jueves, 12 de diciembre de 2013

Frente soberanista de Cataluña logra acuerdo sobre fecha y pregunta para consulta sobre su independencia

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El Mundo
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Catalunya  independencia Quebec

Los partidos del frente soberanista de Cataluña, España, alcanzaron un acuerdo sobre la fecha y la pregunta ante una eventual consulta para la autodeterminación de esta comunidad autónoma.

Según lo acordado este jueves, esa eventual consulta podría materializarse el 9 de noviembre de 2014, cuando los catalanes deberán responder a las dos preguntas siguientes:

  • «¿Quiere que Cataluña sea un Estado?»
  • En caso afirmativo, «¿quiere que sea un Estado independiente?»

La cumbre fue celebrada de manera discreta en el Palau de la Generalitat y fue realizada por las toldas del frente soberanista, CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y los líderes de Esquerra, Iniciativa per Catalunya y la CUP -que suman 88 diputados de un Parlamento con 135 escaños, el 64,2%– fueron los que alcanzaron el mencionado acuerdo.

Pero ¿qué ocurre en Cataluña?

La pregunta es bien válida. Y para quienes residen en Quebec el tema puede que resulte familiar (se esté o no de acuerdo con la soberanía). Gracias al siguiente reporte de la periodista venezolana Andrea Daza, se podrá comprobar que hay ciertas similitudes con lo que ocurre en la Belle Province, sin embargo, hay puntos disímiles que bien valen la pena conocer.

España y la independencia de Cataluña

“Hay un sector de la población que históricamente siempre se ha sentido catalán”, dice Adriana Rubial, venezolana, desde hace siete años en Barcelona y ya inscrita en el padrón electoral. Su familia es española. “Ese sector de la población siempre ha sentido que esto es un país”, dice. Que Cataluña es un país. Y que merece ser reconocido como tal. 

Los números de la discordia

Cataluña es una comunidad de “régimen común”, regida por la Ley Orgánica de Financiamiento de las Comunidades Autónomas (LOFCA). España tiene 17 comunidades autónomas (y dos “ciudades autónomas”, que son Ceuta y Melilla.

El reparto de las transferencias del Estado entre ellas es desigual y depende, o de razones históricas, como en el caso de Navarra y el País Vasco, o de la capacidad de cada región. Así, de 15, sólo cuatro aportan, mientras que otras 11 reciben dinero.

El resultado es que la aportación catalana al Estado español es más alta de lo que Cataluña termina recibiendo, ya sea vía inversiones o de financiación. De ahí, la principal diferencia económica: el gobierno de la Generalitat, poder autónomo en Cataluña, sitúa el déficit fiscal en 16.500 millones de euros. Y en su discurso de investidura, por allá en 2012, el presidente español Mariano Rajoy anunció la necesidad de reducir el déficit público de España, justo en 16.500 millones de euros. El juego Barcelona-Madrid se tranca. Empate técnico.

Jenniffer Alfonzo Pulido, también venezolana y secretaria general en Cataluña del partido Ciudadanos de Centro Democrático, llegó a Barcelona en 1996, y sitúa la discordia económica justo con la llegada de la democracia: “La Transición española ha sido muy complicada. Si ves cómo está repartido el tema de las autonomía, Cataluña da mucho, sienten que dan mucho y el Estado no es muy justo con ellos”. En la vida diaria del ciudadano, esto se traduce así: “Siempre hemos pagado peajes, siempre hemos pagado más impuestos, aquí la vida es más cara”, se lamenta Jenniffer, “la sensación es que nuestro dinero se está yendo a otra parte”.

Calentar los motores

Y entonces, llegó la Diada del 11 de septiembre de 2012: la fiesta nacional de Cataluña, conmemoración del fin de la Guerra de Sucesión, cuando en 1714, el Imperio Borbónico venció al catalán, quedando desde entonces sometido a su ley.

Un millón y medio de personas, según la Guardia Urbana, salieron a la calle con banderas independentistas, convocados por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), una organización civil, inspirada en aquella que a finales de los setenta, todavía con la muerte del dictador Franco fresca, pedía “libertad, amnistía y Estatuto de Autonomía”.

El panorama político y las condiciones económicas de hoy, son otras: “Recortas en sanidad, en educación. Llega un momento que la gente se harta”, dice Jenniffer. Y el partido de gobierno, Convergència i Unió, una federación de dos partidos catalanistas, liderados por el president Artur Mas, da un viraje en las negociaciones con Madrid. Luego de una reunión con Rajoy, a finales de septiembre de 2012, Mas declaró: “Rajoy es sincero, me ha dicho que no había margen para negociar el pacto fiscal». Próxima parada: ¿independencia?

La Constitución de España no contempla el derecho a la autodeterminación. Y la potestad de convocar un referendo, recae únicamente en el Rey Juan Carlos o en la autorización del Congreso. Y ninguno es aliado del independentismo catalán. O del federalismo, o de la posibilidad de un cambio estructural.

Un año después, este 11 de septiembre, más de millón y medio de personas volvieron a la calle convocados por la ANC para hacer una cadena humana en 400 kilómetros de territorio catalán. Sus reivindicaciones no son sólo económicas, sino también culturales.

Virginia Mata participó en la movilización como voluntaria: “Me apuntó mi suegro”, dice. “Mi suegro hizo de fotógrafo en el tramo 730 de la avenida Diagonal”. La Via Catalana, como se llamó la manifestación, fue un fenómeno de organización ciudadana que buscaba tener un impacto similar al de la “Cadena báltica”, que cruzó en 1989 las capitales de Estonia, Letonia y Lituania. Aquel acto cívico, animó después la independencia de los tres países, bajo dominio de la antigua Unión Soviética.

“Con la independencia no se van a resolver todos los problemas”, dice Mata, “pero habrá capacidad para discutir y para buscar soluciones a esos problemas”.

Recogida de firmas

El día de La Mercè, patrona de Barcelona, Plaza Cataluña estaba cubierta de toldos blancos. Era una muestra de las asociaciones que hacen vida aquí: apenas 250 de las 7.000 que funcionan, en un país de 7 millones y medio de habitantes. Una de ellas es la ANC. Ahí, recogían firmas a nacionales y extranjeros, para pedir al Parlament de Cataluña que haga todo lo posible para que a más tardar el 31 de mayo de 2014, se pueda realizar en Cataluña una “consulta democrática y políticamente vinculante, en la que se pregunte a los ciudadanos si quieren o no que Cataluña se convierta en un Estado independiente”. Y si España dice que no, la petición pide a los representantes, una declaración unilateral de independencia. Pero España son más de 57 millones de habitantes, en una camisa de fuerza que se llama Unión Europea.

Para Mata, “España no ha sabido promover ese sentimiento de identidad nacional y las instituciones españolas han hecho más visibles las diferencias entre sus regiones. “Aquí te encuentras con varias identidades nacionales. Son tangibles. Y sin embargo, el mensaje que se percibe por parte de las instituciones estatales españolas frente a ese sentimiento, es uno: no existe”.

Reporte especial originalmente publicado en el blog La Azotacalles

Foto: Captura de pantalla / El País