sábado, 3 de agosto de 2013

Osheaga 2013: Post-punk, nostalgia y enigma de la mano de Robert Smith y The Cure

Publicado en:
Ciudad
Por:
Temas:

Osheaga 2013 Montreal - Day 1

Primera noche del Festival Osheaga 2013. Fueron más de dos horas de post-punk, quizá algo más suave para aquel que está acostumbrado a escuchar Boys Don’t Cry versión álbum. Pero dos horas de post-punk al fin. La noche fue perfecta para The Cure y su público perfecto para ellos.

Con puntualidad inglesa -que no se atañe sólo a The Cure sino a todas las presentaciones del festival Osheaga 2013- la banda liderada por Robert Smith caminó tranquilamente para tomar sus posiciones en la tarima de la Rivière y comenzar a tocar un largo intro en medio de gritos de bienvenida de sus fanáticos, quienes habían optado por ver a Phoenix desde una de las pantallas gigantes (la carismática banda tocaba en el escenario contiguo) para garantizarse que estarían cerca de los legendarios músicos.

El sonido fue impecable, sobre todo para quienes disfrutan escuchar en vivo un sonido fiel al de los álbumes. El bajo de Simon Gallup -quien está con el grupo desde 1979, con algunas idas y venidas- acompañó frente a frente a algunas guitarras principales de Smith, cuando no estaba al mando de las cuerdas el guitarrista estadounidense Reeves Gabrels, quien también logró un feedback interesante con los fanáticos, por pequeños solos que mostraron su talento (ha colaborado con grandes como David Bowie). La batería, a cargo de Jason Cooper, y el teclado de Roger O’Donnell, hicieron lo propio, logrando así ese sonido que ha caracterizado a The Cure a lo largo de casi cuatro décadas.

VER TAMBIÉN: En fotos: El primer día del festival Osheaga 2013 en Montreal 

El público estuvo compuesto por una mezcla de fanáticos de siempre, mayores de 30 y 40 años que con tranquilidad y admiración corearon piezas como A Forest, From The Edge of The Deep Sea y Wrong Number, junto con nuevas generaciones de fans que brincaron y gritaron hasta más no poder con éxitos como Friday I’m in Love, Lovecats y Why Can’t I Be You. Sin duda, hubo una composición idónea en la audiencia que dio paso a un maravilloso feedback público-banda, que se pudo percibir no sólo musicalmente sino en la interacción de los músicos con la gente y, en particular, del vocalista con sus fanáticos: Smith sonreía, con sus labios rojos y su mirada extraña, y la gente sonreía. Mágico.

La nostalgia tuvo su momento en la noche, o quizá fue constante para unos cuantos, sobre todo en esos rostros no tan jóvenes de fanáticos que, con franelas negras y cabellos largos, no pudieron ocultar su emoción al escuchar los primeros acordes de clásicos como Lovesong, In Between Days y Just Like Heaven. Aplaudieron, con los brazos en alto, asintiendo con la cabeza, como quien expresa una gratificación máxima por el momento vivido.

The Cure tocó este viernes en Montreal un total de 29  temas. Escogió mantener viva a su audiencia con una primera hora de hit tras hit, para luego impregnar el lugar con su sonido más gótico durante la siguiente hora. Llegado el tiempo del encore, esa gratificación vivida fue sólo superada por uno de los momentos cumbre de la noche: no podía ser con otra canción que con Close to Me. La gente cantó a viva voz uno de los temas más conocidos de la banda, haciendo a Smith bailar y cantar como quien está entre un grupo de amigos, transmitiendo sencillez y enigma al mismo tiempo, transmitiendo su esencia.

Las siete canciones del encore debieron ser tocadas de forma acelerada, pues Osheaga debe terminar a las 11:00 pm por temas de reglamentos y permisos. El mismo Smith lo dijo mientras la gente se preguntaba cuando escucharían las guitarras de Boys Don’t Cry, aun cuando sabían que eso significaría el final del concierto. Otro momento cumbre de la noche montrealesa: comienzan los acordes de este clásico de los ochenta y el público revienta de energía…hiding the tears in (their) eyes.

Nostalgia plena y emociones fuertes que fueron interrumpidas. Eran pasadas las 11:00 pm y el show debía terminar, por lo que el sonido se apagó. The Cure tocó hasta la última nota de la canción y el público lo agradeció coreando aún más fuerte las últimas estrofas. Smith, ya sin micrófono, nuevamente dijo thank you a la audiencia y se despidió del escenario, con su enigmática sonrisa.

Fue un día largo de buena música y buen ambiente, pero el creado por The Cure será recordado por muchos por ese tono nostálgico que mueve las fibras… hasta del más rockero.

@GAbAguzzi / gaguzzi@noticiasmontreal.com

Foto: Pablo A. Ortiz / Noticias Montreal