jueves, 4 de abril de 2013

Asesinan a «Happy Sindane», el muchacho sudafricano que quiso ser reconocido como blanco

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El Mundo
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Triste final para Happy Sindane. El joven surafricano alcanzó a llegar solamente a los 28 años de edad. Se informa que fue muerto a pedradas, dilapidado, después de una pelea por una botella de brandy.

Happy Sindane, cuyo nombre era en Abbey Mziyaye, desató el escándalo en Sudáfrica tras solicitar judicialmente ser reconocido como «blanco». El juez, tras varios meses de deliberaciones, lo más próximo a blanco que le reconoció fue el de ser «mulato».

Reporta El Mundo.es

Happy Sindane (el ‘Feliz Sindane’), aquel chico que revolvió las entrañas del ya entonces acabado ‘apartheid’ sudafricano en 2003 con una demanda en la que solicitaba ser reconocido como blanco y denunciaba llevar diez años secuestrado y esclavizado por una familia de negros, apareció muerto el pasado lunes.

Lo ha hecho como deben hacerlo los elegidos de las portadas, lapidado parece, por una disputa de una botella de ‘brandy’. Final imperfectamente perfecto para el ‘Feliz Sindane’, aquel chico que se reveló contra la piel con la que vivía, contra el sistema, contra él mismo.

En 2003, Sindane se presentó en los juzgados para reclamar su libertad y su color de piel. Como si de los tiempos de los supremacistas blancos se tratara, en los que la raza decidía derechos y obligaciones, reclamó ser calificado como blanco, a la vez que destapaba llevar años secuestrado. El juicio fue un escándalo en toda Sudáfrica y tras cuatro meses de investigación el juez dictaminó que Sindane era mulato («coloured»).

Su nombre real era Abbey Mziyaye, hijo de una empleada de hogar negra, Rina Mzayiya, y de, parece, su entonces jefe, Henry Nick, el que, por supuesto, como pasaba en muchos casos, nunca reconoció a su hijo (hay una larga historia de mulatos no reconocidos en aquellos tiempos en Sudáfrica). Sindane había sido abandonado por no pertenecer a ningún mundo, a ningún lado de la frontera de los colores de aquel brutal mundo.

Por tanto, el ‘Feliz Sindane’ estaba en lo cierto a medias, como todo en su enloquecida vida de excesos de la que sólo tuvo tiempo de consumir 28 años. Siempre estuvo en el medio. Como cuando apareció extrañamente atropellado en 2004, sin que se supieran nunca las causas; como cuando en 2005 fue arrestado por destrozar a pedradas las lunas de un taxi. Las mismas piedras que ahora le partieron su ya partida vida en dos.

Como dice el profesor Jonathan Jansen en un artículo sobre la Sudáfrica actual, alguien le debía haber advertido a Sindane que su principal peligro era él mismo. Ya es tarde, el mestizo que raptaron los negros y que quería ser blanco murió a pedradas en una vieja taberna del ‘township’ de Tweefontein.

Foto: Pantalla video Youtube