viernes, 18 de octubre de 2013

Sensacional comienzo de temporada de Les Violons du Roy

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Violons du Roy

Para comenzar su temporada 2013-2014, la orquesta de cámara Les Violons du Roy  regaló a Montreal, el pasado sábado, en la Maison Symphonique, un concierto memorable con la actuación de la fabulosa mezzosoprano estadounidense Stephanie Blythe, en un repertorio de música excepcional de los períodos barroco y clásico.  El maestro fundador de la orquesta, Bernard Labadie, se lució, como siempre, a la batuta. 

A pesar del ambiente festivo, un punto de tristeza fue notable: este fue el primer espectáculo de la última temporada de Labadie al frente de esta orquesta por la cual tanto él ha luchado. Hace pocas semanas, se conoció la noticia de que este reputado maestro dejará el mando de la orquesta, para dar paso a las nuevas generaciones.

Sin embargo, Les Violons du Roy gozarán todavía de la guía del maestro Labadie, gracias a que su presencia seguirá siendo muy próxima a este conjunto por él fundado y consolidado.  Labadie continuará al frente de su emblemática coral La Chapelle de Québec y atendiendo sus frecuentes invitaciones para dirigir algunas de las más prestigiosas orquestas del orbe.

Acerca de esta despedida, Labadie afirma:  “Tras haber cumplido 50 años de edad este año y de haber conducido Les Violons du Roy durante casi treinta, siento una necesidad de cambio, de concentrar todas mis energías en la música y, de, seamos francos, ponerme un poco en peligro.  Les Violons du Roy son mi realización más importante y la que más quiero.  Continuaré dirigiéndolos con cierta frecuencia y a conducir proyectos conjuntos con La Chapelle de Québec, del mismo modo que lo hemos hecho siempre”.

Volviendo al concierto que hoy nos ocupa, debemos anotar que, como de costumbre, la orquesta resultó extraordinaria, no solamente por el virtuosismo de sus miembros, sino por el talante escénico que despliegan. Parece como si, para pertenecer a este conjunto, fuera condición sine qua non presentar un perfil psicológico festivo, expresivo, kinético. Uno se pregunta si estos músicos escogieron unirse a este conjunto porque los caracteriza un mismo modo de ser, una personalidad efervescente… o si, cuando entran a integrarlo, el gran maestro Bernard Labadie los va remoldeando, los entrena para expresarse con tanto entusiasmo en escena, bien como un estilo de ejecución, o como resultado de una profunda transformación psicológica, a través de la belleza del lenguaje de la música. Influye en el cuadro de la dinámica, la particularidad de que todos tocan con el ímpetu y el virtuosismo de solistas de concierto. Además, es notoria su libertad de movimiento, que tanto acentúa la intensidad de la expresión.

Violons du Roy

Qué oportunidad tan extraordinaria haber poder presenciar en vivo y en persona (no por medios electrónicos de reproducción o transmisión) la ejecución de una de las obras más refinadas de Georg Philipp Telemann:  su “Obertura en Do Mayor para tres oboes, cuerdas y bajo contínuo”. Y, sobre todo, qué privilegio haberla escuchado interpretada por esta pléyade de virtuosos, convergiendo en la rica tela musical de la filigrana de voces instrumentales entretejida por el genio de Telemann.

Segunda obra de la noche, la Arianna a Naxos, de Franz Joseph Haydn.  La estrella solista: la famosa mezzosoprano Stephanie Blythe, reconocida por sus actuaciones estelares en los mejores auditorios del mundo, como el Metropolitan de Nueva York, el Covent Garden, la Ópera de San Francisco y la Ópera de París.  De voz segura y bien educada, en sus bellísimas intervenciones, Blythe, que ha demostrado la maestría suprema en la interpretación de obras vocales de ese período, desplegó excelente voz: robusta, sonora y bien manejada.  Es la intérprete “mandada a hacer” para cantar este papel.  En los próximos meses, la maravillosa Blythe regresará al Met, en las nuevas superproducciones de Un ballo in maschera, Il Trovatore y el ciclo del Anillo, de Wagner. 

Para comenzar la segunda parte del concierto, tocaron la “Suite para orquesta #4 en Re Mayo” BWV 1069 (versión original), de Johann Sebastian Bach.  La interpretación fue energética, vibrante, llena del mejor espíritu festivo del período. La coordinación, exacta; los pequeños crescendi interiores, la expresión individual y de conjunto, todo ello, maravilloso; el timbre acentuado de los violines y el entusiasmo del  director, jamás soñoliento (como se da tantas veces), fueron siempre de liderazgo.

Y, para cerrar con broche de oro, tres arias del “Julio César”, de Handel, con, nuevamente, la gran Stephanie Blythe como solista.  Fue un momento estupendo, con gracioso desempeño histriónico, por parte de Blythe, aunque discreto y justo. En su aria de “Empio, dirò tu sei”, abrió su bella voz y no la dejó caer ni por un segundo, ni siquiera en los pasajes cambiantes y peligrosos. Y fue “Dall’ondoso periglio… Aure, deh, per pietà ”, la obra culminante. Esta famosa y difícil combinación de recitativo y aria resultó inefable.  Blythe se llenó de gloria ante nuestro público.

Fue una noche extraordinaria, interesante, de la más alta calidad orquestal y musical. ¡Gracias, Violons du Roy; gracias, Bernard Laba; gracias, Stephanie Blythe!

Fotos: Sergio Esteban Vélez