jueves, 15 de agosto de 2013

Entrevista con Chris Alexander: ministro cree necesario ser honestos sobre el tema de la inmigración (y III)

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Inmigración
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Chris Alexander Ministro Inmigracion Canadá

Chris Alexander hizo uso de la diplomacia durante gran parte de su carrera como representante de Canadá en el extranjero. Ahora, al frente del Ministerio de Inmigración cree que es más necesaria la honestidad.

Hace unas semanas Alexander, diputado conservador por la circunscripción de Ajax-Pickering, fue nombrado por el Primer Ministro como el nuevo responsable de las políticas migratorias del país, tomando el testigo de manos de Jason Kenney, el hombre detrás de una de las reformas más grandes al sistema de inmigración canadiense.

Reformas que el nuevo ministro planea continuar bajo la misma visión.

“Tenemos un gran orgullo en nuestra ciudadanía, pero es necesario que todos esos programas cambien con el tiempo, es por eso que desde 2008 hemos impulsado una reforma completa del sistema de inmigración”, señala Alexander durante una entrevista con Noticias Montreal.

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“Reducimos la lista de solicitudes en espera en un 60%. Hicimos el sistema más rápido y flexible, sobre todo para los trabajadores calificados, lanzamos el tradeskills, creamos el programa de Experiencia Canadiense. Hace poco presentamos la visa para Start-ups. Todo esto lo que busca es traer a los mejores y los más brillantes al país”.

Su predecesor, Jason Kenney, se ganó una proporcional suma de aplausos a críticas con sus cambios. Para muchos las reformas cierran las puertas a los refugiados mientras busca traer gente de alto nivel socioeconómico y educativo. Para otros, simplemente está cerrando la puerta a los abusos, opinión que comparte el nuevo ministro.

“El ministro Kenney hizo un gran trabajo en el tema de inmigración y me voy a asegurar de seguir sus buenos ejemplos”, anuncia el ministro de 44 años, quien defiende la “mano dura” que ha aplicado el Gobierno Federal en los últimos años. “Sabemos que existe gente que busca aprovecharse del sistema, que busca entrar de manera ilegal, así como contrabandear personas. Estamos tratando de atacar a estas personas por el beneficio de la mayoría de los inmigrantes y de la población canadiense en general”, dice.

El principal argumento del actual gobierno para defender sus políticas es que los niveles de inmigración promedio son los más altos de la historia de Canadá y los más altos entre los países del G8. El segundo es la visión de la inmigración como punto clave del desarrollo de un país con mucho territorio y poca población.

“Tenemos que ser honestos sobre lo que funciona y lo que no. No podemos ser esclavos de la retórica o ignorar los problemas, como las listas de espera, que creo que llegaron a 600.000 personas y tiempos de espera de seis años”, señala Alexander. “Eso era inaceptable, por lo que tenemos que tener un distinto enfoque. Él (Kenney) tomó varios de los pasos necesarios y yo intentaré tomar el mismo rumbo”.

Un enfoque económico

“Abrir las puertas a los mejores y los más brillantes”. Esa frase se ha repetido alrededor del Ministerio de Inmigración en los últimos años: en las frases del antiguo ministro Kenney, en los comunicados de prensa y ahora de boca de Chris Alexander.

“Creo que hace unos cinco o seis años la porción de los inmigrantes de programas económicos era de menos de 60%. Ahora se acerca al 70% en todos este tipo de programas, dejando una gran porción también para reunificaciones familiares y de refugios y asilos”, dice. “Eso es una buena señal, que estamos trayendo a los más brillantes, gente joven que tiene un gran dominio del francés o el inglés”.

Esta visión económica de la inmigración ha generado numerosas críticas en el Parlamento y en medio de distintos organismos, sobre todo los que trabajan con refugiados. Pero para el Gobierno Federal el fin y los beneficios que esta visión generan valen la pena las críticas.

“Estamos en un lugar distinto comparado con nuestro competidores luego de la crisis financiera. Nuestra economía sigue fuerte y somos vistos como una referencia en cuanto a calidad de vida y a nuestros programas”, señala el ministro.

Sin embargo, no niega que quedan muchos problemas por resolver.

El sistema de ciudadanía presenta grandes retrasos debido a la alta demanda y la poca cantidad de jueces de inmigración. Por otra parte, el problema con los refugiados sigue generando debates en Ottawa, especialmente desde que el Gobierno decidiera tener un enfoque más frontal.

El sistema de refugio era abusado”, dice el ministro. “Con la reformas hemos tenido un éxito mayor al que pensábamos, y así hemos podido enfocarnos en los verdaderos refugiados”.

De hecho, a través de las limitaciones en el proceso de refugio, así como con la lista de “países seguros”, Canadá ha logrado reducir considerablemente el número de solicitudes de refugio.

Otra piedra en el zapato: las largas esperas en la mayoría de los programas. El gobierno redujo en casi 600.000 solicitudes las listas de espera, aunque muchas bajo la polémica decisión de eliminar los caso no aprobados que habían sido presentados antes de febrero de 2008.

El ministro Alexander considera que se ha logrado un avance, pero promete hacer más mientras esté al frente de la cartera de inmigración.

Cambios personales

Desde el año 1991 Chris Alexander fue parte del Servicio de Oficiales en el Extranjero de Canadá, que reúne a todos los diplomáticos. Fue embajador de Canadá en Afganistán durante el difícil periodo de la intervención militar de la última década y hace unos años volvió al país para iniciar su carrera política que lo llevó al Parlamento.

“Todo el que ha salido sabe lo que significa ondear la bandera fuera del país”, dice. “Pero ser elegido al Parlamento representa un honor aún mayor. Pasas de representar a los canadienses de manera abstracta a conocer miles de personas durante las elecciones y pasar a ser responsable de ellos”.

Si bien el cargo de ministro lleva muchas responsabilidades, podría ser no tan estresante comparado a otras experiencias vividas antes, tanto él como su familia.

“Ha habido varios cambios. Mi esposa y yo nos conocimos en Afganistán, donde enfrentamos cosas fuertes, pero si lo ves por la cantidad de reuniones que he tenido en los últimos días también es algo fuerte, pero emocionante”, dice soltando una risa.

Twitter: @PabloJinko – pablo@noticiasmontreal.com

Foto: Oficina del Primer Ministro de Canadá