viernes, 13 de diciembre de 2013

¿Qué consecuencias personales y patrimoniales acarrea la muerte de una persona en Quebec?

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Actualidad Notarial
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notario Quebec

En líneas generales podemos afirmar que el fallecimiento de una persona, haya sido esta propietaria de bienes o no,  acarrea un sinnúmero de consecuencias legales en diferentes planos y ello dependiendo de los distintos roles que esa persona haya desempeñado durante su vida.

Aunque no nos detengamos a pensarlo muy seguido, cada uno de nosotros llenaría  más  de un casillero en una encuesta que llevara por título: ¿Y usted qué es/ qué hace  en la vida? 

Nuestro lugar en la vida nos lleva a ocupar distintos roles en el plano familiar y todos ellos en forma simultánea. Así, podemos ser hermanos, hijos, padres y esposos. En el plano laboral podemos ser empleados, desempleados, comerciantes, profesionales, socios de otras personas, inventores o artistas. En lo que se refiere al lugar donde vivimos podemos ser ciudadanos de uno o más países, residentes y contribuyentes impositivos (¡qué va a usted a hacerle!). Finalmente en lo referente a nuestro patrimonio, podemos ser propietarios, locadores o locatarios, acreedores, deudores, compradores, vendedores, asegurados o beneficiarios de un seguro, pensionado o jubilado, y la lista seguiría hasta donde su imaginación lo lleve.

El tomar conciencia de qué o quiénes somos nos permitirá comprender que a nuestra partida, nuestros herederos se verán obligados a tomar decisiones, ponerse de acuerdo entre sí, asumir responsabilidades, nombrar administradores, pagar impuestos,  y en suma, sufrir las consecuencias o gozar los beneficios, y ello según lo previsores o no que hayamos sido.  

En esta entrega, veremos las repercusiones en el plano familiar donde analizaremos  la situación de los hijos menores:

Si tomamos el supuesto del fallecimiento  de una persona que es padre o madre de hijos menores de 18 años (o de hijos mayores alcanzados por una incapacidad), producirá consecuencias en diferentes niveles:

Ejercicio de la autoridad parental o patria potestad: Si el fallecido tenía el ejercicio de la autoridad parental o patria potestad de sus hijos menores y fallece sin que exista un cónyuge sobreviviente, su fallecimiento provocará un vacío a llenar. Efectivamente, el nombramiento de un tutor será indispensable, ya sea que el fallecido lo haya hecho oportunamente por testamento o que se lleve a cabo mediante un proceso de designación de tutor posterior al fallecimiento.

El tutor deberá actuar en dos esferas: Primero, en la toma de las decisiones cotidianas en la vida del menor en cuanto a salud, educación, viajes, manutención. Segundo en la toma de decisiones relativas a la administración de los bienes de esos hijos, incluidos también los bienes que ellos recibirán como consecuencia del fallecimiento de su padre o madre.

En otras palabras, deberá determinarse según los casos en quién recaerá la toma de decisiones de esa naturaleza, quién representará los intereses de los menores en la sucesión, etc.

En nuestra próxima entrega, trataremos de las repercusiones en el plano matrimonial y patrimonial

La presente columna es hecha a título general e informativo, sin otra pretensión que la de ilustrar al lector sobre los  aspectos notariales vinculados  al  diario vivir de una persona en la provincia de Quebec. Queda el lector invitado a buscar las respuestas concretas a sus necesidades notariales con el consejo de su profesional de confianza.  

Por cualquier duda puede llamar al 514-513-9788 o escribir a rber@montreal-notaire.com, www.montreal-notaire.com.

Foto: Captura de pantalla / YouTube (Chambre des notaires du Québec)