jueves, 28 de noviembre de 2013

La política y el comercio internacional

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Negocios Quebec-Latinoamérica
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Protestas-en-Plaza-de-Mayo-anoche-en-Buenos-Aires,-Argentina

En Stratekey Canal consideramos que hay temas que son recurrentes cuando se toman en cuenta los flujos de comercio internacional: los precios relativos que influyen en la asignación de recursos de la empresas, catástrofes naturales (omo lo ocurrido recientemente en las Filipinas) acciones-o falta de- los gobiernos, como  la independencia de los poderes, seguridad judicial, políticas educativas o industriales.

Probablemente el factor más importante a la hora de determinar qué tan bien o qué tan mal le va a un país es justamente la calidad de las políticas de Estado, las instituciones públicas y la estabilidad en el tiempo.  Permítanos  centrarnos en tres países, Canadá, Argentina y Chile.

Empecemos por las similitudes. Son países que obtuvieron sus independencia relativamente en la misma época,  los tres son países de inmigrantes y los tres cuentan con vastos recursos naturales y humanos. La diferencia más obvia es que Canadá es considerado un país desarrollado y tanto Argentina como Chile son países en vías de desarrollo, emergentes, etc. – sobran acrónimos-.  El porqué de los países que son considerados “desarrollados y otros en vías de desarrollo” es una discusión sin fin. Sin embargo es interesante remarcar ciertos puntos que influyen, y mucho, en los negocios internacionales.

La proximidad geográfica es importante pero no determinante –ver caso de Corea del Sur y Corea del Norte-.  La  primera tiene un nivel considerablemente más bajo de vida, debido a su gobierno comunista y la economía de planificación centralizada, lo que contrasta fuertemente con el gobierno democrático de Corea del Sur y de la economía capitalista mixta.

Veamos el caso de Argentina y Chile. Geográficamente son próximos, comparten aspectos topográficos, tienen terreno variado, muchos kilómetros de costas,  abundante agricultura, ganadería y viñedos. Ambos obtuvieron su independencia de España hace dos siglos. Ambos cuentan con poblaciones compuestas en gran parte de las personas de ascendencia europea. Ambos tienen experiencias con dictaduras militares y han experimentado inestabilidad política, incluyendo grandes – a veces violentas – protestas recientemente.  Chile y Argentina son democracias que han sido gobernadas por la derecha y la izquierda.

Vale la pena remarcar que en Chile, un presidente puede servir a varios términos, pero no de forma consecutiva. En Argentina, sin embargo, está constitucionalmente prohibido postularse para a un tercer mandato consecutivo. Sin embargo, como en varios países de América Latina, por mucho tiempo se discutió la posibilidad de modificar la Constitución para que la presidente Fernández pueda seguir en el poder. Por ahora, el proyecto de  modificar la Constitución quedó en la nada pero solamente por los malos resultados electorales del Kichnerismo, no por motivos éticos o legales. Esto habla a las claras del respeto a la Constitución y las instituciones públicas.

Desde el punto de vista económico -sumamente relacionado al político-, las políticas económicas de los dos países difieren en aspectos cruciales. Chile ha seguido por lo general las políticas económicas sensatas y estables – a veces de manera innovadora como la liberalización del comercio exterior en los anos 80 y hasta la fecha independientemente del partido gobernante-. Por ejemplo, los ingresos por el cobre, que comprende el 13 % del presupuesto, deben ser gastados sobre la base de un largo plazo, el precio de la planificación verificado de forma independiente, con el exceso de los ingresos acumulados, en un fondo que se utilizará cuando los precios del cobre bajen. El sistema de pensiones del país hace hincapié en el ahorro privado y la responsabilidad individual. Un acuerdo de libre comercio bilateral ha facilitado un aumento en el comercio con los Estados Unidos.

Argentina, por el contrario, se ha dedicado a desperdiciar la oportunidad que generó una década de precios de los commodites a niveles récord. De hecho, hace un siglo, Argentina fue uno de los países más ricos del mundo con un nivel de vida a la par con la de los EE UU. Hoy, sin embargo, los montos de ingreso per cápita de la Argentina es sólo el 40%  del de EEUU y considerablemente más bajo que el de Chile.

El desperdicio del potencial de Argentina se debe a los manejos políticos del país. Por ejemplo, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de mercado negro -llamado “Dólar Blue”- es de alrededor del 60%. Como es de esperar, casi todos los minoristas en ponen un precio en dólares y otro  precio en pesos. Desde que Kirchner reemplazó al personal superior del Instituto Nacional de Estadística en 2007, las cifras oficiales de inflación de Argentina han perdido toda credibilidad.  Argentina ha aplicado continuamente políticas proteccionistas y de restricción sobre las divisas que hacen muy difícil poder exportar e importar.

Además, la falta de cumplimiento de contratos y de compromisos han hecho que las relaciones entre Argentina y sus vecinos -Chile, Paraguay y Uruguay- sean tensas y hasta hostiles. Lamentablemente el MERCOSUR es una experiencia fallida.

Conclusión: el comercio internacional necesita de políticas de Estado, – independientes del partido gobernante- estables en el tiempo y un marco legal y jurídico independiente del poder político. Estas son condiciones necesarias pero no suficientes para que la sociedad en su conjunto pueda beneficiarse y con ello, lograr un crecimiento sustentable.

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