sábado, 1 de febrero de 2014

El príncipe Felipe se perfila como un gran heredero de la corona española, pero tiene un problema: Letizia

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El Mundo
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Hace dos días el príncipe Felipe de Asturias celebró sus 46 años de vida. Llega a esa edad, con una visible madurez, un estilo verdaderamente principesco, una gran erudición fruto de una solida formación que recibió desde niño, y un verbo convincente; cualidades que cada vez cautivan más a los españoles cualquiera sea su condición económica y social.

La popularidad de la que goza actualmente el príncipe Felipe, cualquier político la envidiaría. El 70 % de los españoles lo aprueba, a pesar que en general la Monarquía ha sufrido declives de popularidad, especialmente después de la «caida» del Rey Juan Carlos en Bostwana y los efectos colaterales del escándalo Iñaki Urdangarin, que han envuelto a su esposa, la infanta Cristina.

Bajo estas circunstancias Felipe de Borbón y Grecia está listo para ocupar el puesto de su padre, para el cual ha sido preparado.

Sin embargo, el príncipe tendría un costado débil: su esposa, Letizia Ortiz.

La relación de la pareja parece ir de mal en peor, tras 10 años de casamiento. Ya la prensa habla de ello con más soltura. Sobre todo después que desde el mismo palacio de la Zarzuela, residencia de la familia real, se reconociera que en efecto entre los príncipes existe «un relación con altibajos«.

Como dice un comentarista, el «asunto» ha salido de las sombras y hoy está sobre la mesa.

Un artículo de hoy en El Mundo de España, habla por ejemplo de las «capitulaciones» de los Príncipes de Asturias, en caso de ruptura matrimonial. ¿Qué le quedaría a cada quien?, sobre todo a Letizia. A ella, aparte de recibir dos propiedades inmuebles, perdería su título de princesa de Asturias y su tratamiento real, pero también perdería la custodia de sus dos hijas, Leonor de 8 años y Sofía de 6. Ambas seguirían en la Zarzuela, bajo la protección del padre, según el acuerdo prenupcial y cónsono con las costumbres sobre todo tratándose del hecho que Leonor sería una futura reina.

La popularidad de Letizia, no logra remontar en las preferencias de los españoles. Tal vez se deba a que cada vez se la ve más fría, más ausente, tensa, y punto de romper su grácil e impecable estampa.

Algunos reconocen también que la vida principesca no es del todo color de rosa, como habitualmente se imagina la gente. Todo el tiempo sometidos a presiones, a críticas. La libertad es limitada al entorno de la seguridad. El refugio es la soledad.

Foto: Captura de pantalla – Youtube