sábado, 30 de noviembre de 2013

Conquistando horizontes: relatos de inmigrantes

Publicado en:
Conquistando horizontes
Por:
Temas:

Adolescentes e inmigración Quebec Conquistando Horizontes

Hola. Me he colocado como objetivo compartir con ustedes algunas reflexiones y análisis que el proceso migratorio ha dejado en mi propia experiencia, en la de personas que he conocido, en los relatos que a veces he escuchado y que otras veces me invento.

El estudio de la migración es amplio, pleno de teorías y diversos abordajes. Sin embargo, me gustaría  compartir con ustedes el hecho de que en la inmigración está implícito un proceso, el cual afecta a los diversos integrantes de la familia que migra y también a los integrantes que se quedan en el país de origen.

Para ello hemos creado este espacio llamado “Conquistando horizontes” y es que, conquistar un horizonte, va más allá de lo que significa lograr una meta. En este, nuestro trabajo a compartir y el cual espero ustedes también nutran, está el hecho de que conquistar horizontes implica conquistar plenamente ciertos procesos internos, ese otro crecimiento personal de cómo nuestra vida como inmigrantes se transforma, eso que va mas allá del idioma, o las ganas de salir adelante.

Es realmente  el proceso de reconstruirnos como personas, en nuevas tierras y bajo nuevos patrones. Para ello vamos a analizar historias de personajes ficticios creados como se crean los personajes de un cuento: un poco por lo estudiado, otro poco por lo vivido  y otro poco por lo creado. Desde estos personajes compartiremos vivencias, las cuales se transformarán en análisis que ocasionalmente, si estamos listos,  nos dejarán aprendizajes.

Hoy les voy a contar de un adolescente llamado José Alberto…

José Alberto: El cuento que no me contaron

Me llamo José Alberto, tengo 16 años, me trajeron a Canadá cuando tenía 11 años ¿Yo? soy de la costa, me encanta el olor del mar, el sol, mis empanadas de queso y mi jugo de coco. En mi país yo estaba feliz, con mis amigos. Recuerdo que estaba estudiando mi último año de primaria, andábamos todo el tiempo contentos, íbamos a pasar a secundaria todos los amigos juntos.

Yo había escuchado a mis abuelos comentar esto de que no se sabía cuando podíamos pasar un tiempo en Canadá, pero mis papás nunca me dijeron nada… así de frente pues…no, nunca.

Yo tenía un día a día y todo estaba bien. Un fin de semana mis papás llegaron con una historia, que habían salido las órdenes de unos exámenes médicos. Aun en ese momento no me hablaron claro…sólo que me quedara tranquilo que era lo mejor para mí…Yo jamás me imaginé lo que me venía. Mis papás querían irse de una vez, pero les faltaba algo, no sé, y que unos papeles que no sé de qué eran...luego fue como un huracán y a ¡vender todo!.. Mis juegos, mi cama, mi patineta, mi  ropa y hasta los zapatos…a irse y ¡YA porque SÍ!

Yo no sabía lo que significaba venirme justo antes de comenzar mi secundaria, la mía con mis panas en mi caribe natal… Llegue a Canadá en verano y la gran noticia era que por mi edad y la fecha de nacimiento iba a empezar, de nuevo ¡en sexto de primaria!…en algo llamado ¨accueil¨.

Mi mamá me explicó que lo que sucedió era que en nuestro país yo estaba ¨adelantado¨, así que, a ¡PRIMARIA! Jamás había hablado francés… y los cursitos de inglés no sirvieron de mucho. Ese primer día me gustaría olvidarlo, que me diera una amnesia o algo así.

Yo no conocía a nadie, yo no hablaba ese idioma, las maestras me hablaban en francés… Pasé la recreación completamente solo… yo no pedí venir. Hay algo que tengo claro…maduré de golpe y lo cierto es que … si mis padres venían como inmigrantes en calidad de residentes  yo venía en calidad de exilio, me exiliaron de lo que quería, no tuve opción.

