sábado, 1 de junio de 2013

Recrudecen los enfrentamientos entre manifestantes y policías en Estambul

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El Mundo
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Hoy recrudecieron los enfrentamientos entre la policía y manifestantes, en la plaza Taksim de Estambul, Turquía, y sus alrededores. Unas 5 mil personas protestan. La policía actúa con enegía y utiliza disparos de gas pimienta y agua. El primer ministro Recep Tayyip Erdogan, se dirigió al país para incitar a la calma, al tiempo que lanzaba fuertes criticas a los instigadores.

Aparentemente todo comenzó por unos árboles que iban a ser cortados, en el parque de Gezi, al costado de la plaza Taksim, para construir allí un centro comercial.

Informa El Mundo (extracto)

En la madrugada del viernes centenares de jóvenes asediaron la céntrica plaza estambulita de Taksim, tomada por una policía que respondía a discreción. Y durante toda la mañana del sábado, al menos 5.000 manifestantes siguen enfrentándose a los agentes de Seguridad en el centro de la ciudad. Las calles de Estambul parecen zona de guerra. Reina la sensación de que el Gobierno ha perdido el control de la situación.

A primera hora de la mañana del sábado, los uniformados enviaron un importante contingente antidisturbios al barrio de Besiktas, a tres kilómetros de Taksim. Allí cortaron las calles y dispararon gas pimienta y agua a presión contra varios centenares de turcos que llegaron desde el lado asiático de Estambul cruzando el puente sobre el Bósforo.

Los heridos hasta el sábado por culpa de la brutalidad policial se cuentan por centenares. Hay al menos 80 detenidos. Varios profesionales sanitarios han confirmado la muerte del al menos una persona. Sin embargo, la ausencia de comunicados oficiales y la negativa incluso de los hospitales de emitir partes a los medios dificulta el trabajo de la prensa.

Durante el mediodía del sábado, el primer ministro Erdogan ha aparecido en las pantallas en directo: «La policía está haciendo su trabajo, y hoy seguirá cumpliendo su misión. Es así en todos los lugares del mundo en los que se han alzado movimientos sociales contra el Gobierno». Es la primera declaración que hace el líder turco en relación a los incidentes desatados en la mañana del viernes.

El jefe del gabinete cargó también contra Estados Unidos y la Unión Europea. Criticó lo que consideró mensajes de apoyo a los manifestantes emitidos desde Washington y Bruselas. Prometió, además, investigar cualquier abuso policial que se haya cometido durante las últimas horas.

En el aire, además del gas pimienta lanzado por los agentes, flota una pregunta: «¿Cómo hemos llegado a esto?».

La policía turca ha comenzado a replegarse en la céntrica plaza de Taksim en torno al mediodía. Miles de personas celebran ahora esta aparente retirada de la policía tras dos días de enfrentamientos en los que se levantaron barricadas y los manifestantes lanzaron a la policía adoquines y otros objetos contundentes, y fueron repelidos por chorros de agua a presión y gases lacrimógenos.

No al centro comercial

Todo comenzó en el pequeño parque de Gezi, un zona arbolada de tres hectáreas situada junto a la plaza de Taksim, centro neurálgico del lado europeo de Estambul. Aquí decidieron acampar un grupo de activistas para evitar que el Gobierno talara los árboles para construir allí un centro comercial.

«Nos da igual lo que ellos hagan. Nuestros planes de refundar la historia seguirán adelante», declaró solemne el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, el miércoles por la mañana. Para entonces, los acampados en Gezi ya habían sufrido un desalojo y, en consecuencia, su número se había cuadriplicado.

A cada desalojo más manifestantes. Para la carga del viernes por la mañana, que comenzó a las cinco de la madrugada y se ha prolongado ininterrumpidamente al menos hasta el sábado, los millares de turcos que se han unido a la ‘resistencia’ apenas recuerdan el motivo inicial. Nadie recuerda un suceso con tamaña violencia policial. Los heridos se cuentan por centenares y, según fuentes no oficiales, hay más de 80 detenidos.

«Los árboles eran un símbolo que nos unían a todos de una forma apolítica», razona Gokhan Yilmaz, un joven estudiante de filosofía que se unió el viernes a la causa. «No tiene un color político concreto. La gente ha explotado contra el Gobierno, que durante una década se ha comportado de forma autoritaria».

Foto: Pantalla video elpais.com