sábado, 21 de diciembre de 2013

Conquistando horizontes: Cosillas de Navidad

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Conquistando horizontes
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Tradiciones de Navidad Inmigrantes, Inmigración

Hola, en esta entrega decembrina nos tomaremos un espacio para la reflexión del valor de nuestras tradiciones y un análisis de la importancia de hacer un balance del año que está por culminar. Como será costumbre, nuevos personaje serán creado para esta experiencia, a quien llamaremos: Andrea y sus papás…

Andrea tiene cuatro años. Es una niñita encantadora. Esta mañana se metió en la cama de sus papis y como de costumbre comenzó su monólogo matutino:

Mami ¿estás despierta? Respóndeme pues ¿te abro los ojos?, Mami…¿y cuándo viene Santa?… Mami ¿el Niño Jesús puede venir hasta aquí?, tú dices que hace mucho frío y ¡seguro se va a congelar!… Mami ¡ya hice la carta al Niño Jesús! pero en la escuela la carta a Papa Noel y entonces ¿quién trae los regalos? No entiendo… Mami ¿quién fue el primero en cantar los aguinaldos?… Mami, sí me quieres mucho ¿verdad? Bueno, entonces me vas a regalar de primero… y luego…y la tía…y la abuelita ¿me van a enviar mi regalo verdad?…. ¿y Santa me va a traer el regalo que El Niño Jesús me va a dar? Es así ¿no?…

Ciertamente, estas pueden ser algunas de las preguntas con las que nuestros hijos nos pueden despertar un sábado por la mañana. Seguramente, interrogatorios como estos bien pueden ocurrir ya sea en nuestras tierras o en tierras adoptadas como las nuestras… En todo caso, es una temporada para la alegría, la fiesta, los encuentros, los regalos y por qué no…la reflexión…

Y desde la reflexión podemos analizar que ya culmina un año y comienza otro. Este momento es una excelente oportunidad para enseñarle a los hijos sobre la comunicación, las tradiciones, los valores y las nuevas metas. Definitivamente, son fechas para hablar con los hijos, conversar sobre cómo en Navidad existe un espacio para expresar el amor y el valor que se siente por los demás y por uno mismo.

A veces, se corre el riesgo de acostumbrarse a valorar más el regalo que a quien se le entrega. Y es que de alguna manera, “el regalo” se ha convertido en una vía para expresar el cariño. Se cree, erróneamente, que es la mejor forma de dar al otro y casi sin darse cuenta el regalo material sustituyó a las palabras de afecto y valor.

Con relación a los hijos es importante detenerse, pues el regalo material puede causar gran alegría pero si esto se convierte en la vía preferencial para establecer vínculos entre padres e hijos estamos frente a un gran riesgo de enseñar a los hijos que los vínculos son materiales. Es importante, que los vínculos sean a través de la palabra. Un hermoso regalo para el hijo puede ser una tarjeta o carta que acompañe quizá a ese presente que le va a dar. Busque la oportunidad de expresarle por vía escrita o verbal cuánto lo quiere. Dígale que su amor como padre es incondicional, que lo valora por lo que es, describa sus habilidades, sus fortalezas y cómo con ellas podrá superar sus defectos. Explíquele lo importante de equivocarse en la vida y como eso le permite crecer y fortalecerse. Muéstrele un camino en el que se sienta bien consigo mismo, seguro y donde pueda desarrollar su autoestima y potencialidades. Deséele una feliz navidad y una feliz vida. Todo esto quedará en algún lugar de su cabecita y de su corazón. Así, lo material será un detalle y la palabra marcará su existencia.

Y es que las navidades son también una época de goce, identidad y alegría. En familia, podemos pasar estas fechas disfrutando de las tan bien queridas parrandas, comiendo esos ricos platos navideños. Podemos hacer diversos rituales como el rosario de Navidad, El espíritu de la Navidad o la corona de Adviento. Organizarnos con la tradicional misa de gallos y por supuesto los respectivos aguinaldos. Eso sin contar todo ¨el show¨ de fin de año, en el que se usa la tradicional ropa amarilla que “da” la suerte venidera, el desordenado instante de medianoche en el que comemos uvas, brindamos, tiramos monedas, damos feliz año y además salimos a los pasillos, a la calle y algunos se arriesgan a salir en medio de la nieve con maletas por los viajes venideros. Si lo analizamos, todas estas tradiciones son rituales y costumbres que nos preparan para el cierre de una etapa y el inicio de otra.

En todo caso, lo importante es poder reflexionar sobre esta etapa que culmina y cómo cerró este ciclo. Cuan responsable fue usted de los éxitos y fracasos de este año y cómo usted se ha fortalecido de esta experiencia. Nada es casual, somos responsables de lo que nos ocurre y poder tomar conciencia de ello es importante. Es bueno desear la suerte -eso no está nada mal – pero no se lo deje todo al destino. Sienta que usted es el responsable de que eso ocurra. Evalúe por un lado, los errores cometidos durante el año y por el otro, analice los logros y póngalos en una balanza. Haga un análisis de cómo le fue, cómo fueron sus pérdidas y ganancias y qué aprendizajes obtuvo de ello; esto le permite ver que la vida no pasó por usted, sino que usted esta pasando por su vida.

Detenerse a reflexionar es importante pues lo coloca como protagonista y responsable de su prosperidad. Y enseñarles esto a los hijos es una maravillosa lección. Si a temprana edad aprenden que los responsables de los éxitos son ellos mismos y que los logros dependen de sus propios esfuerzos, su actitud ante la vida será desde la visión del éxito. Sus fracasos no son porque la maestra la tiene agarrada con ellos o por que esa mañana hizo calor, frío, o no alcanzó el tiempo. Es tomar conciencia de que no somos perfectos pero que podemos aprender de nuestra propia experiencia. Este año que cierra puede dejar muchas enseñanzas. Acá algunos consejos de cómo cerrar esta etapa. Podría ser útil:

  • Desarrollar listas de aspectos que han sido difíciles de manejar y trate de explorar cuáles han sido las fallas para poder aplicar correctivos.
  • Explore si usted como hijo o como padre ha cometido fallas y repare estas con afecto y convencimiento de que las cosas pueden ser mejor.
  • Planee en familia nuevas metas, evalúe cuan reales pueden ser y cuánta ayuda pueden requerir.
  • Busque agendas u organizadores anuales que le permita planificarse y hacer sus sueños realidad.
  • Fíjese metas a corto plazo y evalúe semanalmente que está haciendo por eso que desea, y ¡sienta que lo puede lograr!

¡Tenga una Feliz Navidad y un próspero año nuevo!

Con inmenso respeto por usted,

Por cualquier duda o comentario pueden escribir a kaisorak@hotmail.com o llamar al 514-967-2510.

Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM