lunes, 13 de enero de 2014

La libertad de prensa en Perú está en peligro, dice Vargas Llosa sobre compra de Epensa por parte de El Comercio

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El Mundo
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No es que el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, esté en desacuerdo con que un grupo de empresas sea adquirido por otro. Ello forma parte de la libertad de empresa.

Pero tratándose de medios de comunicación, si un grupo económico pasa a controlar poco menos del 80% de la prensa escrita en el país, ¿cómo se puede garantizar que la libertad de prensa no se vea amenazada?, plantea el escritor.

«Esto es lo que acaba de ocurrir en el Perú con la compra, por el grupo El Comercio, de los diario de Epensa«, dice Vargas Llosa en su columna, que es publicada en varios países del mundo, denominada Piedra de Toque.

El grupo Epensa, Empresa Periodística Nacional, S.A., nació en el año 1962 con el lanzamiento del diario Correo, de Tacna y fundado por quien fuera el rey de la harina de pescado en Perú, Luis Banchero Rosi, asesinado en 1972. El grupo en la actualidad era detentado por la familia Agois Banchero.

Aparte del diario Correo, de circulación nacional y dirigido por Iván Slocovich Pardo, pertenecen al grupo Epensa los populares diarios Ojo, Ajá y El Bocón.

El escritor, quien alguna vez fue candidato presidencial, sostiene que ningún país democrático aceptaría tan alta concentración de los órganos de prensa, porque ello significaría que «la libertad de prensa y el derecho de crítica se verían tan radicalmente amenazados, como cuando el poder político se apropia de los medios».

Igualmente, Vargas Llosa se muestra aterrado ante la posibilidad que el gobierno peruano «que hasta hoy ha respetado las instituciones democráticas», intervenga en el asunto para intentar «normar» sobre esta materia. Al respecto existe una propuesta del congresista de acción populista, Manuel Dammert, para introducir al Congreso una ley de medios de comunicación.

Es verdad, reconoce Vargas Llosa, que en algunos países desarrollados los parlamentos han emitido leyes sobre la prensa, pero éstas se constituyen en políticas del Estado y no de gobiernos, como suele pasar en Latinoamérica. La separación entre Estado y gobierno es hoy en día respetado sólo en algunos países.

¿Cuál es la solución? Mario Vargas Llosa no ve otro camino que el de recurrir al poder judicial. Proceso que reconoce puede ser más lento, pero podría ser el que mejor garantice el principio fundamental, de la libertad de expresión y de crítica. Una opción que podría escalar todas altas instancias judiciales, incluso el Tribunal Constitucional o externamente llegar hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de San José.

Foto: Captura de pantalla – Youtube