domingo, 14 de julio de 2013

Descendientes de Arturo Prat y Miguel Grau, héroes de las Armadas de Chile y Perú a bordo del Huáscar

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El Mundo
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El monitor Huáscar fue un buque de guerra peruano que tuvo una participación sumamente destacada  durante la Guerra del Pacífico, que involucró a Chile, Perú y Bolivia, entre los años 1879 al 1883.

El Huáscar estaba comandado desde 1878 por el capitán de fragata Gregorio Pérez. Al declarase la guerra el 24 de marzo de 1879, Miguel Grau Seminario asumió la comandancia de esta embarcación.

Las batallas libradas por el Huáscar en aguas del Pacífico, contra la armada chilena, fueron numerosas. Pero la más importante -o la que pasó a la historia- fue su participación en el combate naval de Iquique, donde enfrentó a la corbeta chilena Esmeralda, comandada por el hoy máximo héroe nacional de la Marina chilena, Arturo Prat Chacón.

El combate naval de Iquique tuvo lugar en la bahía de Iquique al norte de Chile, el 21 de mayo de 1879. En el combate fue hundida la Esmeralda y muerto su comandante Arturo Prat.

Las correrías del Huáscar terminaron el 8 de octubre de 1879 en el histórico combate naval de Angamos, que marcô en cierto modo el fin de la campaña naval en la Guerra del Pacífico. Punta Angamos está situada frente a Mejillones, en la provincia chilena de Antofagasta.

En esta batalla naval, se enfrentaron los buques peruanos Huáscar y Unión, contra los buques chilenos Cochrane, Blanco Encalada, Loa y Covadonga. El encuentro fue dramático, lleno de persecuciones y acciones bélicas que denotaron el heroísmo de ambas escuadras.

Finalmente una bala de cañón mató al almirante Miguel Grau y el Huáscar quedó a merced de la escuadra chilena que procedió a ocuparlo, a pesar del intento previo de la tripulación peruana de hundirlo. El Huáscar fue capturado y llevado como un verdadero trofeo.

Durante varios años sirvió activamente en la Armada de Chile, hasta 1897. Desde entonces se encuentra anclado en las costas de Talcahuano, en Concepción, Chile y es una especie de museo flotante.

Durante los años ha sufrido muchas reparaciones y los esfuerzos por mantener sus formas primitivas han sido enormes.

Tuve la oportunidad de conocer el buque no solo en sus partes externas que son las que normalmente visitan los turistas, sino también sus entrañas, lo suficiente para darme cuenta que ya es solo un cascarón, no por ello deja de ser una gran reliquia de las glorias del pasado.

Para visitar esas partes no accesibles al público, nos ingeniamos junto con mi amigo boliviano -entonces eramos estudiantes de la Universidad de Concepción-, convenciendo a los responsables de la guardia encargada de su custodia. Resulta que mi amigo boliviano, nada menos estudiaba ingeniería naval, para una Bolivia que había perdido su salida al mar precisamente en la guerra del Pacífico. Muy curioso, un peruano y un boliviano visitando el más caro trofeo de guerra chileno.

Todo esto viene a colación, debido a que hoy la prensa nos informa de la visita al Huáscar de dos jóvenes mujeres, descendientes de Arturo Prat y de Miguel Grau, los dos máximos héroes de las Amadas de Chile y Perú, respectivamente: María de la Luz Prat, bisnieta de Arturo Prat y Marisol Grau, tataranieta de Miguel Grau.

Un encuentro simbólico que expresa los cambios que han sucedido en el tiempo y constituye una reafirmación de las estrechas relaciones entre ambos países, si bien alguna vez pueden asomarse algunos visos de malestar de uno u otro lado de la frontera, especialmente cuando se habla de tratados y reclamos ante la Justicia de la Haya, aún en curso.

Foto: María de la Luz Prat y Marisol Grau /Giancarlo Shibayama / Comercio de Lima