domingo, 29 de septiembre de 2013

Dos procesos que conmovieron al Perú llegan a su fin: El de Ciro Castillo Rojo y el de Myriam Fefer

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El Mundo
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Dos casos que conmovieron la opinión pública peruana y que acapararon grandes espacios de los periódicos, no solo nacionales sino también internacionales, llegaron a su fin prácticamente el mismo día y de una manera que posiblemente no lo habrían deseado los espectadores de los dramas.

El caso Ciro Castillo Rojo

Uno de ellos es el de Ciro Castillo Rojo, el joven estudiante que fue encontrado muerto en un abismo de las agrestes montañas de los valles del Colca, en el interior del Perú. Se sospechó que su compañera sentimental, Rosario Ponce le habría dado muerte.

Sucede que Ciro Castillo y Rosario Ponce se internaron en un viaje de aventura por las selvas del Colca en abril del 2011, pero se extraviaron. Unos días después de declarados perdidos apareció errática, pero sana y salva, Rosario, dando versiones diferentes de los lugares recorridos y del último a donde dejó a Ciro, quien le habría pedido que fuese en busca de ayuda.

Finalmente Ciro fue encontrado seis meses después, en el fondo de un barranco, ya solamente sus osamentas.

El padre de Ciro, un médico de profesión, emprendió una acción judicial contra Rosario Ponce por homicidio contra su hijo. El juicio tuvo altibajos, finalmente el juzgado de Chivay de la ciudad de Arequipa, a cargo del asunto pautó a favor de la propuesta de la fiscal y declaró el 2 de julio pasado ordenar el archivo del caso.

El padre de Ciro persistió y apeló a la decisión, hasta que finalmente ayer el tribunal volvió a negar sus requerimientos y ratificó su decisión pasada, ordenando el archivo definitivo del asunto.

Caso Myriam Fefer

Aquí el asunto no fue archivado, sino anulado. El juez Segundo Morales, quien tomó la decisión ordenó la excarcelación de una de las acusadas, Eva Bracomonte, quien se presumía la autora intelectual de la muerte de su propia madre, la empresaria peruana Myriam Fefer.

La decisión de anular la sentencia, es tomado por los interesados como sinónimo de inocencia de la acusada.

La historia misteriosa se remonta al 15 de agosto del 2006 cuando la empresaria Myriam Fefer fue encontrada estrangulada en su casa de San Isidro, en Lima, Perú.

En enero del 2009 las autoridades argentinas revelaron que tenían a Alejandro Trujillo Ospina, un delincuente colombiano, presuntamente autor material del asesinato de Myriam Fefer, con el móvil de robarle sus pertenencias.

Pero ya antes, el esposo de Fefer, Marco Antonio Bracamonte y padre de Eva y Ariel Bracamente, había acusado que su hija era la autora intelectual de la muerte de su madre, inculpando además a la amiga de Eva, Liliana Castro Mannarelli como coautora del hecho. Declaraciones que con el tiempo fueron contradichas por el padre, asumiendo que fue precipitado en su juicio.

Alejandro Trujillo habría sido sólo el sicario.

Como consecuencia de esto y las averiguaciones efectuadas, en septiembre del 2009 se ordenó la captura de Eva Bracamonte y Liliana Castro, quienes fueron trasladadas a una cárcel de Chorrillos, muy cerca de Lima. También ya la policía argentina había remitido a Trujillo a las autoridades de Lima.

El 13 de diciembre del 2011, un tribunal condena a 35 años de cárcel a todos los implicados, Eva, Liliana y el colombiano Alejandro Trujillo, además de una reparación civil de 900 mil soles.

Como suele suceder, los recorridos judiciales son largos y veces contradictorios. Eva y Liliana salieron en libertad en septiembre del 2012, para luego días después volver a ser detenidas, pero bajo el sistema de arresto domiciliario.

El 15 de octubre del 2012, la Segunda Sala Penal para Reos en Cárcel, condenó, esta vez ya no a 35 años, sino a 30 años de prisión efectiva a Eva Bracamonte Fefer, por el asesinato intelectual de su madre.

Para el autor material, Alejandro Trujillo, se le aplicó 35 años de cárcel y Liliana Castro, fue absuelta.

Esta es la sentencia que acaba de anular el juez Segundo Morales.

Eva Bracamonte en medio de una gran cobertura mediática ya abandonó la cárcel de Mujeres de Chorrillos para disfrutar de su libertad.

Pero la interrogante de su implicación o no en el asesinato aún queda en el aire. El proceso, seis años después sigue siendo un misterio.

Foto: Eva Bracamonte saliendo de la cárcel / Pantalla video Canal N