viernes, 20 de septiembre de 2013

Denuncian presión del gobierno sobre el Consejo del Estatus de la Mujer para apoyar la “charte”

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Canadá
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Julie Miville Dechene CSF

El debate sobre el proyecto de ley de los valores de Quebec sigue tocando a varios sectores de la población, muchas veces con polémica. Ahora es el caso de del Consejo del Estatus de la Mujer (CSF en francés).

El organismo del gobierno, que funciona de manera independiente, venía analizando la situación en torno a la charte antes de fijar su posición al respecto, sin embargo, su presidenta, Julie Miville-Dechêne, denunció en una entrevista de televisión que el organismo ha sido presionado por parte del gobierno para presentar una visión a favor del polémico proyecto del ministro Bernard Drainville.

En específico, la presidenta del CSF dice que el gobierno del Parti Québécois presentó hace pocos días la nominación de cuatro nuevas miembros de la directiva, todas mujeres que han manifestado su apoyo a la charte.

“¿Quisieron enviarme un mensaje?”, se preguntó Miville-Dechêne en una entrevista en Radio-Canada. “Ciertamente y el mensaje era: ‘lo que hay que defender es nuestras recomendaciones, reafirmar la laicidad tal cual, aquí la vía“, agregó.

Según explicó la presidenta, la directiva del organismo estaba dividida en cuanto a las visiones sobre el proyecto de ley y la mejor estrategia para resolver la situación era realizar un estudio sobre el impacto que tendrá en las mujeres la ley, específicamente la prohibición de vestir símbolos religiosos entre los empleados públicos.

Las cuatro mujeres nombradas por el gobierno provincial para unirse a la directiva el consejo son: Julie Latour, Ann Longchamps, Lucie Martineau y Leila Lesbet. Esta última ha sido una fuerte activista por la laicidad en Quebec. Las cuatro han sido identificadas como figuras a favor del proyecto de ley del ministro Drainville, el cual ha generado un fuerte debate en la provincia.

Las reacciones:

Como era de esperarse, la noticia sobre los nombramientos en el CSF generaron fuertes críticas. Una de las más contundentes fue Françoise David, diputada y vocera principal del Québec Solidaire, quien calificó esta medida como “un ataque flagrante del gobierno Marois a la independencia del organismo”, según dijo en un comunicado.

“Es digno de las maniobras de los conservadores de Harper, quienes no toleran ninguna opinión divergente y están dispuestos a todo para llegar a sus fines”, señaló David, quien dejó entender que la intención del gobierno de bloquear un estudio sobre el impacto de la charte podría ser para evitar que aparezcan hechos contrarios a sus propósitos.

“¿Tiene el gobierno miedo de confrontar su proyecto con los hechos?”.

Del lado liberal, la antigua ministra de la Condición Femenina, Christine St-Pierre, dijo que “no es sano” que el CSF pierda su independencia y recordó al gobierno del PQ que este organismo fue creador para aconsejar y hacer estudios sobre los temas que afectan a las mujeres, no para ser un brazo del gobierno de turno.