martes, 27 de agosto de 2013

Sale un Patriota de Brasil y entra un Pinto. Entretelones de una fuga de película

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El Mundo
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El pasado viernes, el senador boliviano Roger Pinto, quien permanecía en calidad de asilado en la embajada de Brasil en La Paz, fue sacado subrepticiamente por personal de esa embajada en un vehículo diplomático rumbo a la ciudad fronteriza de Corumbá, bajo escolta de militares brasileños.

Con este operativo se puso fin a 454 días de permanencia de Pinto en dicha embajada, sin esperanzas de salir de ella por la vías regulares, ya que el gobierno de Evo Morales no le otorgaba el salvoconducto para salir de ella. Pinto era una suerte de Julian Assange, quien como se sabe permanece confinado en la embajada de Ecuador en Londres, sin tampoco poder salir debido a que se le niega el salvoconducto respectivo.

Roger Pinto después que llegó a Corumbá, ciudad brasileña del estado Mato Grosso, fue trasladado en un avión particular -fletado por el senador Ricardo Ferraco, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta de Brasil- hacía Brasilia, donde permanece.

¿Quién ordenó el operativo?

El senador Ferraco reconoce que coordinó la «fuga» con el personal de la embajada brasileña en La Paz, sin explicar hasta donde fue su implicación. La Cancillería por su parte declaraba desconocer el procedimiento, que habría sido responsabilidad de la propia embajada.

Mientras tanto Bolivia reclamaba explicaciones.

Finalmente la presidenta Dilma Rousseff terció en el asunto y procedió a un enroque diplomático. Pidió la renuncia del ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, e hizo venir a ocupar su puesto al embajador ante la ONU, Luiz Alberto Figueiredo. En tanto Patriota saldrá a Nueva York a ocupar el puesto que deja vacante Figueiredo.

Patriota estuvo al lado de la presidenta Rousseff desde que ésta asumió su cargo el 1°de enero del 2011.

Roger Pinto es un político boliviano adversario de Evo Morales. Llegó a las puertas de la embajada brasileña en La Paz el 28 de mayo del 2012, alegando «persecución» por parte del gobierno.

Diez días después Brasilia le otorgó el asilo político. Desde entonces el gobierno boliviano negó el salvoconducto a Pinto y más bien la justicia lo condenó a un año de prisión por «corrupción».

Pinto, tan luego llegó a Brasil, escribió una carta al presidente Morales en la que le dice que lo perdona, al tiempo que le promete que seguirá luchando contra el «narcotráfico que envilece a Bolivia, que mata y destruye nuestros valores»

Pinto -de acuerdo a la información que recogemos de Rtve de España- en la carta a Evo Morales, también le expresa que luchará contra «la corrupción, el abuso de poder y la humillación de los bolivianos que piensas distinto a usted».

Foto: Captura de pantalla / Youtube