jueves, 7 de noviembre de 2013

Dinámica política municipal quebequense y resultados electorales en Montreal

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El arca de Enoïn
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Denis-Coderre-Alcalde-Montreal

La vida política municipal quebequense se caracteriza -a mis ojos- por dos aspectos: la ausencia de partidos políticos formales, ligados a una ideología; y la predominancia de la historia personal del individuo sobre la historia de las organizaciones políticas.

Con respectos a lo primero cabe decir que los partidos políticos que aparecen y desaparecen en las municipalidades quebequenses, elección tras elección, no están ligados a los partidos políticos, que dinamizan la vida política provincial y federal. A diferencia de Estados Unidos, donde los partidos Demócrata y Republicano se disputan el control del poder político desde la municipalidad más anónima, sinónima y antónima del país, hasta la Casa Blanca, en el caso de Quebec -en Canadá- los partidos federales no tienen conexión con los partidos provinciales, que a su vez carecen de relación con los partidos que dominan la vida política municipal. 

Lo anterior hace del mundo municipal un escenario donde los partidos son coyunturales y perecederos. En general éstos se conciben a la víspera de las elecciones y se cocinan al calor de ellas. Los que ganan perduran en la escena municipal uno o dos periodos y desaparecen cuando las figuras que los conducen son sepultadas por los escándalos, como sucedió con el anterior alcalde Gérald Tremblay, o dejan de suscitar el interés de los ciudadanos, como sucedió con Louise Harel, quien fuera ungida en las elecciones de 2009 jefe de la oposición oficial en Montreal. Tanto el uno como el otro hoy son cosa del pasado al igual que sus partidos.

El carácter perecedero de los partidos políticos municipales -y la falta de una ideología conductora- hace posible que una persona que haya comenzado su carrera política bajo la bandera de un partido en una elección pretérita, la hubiese seguido en estas elecciones en las filas de otro partido y se presente en los próximos comicios vistiendo los colores de uno nuevo. Ese es el caso de  Pierre Mainville, un político local, que fue elegido como concejal del distrito de Sainte-Marie en 2005 por el partido Visión Montreal, se hizo elegir en 2009 bajo la bandera de Proyecto Montreal y en las elecciones del domingo pasado defendió la camiseta del equipo de Mélanie Joly.

En síntesis, y apelando a una parábola de los cronistas de la actividad del músculo, en la vida municipal de Quebec un político local puede cambiar tantas veces de partido en su carrera política, como cambia un jugador de fútbol o beisbol de equipo durante su carrera deportiva.

La ausencia de conexión entre los partidos federales, los partidos provinciales y municipales -en Quebec- hace posible que alguien que es federalista en las elecciones provinciales y federales, se encuentre con un independentista quebequense bajo el paraguas de un partido municipal; que un conservador o progresista termine apoyando la campaña de un reconocido jefe liberal o viceversa; o que un diputado conservador en la escena federal -como sucedió con el ex primer ministro Jean Charest- se convierta en el más aguerrido jefe –que ha tenido en los últimos tiempos- el partido liberal provincial.

Respecto al segundo tópico, hay que acotar que éste es consecuencia directa del primero. La usencia de una ideología conductora impide la articulación de una estructura formal y perdurable en el tiempo, que interactúe con los ciudadanos más allá de la coyuntura electoral. Como no hay conexión con estructuras electorales provinciales o federales, el partido no puede movilizar a sus tropas cuando se convoca a elecciones para dichos niveles de la organización estatal, ni capitalizar estos procesos electorales para hacerse a nuevos adeptos o promocionar la carrera de los mejores cuadros de su generación de relevo.

election MontrealLo anterior explica por qué el nacimiento de los nuevos partidos va asociado a proyectos políticos personales, que emergen particularmente en momentos de crisis o cambios de época: un escándalo acaba con la carrera de un viejo cacique; un caudillo municipal cansado de ocupar el mismo banco después de varias décadas en la escena pública, se jubila o muere; una coalición de ciudadanos prominentes, hastiados de ver reinar a los mismos con las mismas, convence a un icono local del mundo empresarial o político para que lidere su aventura electoral; o una figura joven y carismática, sin mucho pasado, se lanza a la arena, convencida de que no tiene nada que perder y mucho que ganar.

Es esa lógica la que hace de los partidos políticos municipales entes transitorios, sin historia, con una imagen que se reduce a la imagen del jefe, ya que es la historia personal de éste la que le da significado a la existencia del partido y no al revés. Dentro de ese contexto vamos a encontrar partidos con nombres casi iguales, que para diferenciarse unos de otros sacan a relucir el nombre de la figura pública que los acaudilla.

Para ilustrar bien lo anterior quiero traer a colación ejemplos concretos: Louise Harel – Vision Montréal; Union Montréal-Gérald Tremblay; Projet Montréal Équipe Bergeron; Vrai changement pour Montréal – Groupe Mélanie Joly; Équipe Denis Coderre pour Montréal; Coalition Montréal Marcel Côté.