Pronto voy a comenzar mi último año de secundaria y después de cinco años puedo decir que tengo algunos amigos para compartir para no pasar por extraterrestre, no soy de aquí, me llaman el mexicano aunque sepan que no nací en México pero es que … tampoco soy de mi costa querida, yo pienso diferente, mi abuela y los primos no hablan como yo.

Venir fue lo mejor, yo lo reconozco y le agradezco la intención a mis padres y yo mismo he luchado un montón, soy excelente estudiante, me va muy bien y estoy claro de que no me regresaría…pero el precio fue muy alto, yo tenía una vida y al día siguiente tenía otra… Estoy claro de que ellos, mis padres,  nunca se darán cuenta que ellos tenían claro un deseo, pero mi hermana y yo, una decisión a seguir y eso no se olvida…los amo pero solo espero que alguna vez ellos puedan tener claro que para mí, es duro… 

Seguramente para José Alberto el venir fue un gran golpe y quizás para sus padres esto pasó completamente inadvertido. Debido, probablemente, al hecho de que los padres están tomados por el proceso migratorio.  Y este es un punto en el que hoy me gustaría detenerme, por lo clave y las implicaciones que tiene para los hijos.

Los inmigrantes con hijos, en su mayoría, comparten una premisa, nos venimos por los hijos y si bien en parte es cierto, no es menos cierto que no podemos dejar sobre la espalda de nuestros hijos la responsabilidad de estar aquí.

Para José Alberto, uno de los elementos claves es la frase “no me dijeron nada” y es que para los padres es muy difícil hablar de algo que también les cuestas digerir. Es importante hablar ¡y mucho!

Es crucial preparar al hijo para la partida, que en la cabeza de ese joven se instaure una nueva realidad, ayudarle en el duelo de lo que deja y en la preparación a tolerar la incertidumbre de lo que ocurrirá en las primeras experiencias.

He escuchado de casos en el que tomar cursos del nuevo idioma, conocer el lugar, contactar vía Internet los primeros puentes puede ayudar al joven adolescente a mejor adaptarse al proceso de lo que implica comenzar de cero una vida en otras tierras.

En ocasiones, el problema se centra en que los padres tampoco están muy preparados para la llegada, por lo que tomarse un tiempo para elaborar el porqué nos vamos y cómo creemos que vamos a llegar, permite planificarse un poco mejor, esto claro, emocionalmente hablando.

Es cierto que, desde que se envían las primeras solicitudes, la energía de los padres está colocada en salir y no siempre de lo que ocurrirá al llegar.

Es decir, los papeles, los exámenes, los cursos, el dinero, las ventas, etc. Por lo que yo haría una llamada a la campana y le invitaría a detenerse un poco, analizar su propio proceso y luego, ya más claro, ayudar a su hijo a prepararlo para el nuevo reto que le tocará enfrentar también.

Poder ver paisajes por Internet, las direcciones, bajar videos, escuchar historias, les permite a todos familiarizarse a lo que será la llegada a nuevas tierras, pero sobre todo tener una respuesta clara a la pregunta: ¿por qué me voy? 

Como lo relata nuestro personaje, los adolescentes inmigrantes viven muchos procesos. Por una parte, su propia crisis de la adolescencia, los cambios, el crecimiento, el significado de  pasar a la secundaria o universidad, la transformación del cuerpo infantil – adolescente, etc. y, por otra, la propia crisis de proceso migratorio y el duelo implícito en el cambio. Por lo tanto es ideal prepararse al cambio por no decir, crucial.

¡Papás! para ellos, nuestros adolescentes, ¡es duro! ¿Qué ayuda y mucho?: la comunicación.

En próximas entregas hablaremos de otros puntos asociados. Por hoy, un punto importante: los hijos adolescentes en el proceso migratorio pueden beneficiarse de una atención temprana sobre las expectativas y creencias de la migración. No deje de estar atento de lo que puede pensar o creer su hijo y tómese un tiempo para reflexionar sobre ello usted también. Si cree necesita ayuda solicítela y no dude en buscar el apoyo de un especialista si fuese necesario.

Por cualquier duda o comentario pueden escribir a kaisorak@hotmail.com o llamar al (514) 967-2510.

Foto: Flickr /Raymond Larose (CC)