miércoles, 9 de octubre de 2013

Nobel de Química 2013 para Martin Karplus, Michael Levitt y Arieh Warshel

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El Mundo
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El Premio Nobel de Química 2013 fue otorgado por la Real Academia Sueca de Ciencias, a los científicos Martin Karplus, Michael Levitt y Arieh Warshel, por su trabajo de desarrollo de “modelos multiescala para sistemas químicos complejos”, según informa Europa Press.

Karplus es nacido en Viena en 1930, con ciudadanía estadounidense. Licenciado en la Universidad de Harvard en 1950 y doctorado en el Instituto de Tecnología de California, en 1953. Becario posdoctoral en la Universidad de Oxford, entre 1953 al 1955.

Michael Levitt, nacido en Pretoria en 1947 y actualmente con ciudadanía estadounidense. Se licenció en Física en 1967 en la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Trabajó en Conville y Caius College y obtuvo un doctorado en Biología Computacional en 1972. Actualmente es profesor de Biología Estructural en la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos.

Arieh Warshel, es un israelí, con ciudadanía estadounidense. Nació en Nahum en 1940. Licenciado y doctorado en Física por el Weizmann Istitute of Science de Israel en 1969. Actualmente es profesor de la Universidad de Southern, en California.

Una de las razones para que la Academia Sueca premie a los indicados científicos es porque ellos en la década de 1970 sentaron las bases para crear modelos informáticos de gran alcance y que actualmente se utilizan para comprender y predecir los procesos químicos.

Con la ayuda de estos métodos y el uso de las computadoras ha sido posible avanzar en procesos químicos, como la purificación de un catalizador de escape de gases o la fotosíntesis en las hojas verdes.

El trabajo de los galardonados se explica como el establecimiento de una especie de puente entre la física clásica -cuyos cálculos eran simples e incapaces de simular las reacciones químicas- y la física cuántica -con una gran potencia de cálculo-, puesta en auxilio de la química, con lo cual se podrían realizar complejas simulaciones de reacciones químicas  que requieren de una gran potencia de cálculo.

La academia sueca en su comunicado oficial, destaca precisamente que el ordenador es una herramienta tan importante para los químicos, como el tubo de ensayo.