La anterior perspectiva del panorama político municipal nos permite comprender mejor los resultados de las elecciones municipales en Montreal.

Los resultados electorales del domingo

Si le damos crédito a los comentarios de los corrillos (reales y virtuales), de la radio y de la prensa, el ganador de las elecciones pasadas no es del todo Denis Coderre, sino el viejo partido Unión Montreal del defenestrado alcalde Gérald Tremblay. En efecto una gran parte de los miembros del Equipo Denis Coderre procede de las toldas del desaparecido partido Unión Montreal.     

Para los que ven las cosas de ese modo, la clase política que ha manejado los hilos del poder municipal en Montreal en los últimos 16 años sobrevivió a los escándalos de corrupción que la salpicaron, parapetándose debajo del paraguas de una de las figuras políticas quebequense de mayor popularidad en la escena federal. Algunos analistas coinciden en un punto: Coderre, que arrancó la contienda con una ventaja larga sobre todos sus contendores, como en el tango, al cosechar solo el 32 % de los votos, terminó ganando la carrera por una cabeza. 

A pesar de haber cabalgado sobre una poderosa maquinaria política solo el 5,5% de la votación lo separa de Mélanie Joly, una aparecida que sacó el 26,5 % del escrutinio, y un 6,3% lo distancia de  Richard Bergeron, que obtuvo el 25,7 % de los sufragios.  Las 27 sillas que su equipo ganó en el concejo municipal no le alcanzan para tener el control del cabildo, pues allí necesita 33 de los 65 escaños para poder gobernar sin ser torpedeado por la oposición. Eso explica por qué Coderre aprovechó su discurso de ganador para comenzar a seducir a Marcel Côté y sus seis elegidos. 

Sobre Joly hay que decir que mientras ella gana a título personal, pues sale de la sombra y queda de segunda detrás de Coderre, a sólo 24.550 votos de la victoria, su equipo pierde. De los 117.375 votos que obtuvo Joly en las urnas no se beneficiaron sus coequiperos. Al momento de la redacción de esta nota, Vrai changement pour Montréal – Groupe Mélanie Joly  tenía a su haber solamente cuatro concejales y la alcaldía de la comuna de l’Île-Bizard-Sainte-Geneviève, no obstante haber Ganado Joly en seis comunas.

Por su lado Richard Bergeron, al contrario de Joly, aunque perdió ganó. Si bien pierde la alcaldía y como en las elecciones del 2009 vuelve a quedar relegado al tercer lugar, Bergeron gana al convertir a su partido en la oposición oficial. El partido de Bergeron pasa de 10 concejales elegidos en 2009 a 20 concejales en 2013. En lo que toca a alcaldías de comunas, su partido pasa de dos alcaldías locales a tres.

El perdedor definitivo de la contienda electoral es el partido Visión Montreal-Coalition-Montréal Marcel Côté, que fuera fundado en 1994 por otro alcalde de la ciudad, Pierre Bourque. En las filas de este partido la debacle es casi total, pues de 19 elegidos en 2009 pasó a 6 escaños en las elecciones del pasado domingo. De la hecatombe del partido no se salvó ni su actual jefe: Louise Harel, una figura reconocida de la política provincial, que aspiraba al concejo municipal por el distrito Sainte-Marie y perdió frente al candidato de Projet Montréal. A nivel local, el partido se queda con las alcaldías de las comunas Côte-des-Neiges-Notre-Dame-de-Grâce y Mercier-Hochelage-Maisonneuve. Con esos resultados, los comentaristas locales de la política dan por hecho el deceso inminente del partido.

Importante de anotar que en la ciudad más cosmopolita de Quebec, la diversidad cultural y étnica que la caracteriza no se refleja de manera visible en su clase dirigente. Entre los nuevos elegidos no hay un afro-descendiente. En cuanto a los hispanos, ninguno de estos fue elegido. Sin embargo aquellos que se hicieron contar a concejos y alcaldías han abierto una trocha importante para las generaciones de políticos hispanos que vienen detrás.

Finalmente hay que destacar que en el distrito número seis de la ciudad de Drummondville fue elegido William Morales con  665 votos, que representaron el 37,40 % de su circunscripción. En Sherbrooke, Edwin Moreno obtuvo el 32% de los votos de su distrito. Sin  embargo los 588 votos cosechados no le alcanzaron para ser elegido. No obstante Moreno destaca sus resultados como un gran logro político, pues su contendor era un concejero municipal que lleva más de un decenio reinando en el concejo de la ciudad y en su distrito pocos osan desafiarlo.

Foto: María Gabriela Aguzzi V. / Noticias Montreal (Primera rueda de prensa de Denis Coderre tras ser elegido alcalde de Montreal)