Unidos, aunque lo que allá se llama izquierda talvez no sería considerado como tal en Europa.

– En Venezuela, desde que Hugo Chávez subió al poder, ha habido algunos cambios muy significativos respecto de la cultura. Por un lado, ha desaparecido el liderazgo continental que Venezuela tenía en campos como el del ballet y el teatro; pero, por otro lado, se ha fomentado de manera destacable la música clásica. ¿En este gobierno, el cine hace parte de las artes que han sido sacrificadas o de aquellas que han sido promovidas?

– En el caso del cine, se ha reforzado y se ha estimulado. Esa ha sido una labor constante del gobierno actual. Se ha mejorado el financiamiento de películas y de festivales. Hay un organismo, el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), que, aunque fue creado antes del gobierno de Chávez, ha sido impulsado por este gobierno. Gracias a ese estímulo, muchas películas venezolanas están siendo seleccionadas en festivales internacionales.

– ¿Y es frecuente o probable que películas que critiquen el sistema político actual de Venezuela gocen de esos estímulos o patrocinios?

– No. Supongo que ahí intervienen dos cosas: primero, una autocensura por parte de los cineastas, que, por lo general, no se atreven a realizar un filme que critique al gobierno; y, segundo, que si lo hacen, supongo que no habría muchas posibilidades de que los organismos oficiales lo aprobaran. Me parece que eso no está bien. Creo que el cine debería ser mucho más crítico.

– Gracias a la Escuela de San Antonio de los Baños, Cuba se ha hecho a un liderazgo latinoamericano en materia de formación de cineastas. El gobierno actual de Venezuela ha desarrollado vínculos muy importantes con el de Cuba. ¿La alianza Chávez – Castro ha incluido una cooperación positiva en cuanto a fomento o enseñanza del cine?

– Aunque eso no haya dado todavía muchos frutos, sí han creado unos programas de becas para que venezolanos estudien completamente gratis en San Antonio de los Baños. También han tratado de que las películas venezolanas se proyecten en Cuba. La integración en cuanto al cine ha incluido el hecho de que se han realizado películas en coproducción venezolano-cubana, como «Habana Eva».

– ¿Es cierto que, últimamente, dadas las condiciones políticas de Venezuela, un número importante de cineastas se ha ido del país?

– No sé si sean muchos. Pero supongo que ocurre lo mismo que con cualquier venezolano: muchos venezolanos han abandonado el país. Durante este gobierno, ha habido la mayor emigración en nuestra historia. Generalmente, el venezolano no era emigrante, y nos hemos convertido en un país que produce muchos emigrantes.

Foto: Cortesía Juan Pablo Jaimes / Facebook Pinkfonik