sábado, 11 de enero de 2014

Detrás de la peligrosa misión de sacar las armas químicas de Siria está una agraciada mujer: Sigrid Kaag

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El Mundo
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La «carga maldita» («Sorcerer» en su versión en inglés), era el nombre de una famosa película, protagonizada entre otros por Roy Scheider, y que a su vez era un remake del «Salario del Miedo«, film francés del año 1953, protagonizado por Yves Montand.

El argumento que hacen honor a los nombres de las películas, se referían al transporte en pesados camiones, por lugares escarpados, sinuosos y peligrosos, de una poderosa carga de dinamita. Se ofrecen para trasladar la «bomba» explosiva, cuatro prófugos que no tenían mucho que perder y que recibirían un salario de miedo, de 10 mil dólares.

Pues bien, no es una película de lo que nos ocupamos a continuación, aunque bien podría serlo. La realidad muchas veces supera a la ficción. Nos referimos a «otra carga» (¿maldita?), que comparada con aquellos cartuchos de dinamita de las películas, no son nada, frente al potencial daño que podría ocasionar apenas una fuga de uno de los barriles de las «armas» químicas que empezaron a ser transportadas desde Siria, para ser destruidas posteriormente, siguiendo las órdenes de la Naciones Unidas.

La persona que dirige esta peligrosa misión, es nada menos que una agraciada mujer: la diplomática holandesa Sigrid Kaag, quien realmente sí tiene mucho que perder, si acaso se encontrase en el lugar y el momento equivocado. En este sentido no sabemos si su salario compensa el miedo o el riesgo que implica esta operación

El peligro para Kaag, no sólo está en el hecho que pueda encontrarse en alguna circunstancia frente a esos toneles dañinos, sino por la calidad de su cargo, en sí peligroso por un eventual ataque que pueda sufrir, en un ambiente demasiado agitado por la guerra y los intereses.

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Sigrid Kaag, de 52 años, posee un envidiable «curriculum vitae«, sobre todo orientado a las relaciones internacionales. Tiene una maestría en este campo en la Universidad de Oxford y una maestría en Filosofía de las Relaciones Internacionales en Oriente Medio, de la Universidad británica de Exeter. Trabajó en el ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda, su país natal.

Se integró como empleada de las Naciones Unidas desde 1994, ocupando desde entonces diversos cargos. Entre 1998 y el 2004, fue jefe de una de las reparticiones para la Organización Internacional para las Migraciones y el Programa Gerente Senior de la Oficina de Relaciones Externas de la UNRWA.

Trabajó para el Oriente Medio, ocupándose de los territorios de Palestina, Líbano, Jordania y Siria. Desde el 2007 hasta el 2010 fue directora regional para el Oriente Medio y Norte de África de la UNICEF.

Y como queda dicho, a raíz del acuerdo de Estados Unidos y Rusia, mediante el cual Siria aceptó poner a  disposición de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y la ONU su arsenal químico, que por largo tiempo había negado que existía, el secretario general de la ONU, Ban ki-moon la designó para dirigir dicha operación. El Consejo de Seguridad de la ONU, ratificó su nombramiento.

Sigrid Kaag ha vivido en Amán, Beirut y Jerusalén. Sabe hablar el árabe que le da un valor adicional a su misión, la misma que dirige desde Damasco, capital de Siria. Además habla el francés, el alemán, el español y por supuesto el holandés.

Está casada con Anis al-Qaq, diplomático palestino. Tiene cuatro hijos, dos varones y dos féminas. Su domicilio formal es Nueva York.

Como se sabe la misión de trasportar las armas químicas tiene un retraso en el cronograma establecido. Solo ha salido un primer barco con una parte de los materiales peligrosos. La fecha límite para entregar todo el arsenal químico está fijada para el 30 de junio de este año.

Foto: Captura de pantalla – Youtube